miércoles, 30 de octubre de 2013

I TROFEO AYUNTAMIENTO DE ALCUBLAS DE CICLOCROSS

Cuando ya están prácticamente concluidas las campañas de carretera le llega el turno a la especialidad invernal, el barro. La temporada de ciclocross en la Comunitat Valenciana comenzó oficialmente el 20 de octubre con el Ciclocross Ciudad de Vinaroz y se prolongará hasta el 12 de enero, fecha en la que la localidad castellonense de Segorbe acogerá el Campeonato de España de Ciclocross. Serán en total una quincena de pruebas las que se celebren esta temporada en nuestra comunidad.



Y es que el ciclocross es una especialidad con el futuro asegurado, que año a año capta más adeptos. Los aficionados podrán disfrutar este año de nuevas pruebas que se suman a la Challenge, como el Trofeu Ajuntament de Alcublas, el Ciclocross Orihuela-Desamparados, el Ciclocross Soulbikes-Ciutat d’Alzira, el Trofeo de Ciclocross de Mislata o el Ciclocross de Almussafes. El itinerario de la prueba alcublana es de unos dos kilómetros aproximadamente en el entorno del polideportivo; dará comienzo a las 9,00 h. y es prueba puntuable para el campeonato de España.

NOTA DE PRENSA

CICLOCROSS en ALCUBLAS

En la localidad Valenciana de Alcublas situada en la Comarca Los Serranos,
se celebrará el* I TROFEO AYUNTAMIENTOS DE ALCUBLAS* –prueba ciclista de
carácter Nacional en la modalidad de Ciclocross y puntuable para la XXIV
Challenge de Ciclocross de la Comunidad Valenciana –Homenaje a Pascual
Momparler- y Ranking de la RFEC.

La prueba organizada por la Penya Ciclista Campanar que preside Estanislao
Guilliot, se disputará sobre un exigente circuíto de 2.350 metros (junto al
polideportivo Municipal de Alcublas) y contará con la participación de los
mejores especialistas de la modalidad invernal de la Comunidad Valenciana
así comos corredores de Madrid, Cataluña, Soria y Murcia que han confirmado
su participación. En todo el recinto se dispondrá de red wi-fi.



Entre los favoritos para conseguir la victoria están.

Elites: Oscar Perales, Luis Hurtado

Sub-23 :  Joaquín Contreras y J. Guijarro

Juniors: Eduardo Llácer y Vte. Martínez

Cadetes: Oriol Gómez

Master: I. Fandos, Gustavo Asensi, Javier Avellaneda, J.J. Escudero

Féminas: Tania Martínez, Sofia Rodríguez

En Escuelas de Ciclismo: Ivan Gomar, J. Constantino, M. Solera, M. López,
Alba Gómez.


También estarán en la línea de salida la totalidad de los componentes del
equipo GRUPESA-CAJAMAR de la P. C. Campanar.


*PENYA CICLISTA CAMPANAR*

martes, 29 de octubre de 2013

CURSO DE DESARROLLO POTENCIAL INDIVIDUALIZADO, PARA EL EMPLEO Y EL AUTOEMPLEO EN ALCUBLAS

Dentro del Programa de Desarrollo del Potencial para el empleo y autoempleo que dará comienzo el 2 de noviembre en Alcublas, se realizará una primera sesión en la sede de las Amas de Casa.



Con este curso se pretende desarrollar de forma individualizada para el participante, un plan efectivo de aplicación de las estrategias más adecuadas para conseguir nuestro objetivo profesional: encontrar un trabajo que nos haga sentir más útiles.
La propuesta contempla una fase de formación grupal inicial y un servicio de tutoría individualizada que permita desarrollar un plan de acción a cada participante.
Todo esto se realizará en una primera jornada en la sede de las amas de casa en el municipio de Alcublas el día 2 de Noviembre.

domingo, 27 de octubre de 2013

VIAJEROS ILUSTRES EN ALCUBLAS...



ANTONIO JOSEPH CAVANILLES
(4ª PARTE y última)

ALCUBLAS en las "OBSERVACIONES SOBRE LA HISTORIA NATURAL, GEOGRAFIA, AGRICULTURA, POBLACION Y FRUTOS DEL REYNO DE VALENCIA"

Como lo prometido es deuda, a continuación concluiré la serie de colaboraciones para este blog PEÑA RAMIRO sobre Antonio José Cavanilles Palop, una de las grandes figuras científicas valencianas de todos los tiempos. En esta ocasión me centraré en hacer un repaso pormenorizado de lo que este gran botánico y naturalista escribió sobre Alcublas en su libro más conocido: "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Veámoslo a continuación en detalle…



Los resultados de las campañas llevadas a cabo por A.J. Cavanilles entre los años 1791, 1792 y 1793 por tierras valencianas ante el mandato de"recorrer la España de órden del Rey [Carlos IV] para exâminar los vegetales que en ella crecen", serían plasmados por éste en sus "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Obra clave tanto de la historia natural como de la sociedad y el territorio valenciano de finales del siglo XVIII, fue editada en los talleres de la Imprenta Real en Madrid en dos tomos en folio mayor con el texto a columna completa.



La portada, según el gusto neoclásico de la época, no presenta ningún tipo de ornamentación ni dibujo, mientras que el texto queda divido en cuatro libros. El primer tomo, que contiene los dos primeros libros, era publicado a finales del año 1795, y cuenta con el Prólogo de XII páginas escritas por el propio Cavanilles, más las 236 páginas del texto como tal y 28 láminas (además del Mapa del Reyno de Valencia). El segundo tomo, publicado a comienzos de 1797, con los libros tercero y cuarto, y contiene 338 páginas de texto, incluyendo sus cuatro índices, y 25 láminas. Láminas litográficas realizadas por el destacado grabador valenciano Tomás López Enguídanos (50) y por Miguel Gamborino (3) a partir de dibujos del propio Cavanilles.



Entre las láminas resalta el «Mapa del Reyno de Valencia por D. Antonio Josef Cavanilles. Madrid, 1795», grabado en cobre por Tomás López Enguídanos con rotulación de José Asensio y considerado por los especialistas posiblemente como el más riguroso mapa valenciano de la época. A una escala aproximada de 1:524.000, tuvo como base el "Mapa geográfico del Reyno de Valencia" (1788) de Tomás López de Vargas y para el perfil de la costa la "Carta Esférica" (1786) del brigadier Vicente Tofiño. Por sus grandes dimensiones (410 x 700 mm.) fue incorporado plegado al final del primer tomo de las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia".


Presenta orientación al Norte y cuenta a la izquierda con una externa lista de los 24 "Montes Principales", de la A a la Z. Los relieves montañosos aparecen dibujados de perfil, con la técnica del sombreado, y recoge con una más que aceptable corrección la situación real de valles, ríos, macizos y llanos. Asimismo reseña la mayor parte de los núcleos de población de la época, Alcublas entre ellos. El original de este mapa, dibujado a tinta y lápiz sobre papel verjurados, se conserva actualmente depositado en el Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid y a su pie figura la frase «Se concluyó este mapa en 3 de Diciembre de 1794» y la firma de A. J. Cavanilles.



Hay que señalar que para la redacción de las "Observaciones sobre la Historia Natural (…) del Reyno de Valencia", A.J. Cavanilles mantuvo desde Madrid, entre el otoño de 1793 y finales de 1796, un importante volumen de correspondencia con un buen número de personas (amigos, eruditos locales, párrocos, etc.) que le facilitaron abundante información con la que pudo completar los datos que ya había obtenido durante sus viajes por tierras valencianas. En cuanto a Alcublas, lo más probable es que estos datos adicionales estuvieran incluidos en los dos "estados de población y frutos" remitidos a Cavanilles a mediados de abril de 1796 por Don Lorenzo Gómez de Ahedo, obispo de Segorbe, y que habían sido cumplimentados por los rectores de las parroquias de La Serranía y del valle del Palancia pertenecientes a dicho obispado.



Pero no es hasta el Libro Tercero (Tomo II) de las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia", Madrid, 1797, donde Antonio Joseph Cavanilles escribe sobre Alcublas. En concreto en el capítulo titulado "ALPUENTE, LA YESA, ANDILLA, ALCUBLAS Y CUEVASANTA" que comienza en la página 79. Así poco después, en la página 81, párrafo 111, al hablar de Andilla refiere que: "A pesar del conocido aumento que tomó Andilla en estos últimos años es muy corto el número de brazos para beneficiar el término de tres leguas de norte á sur entre los de Bexis y el Villár, y otras tantas de oriente á poniente entre los de Alcublas y la Yesa. Por eso se aprovecháron los del Villár, Alcublas y otros circunvecinos, y entraron á cultivar gran parte del aquel término, del qual sacan frutos considerables."



Y continúa el relato: "En general el suelo es feraz aunque gredoso, y en partes sembrado de cascajo, que conserva la humedad, y defiende del calor los campos. De esta naturaleza es la dilatada extensión que yace entre Osét y Alcublas, ondeada por lomas, donde se ve un viñedo quanto alcanza la vista". En la misma página 81, en el siguiente párrafo 112, escribe: "Aunque poco recomendable Andilla por sus edificios, situación y vecindario, lo es por su hermosa Iglesia, y mas aun por las muchas y preciosas pinturas de Ribalta que en ella se conservan. A estos ricos adornos han añadido otros de varios mármoles como el negro de Alcublas, los de Villamarchante y Liria, y el alabastro que se halla en el propio término de Andilla."



Más adelante en este mismo párrafo 112, aunque ya en la siguiente página 82, prosigue describiendo la localización de Andilla y su clima frío: "Este [pico de Andilla], y mucho mas la Bellida, famosa por sus muchas nieves, destemplan la atmósfera del pueblo [de Andilla], y de buena parte de su término: por fortuna quedan hácia el sur y sueste varias hondonadas al abrigo del norte, cuya atmósfera benigna permite gran número de producciones: tal es el recinto de Osét, abundante en delicados higos, y los campos que siguen hasta Alcublas."



Para pasar seguidamente a describir la cantera de "la Pedrera" de Alcublas: "Vense con freqüencia fragmentos marmóreos, y las peñas que se descubren son de mármol negro: distínguese entre ellos el conocido con el nombre de Alcublas, que es negro tirando al pardo, sin manchas ni venitas blancas, como son regularmente los de aquellos montes hasta Segorbe. Hállase la cantera abierta en un montecito al norte de Alcublas en bancos casi horizontales; dista como un quarto de legua de la población, y aunque no se ve comunicación sensible entre ella y las lomas calizas, que sirven de cimiento á las casas de Alcublas, no hay duda que la hay subterránea. En casi todos los edificios del pueblo se ven sillares o cantos de mármol negro, porque esta es la piedra de los alrededores".



En la misma página y párrafo describe el "estado de población y frutos", y pone de manifiesto uno de los problemas seculares de Alcublas, todavía no resuelto más de 200 años después, la pequeña extensión de su término municipal: "Viven en Alcublas 437 vecinos, buena parte de ellos aumentados en el siglo actual, lo que debe atribuirse á su aplicación, y al cuidado con que cultivan la tierra. Poseen un término reducido, incapaz de alimentarles, y por eso salen á beneficiar mucha parte de los de Andilla y Liria, resultándoles una cantidad considerable de frutos, que son 1300 cahices de trigo, 1000 de cebada, 200 de avena, 1000 arrobas de higos, 6000 de algarrobas, 600 de aceyte, y 100000 cántaros de vino".



A.J. Cavanilles no deja de mencionar la inseguridad de la zona, un conflicto grave en la época (los roderos): "Es lástima que hombres tan aplicados no perciban todo el fruto de sus sudores, y que los holgazanes y rateros les roben parte de las cosechas. Muchos, voluntariamente ociosos, que viven en los montes comarcanos á Liria, talan los campos de Andilla y de Alcublas con tal osadía, que armados y en número cometen los robos á vista y presencia del verdadero dueño. Si tal vez son sorprehendidos y castigados, vueltos del destierro renuevan sus maldades, y en una noche cortan las cepas y los árboles, quitando al propietario las esperanzas de nuevos frutos, y hasta los deseos de replantar lo que destruyó el hacha. Si tuviéramos en España un cuerpo de Guardias, semejante en facultades y objeto al que llamaban en Francia Maréchaussée, no se verían tantos robos ni salteadores de camino".



Y comienza la siguiente página 83, párrafo 113, con la descripción de los alrededores: "Al norte de Alcublas con declinacion á poniente y como á una legua y media de distancia empieza el valle llamado Canales de Bexís, que yace entre el pico de Andilla y la Bellida, quedando este monte en la parte septentrional: ensánchase el valle hácia el norte, y continúa hasta la peña cortada y término de Aragon. De aquí baxan dos riachuelos, uno con dirección á Andilla, y otro hácia Bexís, que junto á esta villa entra en el Palancia, aumentando sus caudales, como pronto veremos".


A continuación A.J. Cavanilles comenta el tema del agua, otro de los asuntos recurrentes a lo largo de la historia de Alcublas: "Si á lo ménos este corto riachuelo pasase por Alcublas, sus vecinos remediarian la suma escasez de aguas que suelen padecer en verano, reducidos á la única fuente que nace en la raiz del cerro marmóreo ya descrito, cuyas aguas conducen por una mina de mampostería; pero escasean tanto en tiempo de calores, que nadie puede entónces tomarlas aun para el consumo de su familia sino á presencia de alguno del gobierno, por su turno y en cantidad determinada".



Y ya en el párrafo 114 sigue con su descripción de la zona oriental de Alcublas y del santuario de la Cueva Santa: "Las cercanías orientales de Alcublas están enteramente cultivadas por mas de media hora, donde se ven hermosos sembrados y viñedos: no pueden subsistir en aquel clima olivos ni algarrobos; pero tal vez prosperarian los almendros, que debieran introducirse, como ya se ha hecho en sitios ásperos y destemplados. Cesa el cultivo de todo punto hácia el oriente, y empieza la aspereza, la soledad y el grupo montuoso, en cuyo centro está la Cuevasanta". Para más adelante escribir: "En dos horas llegué desde Alcublas á la Cueva, santuario de nuestra Señora, que visitan los pueblos de la comarca, y muchos á diez y doce leguas de distancia". Finaliza A.J. Cavanilles este capítulo en la página 84 con su llegada a "Altura, Segorbe y la Cartuxa", iniciando un nuevo capítulo titulado "SEGORBE, Y PUEBLOS DE LA RIBERA DEL PALANCIA" en el párrafo 115.



La localidad de Alcublas aparece de nuevo mencionada en las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". En concreto en dos de los índices de la obra que figuran en este Tomo II. Primero en el "ÍNDICE GENERAL DE LA OBRA", página 298, donde nos remite a la pag.82 del texto: "Alcublas, canteras de mármol, p. 82 *". Y también en el "Indice de los pueblos del Reyno de Valencia con los vecinos que tenían en 1794", página 315, donde se repite la cifra de 437 vecinos, ya señalada con anterioridad al hablar de la población de Alcublas en la página 82.



El término "vecino" era la unidad habitual utilizada en España hasta el siglo XVIII para realizar los censos de población, siendo que el concepto "vecino" se refería a toda una familia e incluía de forma amplia a todos los miembros que en la misma convivían juntos (cónyuges, hijos, abuelos, etc.). La conversión de vecinos a habitantes presenta grandes variaciones, según épocas y lugares, aunque por suerte Antonio Josef Cavanilles, al final del citado "Indice de los pueblos del Reyno de Valencia con los vecinos que tenían en 1794", nos da el índice de conversión utilizado por él: "calculados a 9 personas cada dos vecinos". Es decir, según los datos facilitados a A.J. Cavanilles por el obispado de Segorbe, en el año 1794 vivían en Alcublas 1.966 habitantes.



Para terminar quisiera hacer una pequeña reflexión. El fugaz paso de este ilustre personaje por Alcublas los días 6 y 7 de septiembre de 1792 nos debería hacer reflexionar sobre el presente. A fin de cuentas, 221 años después de su visita, todavía hoy persisten la mayor parte de los problemas que entonces acuciaban a Alcublas y que A.J. Cavanilles, con gran perspicacia y poder de observación, reflejó magistralmente en su "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Así la presencia de "roderos" (aunque ya no lleven trabucos, sino maletines y vistan caros trajes italianos), lo reducido del término municipal o la endémica carencia de agua. En fin, la historia parece que, una vez más, se repite…


Por JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS 
de la Asociación Cultural La Fénix Troyana y del Centro Excursionista de Chelva, y colaborador del blog PEÑA RAMIRO


viernes, 25 de octubre de 2013

FÍN DE SEMANA EN ARAS DE LOS OLMOS

 
Aras de los Olmos acogerá el próximo 26 de octubre las I Jornadas de Puertas Abiertas al Castillejo de la Muela, donde se podrán ver de cerca los restos íberos del yacimiento arqueológico.
Las jornadas, que llevan por título “Conoce a los íberos de la Serranía” comenzará a las 10 de la mañana y Aras se envolverá de esencia íbera. De 10 a 13 horas y de 16 a 18 horas habrá una visita al yacimiento, que se encuentra en la Muela de Santa Catalina.
A la hora de comer se podrá degustar un menú íbero en los restaurantes locales, que se han unido a la ocasión preparando una gastronomía muy particular.
De 11 a 14 horas y de 16 a 19 horas los asistentes podrán participar en talleres de cerámica, indumentaria, gastronomía, escritura y técnicas constructivas en diferentes puntos del casco urbano de Aras de los Olmos.
Ya a la hora del atardecer, las actividades se trasladarán a las instalaciones del Centro Observatorio Astronómico del Alto Turia donde se podrá disfrutar del cielo de Aras y conocer más de cerca las constelaciones.
Los interesados en participar en las jornadas pueden obtener más información en el Centro de Interpretación del Ecomuseo, situado en la Casa del Cortijo (ecomuseoaras@gmail.com) o llamando al teléfono del Ayuntamiento (962102001).

miércoles, 23 de octubre de 2013

HOY COCINAMOS...

ARROZ MELOSO DE PULPO Y ALMEJAS

Hacía ya bastante tiempo que no nos dedicábamos a temas gastronómicos. Lo último publicado al respecto fue una escapada este mes de agosto a Calles, al restaurante La Aldea. Creemos que ya tocaba el poner una receta fácil, rápida y perfecta para estos días en los que ya nos va dejando el calor y apetece la cuchara.

Un arroz meloso de pulpo con almejas es perfecto para estas fechas. Ahí va el procedimiento para su elaboración, lo hemos hecho para seis personas:

- Para el caldo: Preparar 1litro y medio de caldo de pescado, a ser posible con restos de pescado de roca, o bien cabezas de rape, etc., cuanto más concentrado más sabor, no se tendrá que rectificar de sal.                       
- Para el pulpo: Si se cuece el pulpo en casa, reservar el caldo de la cocción. Las patas y la cabeza se pueden asar en la brasa, después de cocido y le dará un toque al arroz muy gustoso, si no se dispone de brasa, en una plancha darle un toque con la temperatura bastante alta.                        
- Para el arroz: En una cacerola honda rehogamos un diente de ajo, la cebolla y el poquito de tomate natural. Cuando se ha reducido un poco el tomate se saltea el pulpo y posteriormente el arroz (algo menos de medio kilo), se sofríe bien, se echa un poquito de azafrán y poco a poco se incorpora el caldo tanto de pescado como el propio de la cocción del pulpo. La cantidad de caldo da el gusto por el arroz más seco o más caldoso. Añadir las patas de pulpo y la cabeza troceadas y también las almejas. Incorporar una cucharita de pimentón dulce                        
- Tiempo: Después de la incorporación del arroz entre 15 y 17 minutos, a gusto del comensal. A nosotros nos gusta que quede algo entero el arroz, aunque siempre se queja alguno...

Probadlo y ya nos decís...

domingo, 20 de octubre de 2013

ALGO HUELE MAL EN EL MONTE DE ALCUBLAS

Hace ya unos días abrimos un movido debate acerca de los excesivos impuestos que pagamos con la recogida/reciclaje de basuras. Alguien dijo que "algo huele mal con el reciclaje", y de nuevo volvemos al "algo huele mal", esta vez relacionado con la extracción de la madera quemada en el término de Alcublas.

¿El negocio de la madera quemada existe? Al finalizar el artículo podremos contestar adecuadamente la pregunta.
Según tenemos noticias, el proceso de extracción de la madera quemada en el término de Alcublas se encuentra a un 50% aproximado de su ejecución. Sin embargo, un gran número de claroscuros ha teñido últimamente este proceso:
- El montante económico fijado de antemano con las empresas contratantes no se está cumpliendo, no están al día de pagos con relación a la madera ya extraída.
- Los métodos de retirada utilizados de inicio (uso de caballerías) han sido sustituidos por el de maquinaria pesada.
- Estas empresas van a "la molla", es decir, a la madera de grosor y tamaño interesante comercialmente y están dejando sin recoger lo económicamente menos viable para ellos. Estos criterios economicistas de retirada de madera no estaban contemplados a priori.
- Ya son varias las voces que denuncian talas indiscriminadas. Árboles verdes y sanos son cortados.
- La madera retirada está llegando a manos de especuladores que conocen a fondo el negocio maderero y están haciendo su agosto particular con nuestros pinos quemados.
- No sigo porque...


Según datos obtenidos, la madera quemada supone en torno al 15 por ciento de la extracción total de madera en España. Estos datos no tendrían ninguna relevancia si este mercado estuviera regulado, pero al no estarlo se acaba propiciando el abaratamiento de los precios de la madera y un oscuro mercado muy lucrativo. Y esto ocurre con toda normalidad, pues en nuestro caso (y en la totalidad de los mismos) el Ayuntamiento de Alcublas está en una situación de debilidad y el comprador juega  con la ley de la oferta y la demanda. El miedo a las plagas, la necesaria reordenación del monte, la necesidad de evitar procesos erosivos, son bazas a favor de los especuladores.
Consellería lanza planes de prevención y actuación ante incendios, campañas varias, Patfor, etc, pero nunca ha pensado, o querido, el legislar de manera adecuada los canales de comercio de la madera quemada con el fin de evitar la depreciación y especulación de precios que produzcan un quebranto del mercado. Consideramos que no sería tan difícil el establecer un circuito propio de comercio para la madera quemada perfectamente controlado y transparente que garantice la imposibilidad de abaratar arbitrariamente los precios. Eso sí sería actuar contra las mafias y otra buena forma de prevención de incendios forestales.

Es la mejor forma de evitar este tipo de malos olores...


jueves, 17 de octubre de 2013

VIAJEROS ILUSTRES EN ALCUBLAS...



ANTONIO JOSEPH CAVANILLES
(3ª PARTE)

EN ALCUBLAS: 6 y 7 de septiembre de 1792

En una nueva colaboración para este blog PEÑA RAMIRO, y siguiendo con la serie sobre el gran botánico y naturalista valenciano Antonio José Cavanilles Palop, comentaré su paso por Alcublas en el año 1792. Esta corta visita a Alcublas se produjo durante una de las varias expediciones que, a lo largo de los años 1791, 1792 y 1793, Antonio José Cavanilles realizó por tierras valencianas a raíz de un mandato del rey Carlos IV para "recorrer la España de órden del Rey para exâminar los vegetales que en ella crecen". Veámoslo a continuación con más detalle.




El paso por Alcublas hace 221 años de este ilustre personaje tuvo lugar en su segunda campaña de viajes por el Reyno de Valencia, iniciada a mediados del mes de marzo del año 1792. En concreto durante la excursión que emprendió el 22 de agosto partiendo desde Valencia para llegar el 3 de octubre a Vilafamés (Castellón). Por fortuna, se han conservado los cuadernos de ese año 1792 del "Diario de las Excursiones del Viaje a Valencia"; de A.J. Cavanilles, depositados en el Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid, fragmentos del cual han sido publicados por diversos investigadores, permitiéndonos conocer así algunos detalles de esta excursión.




Así aparece en el Legajo XIII, 7, 1, folios 107r (recta)-141v (versa) del "Diario de las excursiones del viaje a Valencia": "CUARTA EXPEDICION A NAQUERA, SERRA, PORTACELI, LIRIA, PEDRALBA, CHULILLA, CHELVA, TUEJAR, TITAGUÁS, ARAS, STA CRUZ, VALLANCA, CASTEL, TORREBAXA, ADEMUZ, ALPUENTE, LAHIESA, ANDILLA, ALCUBLAS, CUEVA STA, SEGORBE, TODO EL RIO HASTA PETRÉS Y VOLVER A SUBIR A VIVER, PEÑA ESCABIA, BEXIS, TERESA, PINA, VILLANUEVA Y SU BARONIA, CAMPOS Y RIO MILLARES HASTA RIBESALBES, ONDA, BARONIA DE AYODAR, RIBESALBES, VILLAFAMÉS, LA SIERRA, LAS CUEVAS, SALSADELLA, SAN MATHEO, CERVERA, ALCALÁ, TORREBLANCA, VILLANUEVA DEL ALCOLEA, CABANES Y OTRA VEZ A VILLAFAMÉS".




Durante esta excursión, A.J. Cavanilles recorrió en poco más de un mes gran parte de las cuencas de los ríos Turia, Palancia y Mijares, y algunas zonas cercanas a las mismas llegando al Baix Maestrat. En lo que más nos atañe, comentar que subiendo por la cuenca del río Turia desde Pedralba y Bugarra, nuestro personaje se adentró por La Serranía hasta el Rincón de Ademuz, y a su vuelta por Alpuente, llegaba el día 6 desde Andilla a Alcublas, donde pasó la noche, antes de partir al día siguiente hacia la Cueva Santa y Segorbe, ya por tierras de Castellón, y entrar así en el valle del río Palancia para seguir con el resto de su periplo. 




El día 22 de agosto Cavanilles inicia esta cuarta y última de sus expediciones efectuadas en 1792, partiendo desde la ciudad de Valencia y por Moncada a Náquera, para al día siguiente continuar hasta Serra. De allí viajaría el día 24 a la cercana cartuja de Porta-Coeli, de la que le atrajo especialmente su magnífica iglesia, rica en mármoles, y sobre la que escribió en su dietario (folio 109 r): «En general todo es magnifico en esta Cartuxa y anuncia que tienen poder y gusto sus dueños, los cuales se reserban para si la mortificación en todo genero, y se distinguen en cortexar á quantos allí llegan.». El día 26 abandonaba la cartuja de Porta-Coeli en dirección a Olocau y Liria, donde pernocta. En la jornada siguiente prosigue su ruta por Pedralba, Bugarra y Chestalgar, hasta alcanzar la Baronía de Chulilla.




Una inesperada lluvia de verano le retendrá más de lo previsto en Chulilla, aunque Cavanilles aprovecha los momentos en que las condiciones climáticas lo permitían para recorrer los alrededores. Así el día 29 subió al castillo, visitó las huertas e inspeccionó el impresionante cañón labrado por el río Turia. Y el día 30 por la mañana pudo ascender a la Muela (559 m.) para dibujar y describir sus vistas, encontrando en su cumbre lo que debían ser nódulos de hierro (f.112v): "hallamos unas piedrecitas como gotas sumamente duras; en algunas veya porción de una cortecita fina, y lisa; en otras era mas gruesa y tosca… tienen semblanza increíble con el fruto del enebro".




El viernes 31 A.J. Cavanilles deja Chulilla y retoma su viaje hacia el norte, adentrándose en tierras del Vizcondado de Chelva, donde descubre la abundancia de yesos que iban apareciendo mientras se aproxima a Domeño y que continuaban en dirección a Calles y Chelva, anotándolo en su Diario: "Hay alli cerca un barranco cuyas aguas saladas forman un riachuelo, efecto tantas veces observado en las aguas que nacen en terrenos de hieso" (folio 113v). Una vez en Chelva visitó el acueducto romano de Peña Cortada con sus túneles excavados en la roca para el transporte de agua, del que hizo una extensa descripción, alojándose en casa de la familia Sagarriga.




En compañía de Salvador Sagarriga, hijo de sus anfitriones, Cavanilles deja Chelva el 1 de septiembre para continuar con su ruta por Tuéjar hasta llegar a Titaguas, donde su párroco le facilitaría una interesante información que anota en su Diario (folio 116r): "El cura de esta villa me dixo, que en su termino y junto ya al de Aras en un barranquito que hallaria a la derecha del camino habia carbon de piedra, oro y plata, y que por esto se llama fuente del oro la que nace en aquel barranco. Tomé bien las señas y marché para Aras que dista dos horitas al Nordueste de Titaguas". Yacimiento de carbón que años antes ya había sido visitado por el famoso naturalista irlandés Bowles.




Al día siguiente, en su marcha hacia Aras de los Olmos, Cavanilles se adentró en el barranco del Regajo, hallando las vetas de carbón fósil y abundantes piritas (el oro de los necios) que relaciona con el origen del nombre de la "fuente del oro" (folio 116v). Ya en Aras de los Olmos, según su Diario, subió hasta "la esplanada de la Muela", localizando las canteras de donde se obtenían los "sillares y piedra para la nueva fabrica de la ermita de Santa Catalina, la qual se construye en la falda del monte á bastante elevación" (folio 117r). Durante este ascenso encuentra abundantes restos de ostras fósiles. El lunes día 3 A.J. Cavanilles dejaba Aras para continuar viaje en dirección al Rincón de Ademuz por Santa Cruz de Moya hasta Vallanca, donde pernoctará gracias a la hospitalidad de su párroco Joseph López.



Durante su estancia en el Rincón de Ademuz Cavanilles fija sus límites como enclave separado del resto del Reyno de Valencia, corrigiendo anteriores errores de localización, en especial los "hierros del mapa de López" (f.117r y 117v), refiriéndose al "Mapa Geográfico del Reyno de Valencia" (1788) de Tomás López de Vargas, que A.J. Cavanilles lleva consigo en sus expediciones por tierras valencianas. El día 4 visitó Castielfabib, Torrebaja y Ademuz, y regresa a dormir de nuevo a Vallanca, anotando en su Diario (folio 118r), que "todos los edificios de esta villa son de dicha piedra [tosca], útil para las fabricas (…) porque el hieso, ò mortero queda mas firme". El día 5, en compañía del párroco de Vallanca Joseph López, emprende camino de regreso a Aras de los Olmos, donde su anciano cura Carlos Herrero le acogerá de nuevo en su casa.




El jueves 6 Cavanilles se dirigirá por el "caserío de Valdobal" a Alpuente, de la que escribió en su Diario "La piedra de que se compone el monte sobre el qual esta la villa y el Castillo de Alpuente es marmorea en bancos casi horizontales" (f.120r). Casi sin pausa continuaría hacia La Yesa y La Pobleta, deteniéndose a saludar a Tomás Pérez, cura de Andilla, que le enseñó la iglesia de la población y sus famosas pinturas de Ribalta. En su Diario Cavanilles hace mención a estas pinturas, además de comentar los ricos mármoles de la Iglesia y que "En Andilla, las casas y calles están sembradas de mármoles negros del propio término y de Alcublas (…) y el hieso llega hasta servir de cimiento à las casas" (folio 120v).




Manteniendo su acelerado ritmo de viaje, por entonces A.J. Cavanilles tenía 47 años y la mayor parte de los recorridos los efectuó al lomo de caballería en duras y agotadoras jornadas, esa misma tarde Tomás Pérez le acompaña hasta Oset, continuando Cavanilles ya solo su camino hasta Alcublas donde pasó la noche. Lo más probable es que se hospedara en la Casa Abadía, donde el párroco debió de permitirle el acceso a los archivos de la rectoría. Sin embargo, a la vista de la corta duración de su estancia en Alcublas, Cavanilles tuvo que contar con algún comunicante local que con posterioridad a su viaje le informara con más detalle. 




En la mañana del 7, partió de Alcublas hacia el santuario de la Cueva Santa en Altura, desviándose expresamente para visitar la cantera de la Pedrera, como atestigua el apunte en su Diario (folio 121r) "cantera conocida de mármol negro de Alcublas", describiendo su color, "el negro pardea", y donde menciona su utilización habitual "en las casas de Alcublas". Este interés por las canteras, en especial las de mármol, fue algo habitual durante esta cuarta expedición de 1792, donde la atención de A.J. Cavanilles queda centrada en los recursos minerales del terreno, pues la vegetación se encontraba a esas alturas del verano ya muy seca y poco apta para labores botánicas.




A lo largo de los recorridos de 1792 A.J. Cavanilles llevó a cabo una recolección sistemática de rocas y minerales, con un total de 153 muestras, o suertes como él las denomina, numeradas y referenciadas en el Diario, además de figurar en varios listados elaborados por el propio Cavanilles. Periódicamente eran facturadas a Madrid, donde tras su estudio debían pasar a las colecciones del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid. Una muestra tomada en Alcublas aparece en uno de estos listados. "Lista de las piedras pulimentadas y de colecciones efectuadas en el Reyno de Valencia", ARJB, leg. XIII, 7,6, 2: "15. m.c. (masa compacta) El mismo marmol del n.º 4 de Murviedro. Alcublas". Mármol del n.º 4 descrito como "Color de ala de cuervo obscuro con algunos puntos cenicientos, y fractura de grano muy fino y compacto."



Tras una rápida visita al santuario de la Cueva Santa, distante de Alcublas unas dos horas de camino, continuaría ruta hasta la cercana cartuja del Vall de Cristo, donde repara sobre todo en sus mármoles. Así escribe en su Diario (f.121 v) que en la Cartuja de Vall de Cristo hay "poco marmol de flores", siendo sus "marmoles de Cervera" y de una cantera de "marmol negro de Altura", utilizado "en las columnas del claustro". Desde la Cartuja se desplazará hasta Segorbe donde, a pesar de ser festivo el día 8 de septiembre, pudo entablar diversos contactos con ilustrados de la localidad así como visitar sus alrededores y hasta una "cantera de marmol negro de las imediaciones de Segorbe, de color pardo o negro", como relata de nuevo en su Diario (f. 122r).




Dispuesto a reconocer los términos del valle del río Palancia, en los días 9 y 10 Cavanilles se dirige desde Segorbe hasta Gilet y Petrés para ascender siguiendo el cauce del río por Albalat, Estivella, Torres-Torres, Algar, Sot y Soneja, alojándose de nuevo en Segorbe. El día 11 continuaría su ruta aguas arriba del Palancia pasando por las localidades de Navajas, Jérica hasta Viver, en cuyo término permaneció todo el día siguiente. Según su Diario (f. 126 r) en la jornada del 13 de septiembre, tras pasar por Torás, subió hasta Peñascabia (1.331 m.) en cuyas cercanías se encuentra el nacimiento del río Palancia, y desde donde pudo contemplar El Toro y la plana de Barracas. El regreso lo realiza a través de Bejís y Teresa para pernoctar de nuevo en Viver. En apenas cinco días, Cavanilles había recorrido todo el valle del Palancia.



En las tres semanas siguientes continuó con su agotador ritmo de viaje por el valle del río Mijares y una parte de la Sierra de Espadán y del Baix Maestrat. Esta cuarta excursión, la última de 1792, concluía el día 3 de octubre en Vilafamés. En las páginas finales de su Diario de 1792, el naturalista escribió las impresiones de las numerosas visitas practicadas, citando los mármoles que a su juicio tenían una mayor importancia (folio 136 v), para mencionar en las siguientes otros menores, pero de un gran valor ornamental por su color. Y cita de nuevo el de Alcublas entre los de color negro: "deben ocupar el primer lugar los de Cabanes; despues los de Villafames, Alcublas, Portaceli; En los negros veteados de blanco los de Callosa de Ensarria" (folio 140 r).




En los días sucesivos, A.J. Cavanilles se desplazó de Vilafamés a Valencia para organizar su regreso a Madrid puesto que la campaña del año 1792, que había sido muy intensa, había concluido y allí le aguardaban las labores de gabinete durante el invierno en sus aposentos del Palacio de la Casa del Infantado de las Vistillas. A finales de octubre Cavanilles ya estaba en Madrid, y pocas semanas después disertó en la Real Academia de Medicina en la Real Academia de Medicina sobre "La descripcion fisica, e idea general del Reyno de Valencia". Durante la misma anunciaría su intención de escribir una obra sobre el particular, proyecto que se materializó pocos años después en las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia".




Espero en una próxima entrada en este blog PEÑA RAMIRO dar a conocer lo que este gran botánico y naturalista, y una de las grandes figuras científicas valencianas de todos los tiempos, escribió sobre Alcublas en su obra más conocida: "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia


Por JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS

de la Asociación Cultural La Fénix Troyana y del Centro Excursionista de Chelva, y colaborador del blog PEÑA RAMIRO.