jueves, 17 de octubre de 2013

VIAJEROS ILUSTRES EN ALCUBLAS...



ANTONIO JOSEPH CAVANILLES
(3ª PARTE)

EN ALCUBLAS: 6 y 7 de septiembre de 1792

En una nueva colaboración para este blog PEÑA RAMIRO, y siguiendo con la serie sobre el gran botánico y naturalista valenciano Antonio José Cavanilles Palop, comentaré su paso por Alcublas en el año 1792. Esta corta visita a Alcublas se produjo durante una de las varias expediciones que, a lo largo de los años 1791, 1792 y 1793, Antonio José Cavanilles realizó por tierras valencianas a raíz de un mandato del rey Carlos IV para "recorrer la España de órden del Rey para exâminar los vegetales que en ella crecen". Veámoslo a continuación con más detalle.




El paso por Alcublas hace 221 años de este ilustre personaje tuvo lugar en su segunda campaña de viajes por el Reyno de Valencia, iniciada a mediados del mes de marzo del año 1792. En concreto durante la excursión que emprendió el 22 de agosto partiendo desde Valencia para llegar el 3 de octubre a Vilafamés (Castellón). Por fortuna, se han conservado los cuadernos de ese año 1792 del "Diario de las Excursiones del Viaje a Valencia"; de A.J. Cavanilles, depositados en el Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid, fragmentos del cual han sido publicados por diversos investigadores, permitiéndonos conocer así algunos detalles de esta excursión.




Así aparece en el Legajo XIII, 7, 1, folios 107r (recta)-141v (versa) del "Diario de las excursiones del viaje a Valencia": "CUARTA EXPEDICION A NAQUERA, SERRA, PORTACELI, LIRIA, PEDRALBA, CHULILLA, CHELVA, TUEJAR, TITAGUÁS, ARAS, STA CRUZ, VALLANCA, CASTEL, TORREBAXA, ADEMUZ, ALPUENTE, LAHIESA, ANDILLA, ALCUBLAS, CUEVA STA, SEGORBE, TODO EL RIO HASTA PETRÉS Y VOLVER A SUBIR A VIVER, PEÑA ESCABIA, BEXIS, TERESA, PINA, VILLANUEVA Y SU BARONIA, CAMPOS Y RIO MILLARES HASTA RIBESALBES, ONDA, BARONIA DE AYODAR, RIBESALBES, VILLAFAMÉS, LA SIERRA, LAS CUEVAS, SALSADELLA, SAN MATHEO, CERVERA, ALCALÁ, TORREBLANCA, VILLANUEVA DEL ALCOLEA, CABANES Y OTRA VEZ A VILLAFAMÉS".




Durante esta excursión, A.J. Cavanilles recorrió en poco más de un mes gran parte de las cuencas de los ríos Turia, Palancia y Mijares, y algunas zonas cercanas a las mismas llegando al Baix Maestrat. En lo que más nos atañe, comentar que subiendo por la cuenca del río Turia desde Pedralba y Bugarra, nuestro personaje se adentró por La Serranía hasta el Rincón de Ademuz, y a su vuelta por Alpuente, llegaba el día 6 desde Andilla a Alcublas, donde pasó la noche, antes de partir al día siguiente hacia la Cueva Santa y Segorbe, ya por tierras de Castellón, y entrar así en el valle del río Palancia para seguir con el resto de su periplo. 




El día 22 de agosto Cavanilles inicia esta cuarta y última de sus expediciones efectuadas en 1792, partiendo desde la ciudad de Valencia y por Moncada a Náquera, para al día siguiente continuar hasta Serra. De allí viajaría el día 24 a la cercana cartuja de Porta-Coeli, de la que le atrajo especialmente su magnífica iglesia, rica en mármoles, y sobre la que escribió en su dietario (folio 109 r): «En general todo es magnifico en esta Cartuxa y anuncia que tienen poder y gusto sus dueños, los cuales se reserban para si la mortificación en todo genero, y se distinguen en cortexar á quantos allí llegan.». El día 26 abandonaba la cartuja de Porta-Coeli en dirección a Olocau y Liria, donde pernocta. En la jornada siguiente prosigue su ruta por Pedralba, Bugarra y Chestalgar, hasta alcanzar la Baronía de Chulilla.




Una inesperada lluvia de verano le retendrá más de lo previsto en Chulilla, aunque Cavanilles aprovecha los momentos en que las condiciones climáticas lo permitían para recorrer los alrededores. Así el día 29 subió al castillo, visitó las huertas e inspeccionó el impresionante cañón labrado por el río Turia. Y el día 30 por la mañana pudo ascender a la Muela (559 m.) para dibujar y describir sus vistas, encontrando en su cumbre lo que debían ser nódulos de hierro (f.112v): "hallamos unas piedrecitas como gotas sumamente duras; en algunas veya porción de una cortecita fina, y lisa; en otras era mas gruesa y tosca… tienen semblanza increíble con el fruto del enebro".




El viernes 31 A.J. Cavanilles deja Chulilla y retoma su viaje hacia el norte, adentrándose en tierras del Vizcondado de Chelva, donde descubre la abundancia de yesos que iban apareciendo mientras se aproxima a Domeño y que continuaban en dirección a Calles y Chelva, anotándolo en su Diario: "Hay alli cerca un barranco cuyas aguas saladas forman un riachuelo, efecto tantas veces observado en las aguas que nacen en terrenos de hieso" (folio 113v). Una vez en Chelva visitó el acueducto romano de Peña Cortada con sus túneles excavados en la roca para el transporte de agua, del que hizo una extensa descripción, alojándose en casa de la familia Sagarriga.




En compañía de Salvador Sagarriga, hijo de sus anfitriones, Cavanilles deja Chelva el 1 de septiembre para continuar con su ruta por Tuéjar hasta llegar a Titaguas, donde su párroco le facilitaría una interesante información que anota en su Diario (folio 116r): "El cura de esta villa me dixo, que en su termino y junto ya al de Aras en un barranquito que hallaria a la derecha del camino habia carbon de piedra, oro y plata, y que por esto se llama fuente del oro la que nace en aquel barranco. Tomé bien las señas y marché para Aras que dista dos horitas al Nordueste de Titaguas". Yacimiento de carbón que años antes ya había sido visitado por el famoso naturalista irlandés Bowles.




Al día siguiente, en su marcha hacia Aras de los Olmos, Cavanilles se adentró en el barranco del Regajo, hallando las vetas de carbón fósil y abundantes piritas (el oro de los necios) que relaciona con el origen del nombre de la "fuente del oro" (folio 116v). Ya en Aras de los Olmos, según su Diario, subió hasta "la esplanada de la Muela", localizando las canteras de donde se obtenían los "sillares y piedra para la nueva fabrica de la ermita de Santa Catalina, la qual se construye en la falda del monte á bastante elevación" (folio 117r). Durante este ascenso encuentra abundantes restos de ostras fósiles. El lunes día 3 A.J. Cavanilles dejaba Aras para continuar viaje en dirección al Rincón de Ademuz por Santa Cruz de Moya hasta Vallanca, donde pernoctará gracias a la hospitalidad de su párroco Joseph López.



Durante su estancia en el Rincón de Ademuz Cavanilles fija sus límites como enclave separado del resto del Reyno de Valencia, corrigiendo anteriores errores de localización, en especial los "hierros del mapa de López" (f.117r y 117v), refiriéndose al "Mapa Geográfico del Reyno de Valencia" (1788) de Tomás López de Vargas, que A.J. Cavanilles lleva consigo en sus expediciones por tierras valencianas. El día 4 visitó Castielfabib, Torrebaja y Ademuz, y regresa a dormir de nuevo a Vallanca, anotando en su Diario (folio 118r), que "todos los edificios de esta villa son de dicha piedra [tosca], útil para las fabricas (…) porque el hieso, ò mortero queda mas firme". El día 5, en compañía del párroco de Vallanca Joseph López, emprende camino de regreso a Aras de los Olmos, donde su anciano cura Carlos Herrero le acogerá de nuevo en su casa.




El jueves 6 Cavanilles se dirigirá por el "caserío de Valdobal" a Alpuente, de la que escribió en su Diario "La piedra de que se compone el monte sobre el qual esta la villa y el Castillo de Alpuente es marmorea en bancos casi horizontales" (f.120r). Casi sin pausa continuaría hacia La Yesa y La Pobleta, deteniéndose a saludar a Tomás Pérez, cura de Andilla, que le enseñó la iglesia de la población y sus famosas pinturas de Ribalta. En su Diario Cavanilles hace mención a estas pinturas, además de comentar los ricos mármoles de la Iglesia y que "En Andilla, las casas y calles están sembradas de mármoles negros del propio término y de Alcublas (…) y el hieso llega hasta servir de cimiento à las casas" (folio 120v).




Manteniendo su acelerado ritmo de viaje, por entonces A.J. Cavanilles tenía 47 años y la mayor parte de los recorridos los efectuó al lomo de caballería en duras y agotadoras jornadas, esa misma tarde Tomás Pérez le acompaña hasta Oset, continuando Cavanilles ya solo su camino hasta Alcublas donde pasó la noche. Lo más probable es que se hospedara en la Casa Abadía, donde el párroco debió de permitirle el acceso a los archivos de la rectoría. Sin embargo, a la vista de la corta duración de su estancia en Alcublas, Cavanilles tuvo que contar con algún comunicante local que con posterioridad a su viaje le informara con más detalle. 




En la mañana del 7, partió de Alcublas hacia el santuario de la Cueva Santa en Altura, desviándose expresamente para visitar la cantera de la Pedrera, como atestigua el apunte en su Diario (folio 121r) "cantera conocida de mármol negro de Alcublas", describiendo su color, "el negro pardea", y donde menciona su utilización habitual "en las casas de Alcublas". Este interés por las canteras, en especial las de mármol, fue algo habitual durante esta cuarta expedición de 1792, donde la atención de A.J. Cavanilles queda centrada en los recursos minerales del terreno, pues la vegetación se encontraba a esas alturas del verano ya muy seca y poco apta para labores botánicas.




A lo largo de los recorridos de 1792 A.J. Cavanilles llevó a cabo una recolección sistemática de rocas y minerales, con un total de 153 muestras, o suertes como él las denomina, numeradas y referenciadas en el Diario, además de figurar en varios listados elaborados por el propio Cavanilles. Periódicamente eran facturadas a Madrid, donde tras su estudio debían pasar a las colecciones del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid. Una muestra tomada en Alcublas aparece en uno de estos listados. "Lista de las piedras pulimentadas y de colecciones efectuadas en el Reyno de Valencia", ARJB, leg. XIII, 7,6, 2: "15. m.c. (masa compacta) El mismo marmol del n.º 4 de Murviedro. Alcublas". Mármol del n.º 4 descrito como "Color de ala de cuervo obscuro con algunos puntos cenicientos, y fractura de grano muy fino y compacto."



Tras una rápida visita al santuario de la Cueva Santa, distante de Alcublas unas dos horas de camino, continuaría ruta hasta la cercana cartuja del Vall de Cristo, donde repara sobre todo en sus mármoles. Así escribe en su Diario (f.121 v) que en la Cartuja de Vall de Cristo hay "poco marmol de flores", siendo sus "marmoles de Cervera" y de una cantera de "marmol negro de Altura", utilizado "en las columnas del claustro". Desde la Cartuja se desplazará hasta Segorbe donde, a pesar de ser festivo el día 8 de septiembre, pudo entablar diversos contactos con ilustrados de la localidad así como visitar sus alrededores y hasta una "cantera de marmol negro de las imediaciones de Segorbe, de color pardo o negro", como relata de nuevo en su Diario (f. 122r).




Dispuesto a reconocer los términos del valle del río Palancia, en los días 9 y 10 Cavanilles se dirige desde Segorbe hasta Gilet y Petrés para ascender siguiendo el cauce del río por Albalat, Estivella, Torres-Torres, Algar, Sot y Soneja, alojándose de nuevo en Segorbe. El día 11 continuaría su ruta aguas arriba del Palancia pasando por las localidades de Navajas, Jérica hasta Viver, en cuyo término permaneció todo el día siguiente. Según su Diario (f. 126 r) en la jornada del 13 de septiembre, tras pasar por Torás, subió hasta Peñascabia (1.331 m.) en cuyas cercanías se encuentra el nacimiento del río Palancia, y desde donde pudo contemplar El Toro y la plana de Barracas. El regreso lo realiza a través de Bejís y Teresa para pernoctar de nuevo en Viver. En apenas cinco días, Cavanilles había recorrido todo el valle del Palancia.



En las tres semanas siguientes continuó con su agotador ritmo de viaje por el valle del río Mijares y una parte de la Sierra de Espadán y del Baix Maestrat. Esta cuarta excursión, la última de 1792, concluía el día 3 de octubre en Vilafamés. En las páginas finales de su Diario de 1792, el naturalista escribió las impresiones de las numerosas visitas practicadas, citando los mármoles que a su juicio tenían una mayor importancia (folio 136 v), para mencionar en las siguientes otros menores, pero de un gran valor ornamental por su color. Y cita de nuevo el de Alcublas entre los de color negro: "deben ocupar el primer lugar los de Cabanes; despues los de Villafames, Alcublas, Portaceli; En los negros veteados de blanco los de Callosa de Ensarria" (folio 140 r).




En los días sucesivos, A.J. Cavanilles se desplazó de Vilafamés a Valencia para organizar su regreso a Madrid puesto que la campaña del año 1792, que había sido muy intensa, había concluido y allí le aguardaban las labores de gabinete durante el invierno en sus aposentos del Palacio de la Casa del Infantado de las Vistillas. A finales de octubre Cavanilles ya estaba en Madrid, y pocas semanas después disertó en la Real Academia de Medicina en la Real Academia de Medicina sobre "La descripcion fisica, e idea general del Reyno de Valencia". Durante la misma anunciaría su intención de escribir una obra sobre el particular, proyecto que se materializó pocos años después en las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia".




Espero en una próxima entrada en este blog PEÑA RAMIRO dar a conocer lo que este gran botánico y naturalista, y una de las grandes figuras científicas valencianas de todos los tiempos, escribió sobre Alcublas en su obra más conocida: "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia


Por JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS

de la Asociación Cultural La Fénix Troyana y del Centro Excursionista de Chelva, y colaborador del blog PEÑA RAMIRO.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Peña, es todo un lujo este tipo de colaboraciones. Con el tiempo se valora todo más.

J.P Morgan dijo...

Hacia dónde vamos tal vez no lo sepamos, pero de dónde venimos con colaboraciones de lujo como la tuya tal vez sí.

Sí no me equivoco el piso de la Lonja de Valencia es de la mina la Pedrera de Alcublas.

Por lo que tú comentas de la pernoctación en la casa abadía de nuestra localidad por tan ilustre botánico, forma parte de los origenes de nuestro municipio.

Es decir la casa abadía debió de ser la manzana que comprende el Ayuntamiento esquina con la casa de los Llatas y la casa del Churro, ya en la plaza de la Iglesia, formando parte de los primeros orígenes de Alcublas, incluso antes que la Iglesia.

Anónimo dijo...

Una lástima las fechas. Si hubiese hecho el viaje un mes después se hubiera hinchado a coger rebollones.

VIIKIPEDIA dijo...

Según nos cuenta en una de sus numerosas crónicas y estudios el Botánico Mikel, en el apartado correspondiente a los Lactarius deliciosus, vulgarmente conocido por rebollón, cuando pasó por nuestras tierras el Botánico Cabanilles, difícilmente pudiese encontrar esta variedad de hongos por nuestras comarcas. Ya no solamente porque era una época mas fría y la vegetación se componía de Quercus ilex, conocida vulgarmente como carrascas.
Fue durante la II República cuando se introdujeron esta variedad de niscalos, procedentes del sur de Los Urales, de ahí su color rojaceo.
Luego desde la Dictadura de Franco tras la masiva reforestación de Halipensis, el pino vulgar, hasta nuestros días, fue cuando el rebollón llegó a su máximo esplendor.
En junio del 2012 una plaga de incompetencia y fuego dejó estos en vías de extinción.

Anónimo dijo...

Bien articulo amigo Juan Antonio, como siempre.
No te tomes a mal ciertos comentarios con respecto al origen de los rebollones, simplemente hay mucho cachond@ suelto por estos lares.

perolero dijo...

Sería todo un acontecimiento local la llegada de Cabanilles a Alcublas. En aquellos tiempos no entraría al pueblo casi nadie que no fuera vecino.
Me hubiera gustado oir los comentarios de los alcublanos de entonces.

¡¡Y EL AFILAOOOR! dijo...

Por aquellas fechas el término perolero no existía, tengamos en cuenta que aún no se había inventado la gasolina, y a que mala hora.
Lo más parecido a la definición de perolero es la de LLANTERNER, que era una especie de trotamundos como nuestro colega Cabanilles, que se dedicaba a reparar todo tipo de utensilios metálicos, sartenes, peroles, lebrillos, así como afilar todo tipo de cuchillos y navajas, que no se sabe si el destino final era el de cortar el sabroso tocino, o el de pinchar las tripas de algún contrincante, en las tierras el negocio o la mujer.

Anónimo dijo...

Quería hacer un comentario pero me ha dado la risa no por el articulo de Juan Antonio, por los comentarios.
Ya haré otro en otro apartado.