martes, 23 de julio de 2013

MENUDOS RECUERDOS EN LAS BODEGAS...


Con la publicación de esta entrada queremos recordar a un gran amigo que nos dejó hace no mucho. Pasó mucho de su tiempo entre Torres y las bodegas de las Veinticuatro. Sirva como homenaje estas palabras suyas que nos hablan de las labores propias de la elaboración del vino, y lo que rodeaba a todo ello...


Abajo estaba la cuadra y arriba había pajera para cinco o seis personas. Mira, esta escalera la hizo el tío Rey y está aún como cuando la hizo: nueva. Mira, mira…de ahí para allá era el cubo. Y ésto era donde estaba la prensa y la poza. De aquí ya se llevaba cada uno el vino, porque, mi padre mismo, tenía cuatro botas.
Ahora bajaremos y verás la cisterna. Había gente que tenía tres botas, incluso cuatro o cinco. Y luego venían los de Liria que decían: Vamos a Torres, a por el vino que hay en Torres. Habían de ellos que llevaban cuatro bocollicos de unos cincuenta, ¡vamos cincuenta! por lo menos veinticinco o treinta decalitros cogen. Llevaban uno debajo del eje que casi tocaba por el suelo y el otro por encima del eje. Llevaban casi una bota de vino. Otros lo llevaban con pueyos. En una bota cogían casi ochenta decalitros, y en un cubo cogían a lo mejor… ahora te explicaré.
Si el cubo se llenaba de uva había veces que lo sangraban. La uva esa la pisaban con los pies; la pisaban y la metían al cubo, levantaban una tabla… y al cubo. Y si veían que ya no recogía, entonces:
- ¡Mecagüen diez! Pues a mí me quedan ahí ocho o diez banastos… ¡pues claro, hay que meterla!
Y sangraban, sacaban un poco de vino y bajaba, y entonces lo metían.













Banastos y Portaderas.
Los banastos ya sabes lo que eran. Las portaderas eran parecido al banasto pero eran de madera y llevaban adelante un pico que salía así… igual que el banasto. Los machos llevaban el banasto. Eran tabletas como si fueran las botas, era todo de madera. Llevaban dos cércoles, uno por arriba, otro por medio y dos por bajo. Y ahí sí había otra mátula, porque como eso no se salía había quien empezaba a pegarle con una piedra a la uva y en los banastos cogían –era un suponer- treinta kilos de uva, pues allí le metían a lo mejor hasta cincuenta, y la chafaban. Había veces que ¡cuantas veces, no era la primera! Cuando cogían la portadera, como la habían pisado y llevaba tanto vino, había veces que a la que uno cogía la portadera: glu, glu… ¡todo el vino se lo tragaban o se lo echaban por encima de la pechera!

…Por aquí vaciaban al cubo y en el cubo se pisaba. Luego quitabas una tabla y caía todo al cubo. Para sangrar el cubo abrían un tapón y salía él sólo, pues estaba al ras de la poza. El que estaba para pisar la uva, cuando llegaban con los burros y los machos les ayudaba a descargar, porque uno sólo no podía ser.

Entramos a la bodega más grande de Torres. Hay unos palos grandes que la cruzan. Le pregunto qué son y me dice:
- Son los silleros de las botas. Y ahí está la cisterna. Abajo hay una canilla para sacar el agua de la cisterna, ahí debajo. Y lo que cuelga con hilos de pitera es donde poníamos el pan, para que no se lo comieran las ratas, los gatos ni na… Un garbillo o una criba, como quieras. En los silleros habían cuatro botas. Aquí en esta bodega cogían por lo menos catorce o quince personas.
En Torres se hacía más vino que en las Veinticuatro, como Torres se hizo después que las Veinticuatro… las Veinticuatro tienen muchísimos años.
Mira, allí hay un atroj que teníamos para tener la cebá pa los machos, y esa cambrica para las garrofas. Esa cambrica la llenábamos de garrofas pa los machos, como estábamos de continuo… Y el atroj, porque ahí bajo teníamos… en un año trillamos mil haces de mies, con que fíjate.



Cuando limpiaban las botas, sacaban a lo mejor ocho o diez cántaros de vino… ¡vamos!, cuarenta o cincuenta litros más. Se lo llevaba a mi madre y ella lo hacía en alcohol o en anís.
Mi madre tenía un alambique. Colaba luego el vino y sacaba el alcohol, y si quería, hacía anís… y alcohol seco. Había quien venía expresamente –E.T. y el tío Luis- a probar lo que hacía mi madre. Esos dos, no era menester darles otra cosa, les ponías una manzanilla y una copa chiquica… y aquello abrasaba, ¡tenía casi noventa grados de alcohol! ¡Mecagüen! Yo no sé cómo podían aguantar aquello: ¡se le dan a uno cualquiera y cae en el acto! (se ríe). Me acuerdo yo que el tío, que era chiquico, llegaba:
- ¡Muchachaaa! ¿No tienes na pa los pobres?
- Si, pase pase, tío. ¿Qué quiere, recién hecho o frío?
- ¡Del que sale calentico!
¡Mecagüen! Se lo aventaba de un trago y:
- ¡Ahgg, está bueno! ¡Bueno está!

Mi madre sacaba el alcohol, y si lo quería le echaba anises, los ponía dentro del caldero de cobre. Para sacar dulzor le metía anís, higas, garrofas, de todo… Entonces, claro, ya no tenía esa fortaleza como la que te he contado de antes, porque la de antes no tenía nada, no tenía esos aperitivos, ¡era puro! Este salía ya más suave y entonces lo cataban: si veían que estaba muy fuerte, así caliente como estaba añadían azucar y lo hacían como querían, más dulce, menos dulce, cazallica, cazallica más fina…

...Y con el agradable sabor de esa cazallica fina, nos despedimos hasta la próxima... Un abrazo, tío Salvador, allá donde estés...


7 comentarios:

tus hijos dijo...

GRACIAS PACO por acordarte de nuestro padre se por el que que te lo pasate bien cuando hicite el reportage pues el noslo contaba ya de esto hace unos años TUS HIJOS

Anónimo dijo...

Buen narrador era el tio Salvador, D.E.P. ¿Nunca os contó la de Carrasco?.
Además tenía una cualidad que hoy en día se echa mucho en falta. Era prácticamente imposible discutir con él.

un amigo de Peña Ramiro dijo...

Al tío Salvador se le quedaba pequeño el cuerpo para el corazón que tenía. Dichosos vosotros de haber podido compartir momentos y vivencias con él.

Anónimo dijo...

¡¡GRANDE EL TÍO SALVADOR!!

Anónimo dijo...

DE PENSAR DE QUE YA NO ESTÁ ENTRE NOSOTROS SE ME SALTAN LAS LAGRIMAS, PERO ALLÁ DONDE ESTÉ EL TIO GARBELLES, SEGURO QUE NOS ESTÁ VIENDO Y SONRIE DE QUE ESTEMOS HABLANDO BIEN DE ÉL. OJALA OS HUBIERA CONTADO LA HISTORIA DE COMO LLEGARON AL PUEBLO SUS ANTEPASADOS.

UN SALUDO TIO SALVADOR, DE ALGUIEN QUE LE CONOCIA BIEN.

VICTOR PINA dijo...

Hola que tal? Me gustaria saber mas de la historia del pueblo de torres. Mi familia es la dueña de la finca del Carretero, que antes ocupaba muchisimo terreno desde las bodegas hasta casi la finca del Valle. Mi padre fecho las tierras y la propiedad de la finca a mi familia en 1706 en el catastro de alcublas.
Me gustaria saber a quien pertenece todavia el pueblo/bodegas.
Gracias

PEÑA RAMIRO dijo...

Muchas gracias por seguirnos, Tomás. Intentaremos decirte algo!