domingo, 27 de octubre de 2013

VIAJEROS ILUSTRES EN ALCUBLAS...



ANTONIO JOSEPH CAVANILLES
(4ª PARTE y última)

ALCUBLAS en las "OBSERVACIONES SOBRE LA HISTORIA NATURAL, GEOGRAFIA, AGRICULTURA, POBLACION Y FRUTOS DEL REYNO DE VALENCIA"

Como lo prometido es deuda, a continuación concluiré la serie de colaboraciones para este blog PEÑA RAMIRO sobre Antonio José Cavanilles Palop, una de las grandes figuras científicas valencianas de todos los tiempos. En esta ocasión me centraré en hacer un repaso pormenorizado de lo que este gran botánico y naturalista escribió sobre Alcublas en su libro más conocido: "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Veámoslo a continuación en detalle…



Los resultados de las campañas llevadas a cabo por A.J. Cavanilles entre los años 1791, 1792 y 1793 por tierras valencianas ante el mandato de"recorrer la España de órden del Rey [Carlos IV] para exâminar los vegetales que en ella crecen", serían plasmados por éste en sus "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Obra clave tanto de la historia natural como de la sociedad y el territorio valenciano de finales del siglo XVIII, fue editada en los talleres de la Imprenta Real en Madrid en dos tomos en folio mayor con el texto a columna completa.



La portada, según el gusto neoclásico de la época, no presenta ningún tipo de ornamentación ni dibujo, mientras que el texto queda divido en cuatro libros. El primer tomo, que contiene los dos primeros libros, era publicado a finales del año 1795, y cuenta con el Prólogo de XII páginas escritas por el propio Cavanilles, más las 236 páginas del texto como tal y 28 láminas (además del Mapa del Reyno de Valencia). El segundo tomo, publicado a comienzos de 1797, con los libros tercero y cuarto, y contiene 338 páginas de texto, incluyendo sus cuatro índices, y 25 láminas. Láminas litográficas realizadas por el destacado grabador valenciano Tomás López Enguídanos (50) y por Miguel Gamborino (3) a partir de dibujos del propio Cavanilles.



Entre las láminas resalta el «Mapa del Reyno de Valencia por D. Antonio Josef Cavanilles. Madrid, 1795», grabado en cobre por Tomás López Enguídanos con rotulación de José Asensio y considerado por los especialistas posiblemente como el más riguroso mapa valenciano de la época. A una escala aproximada de 1:524.000, tuvo como base el "Mapa geográfico del Reyno de Valencia" (1788) de Tomás López de Vargas y para el perfil de la costa la "Carta Esférica" (1786) del brigadier Vicente Tofiño. Por sus grandes dimensiones (410 x 700 mm.) fue incorporado plegado al final del primer tomo de las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia".


Presenta orientación al Norte y cuenta a la izquierda con una externa lista de los 24 "Montes Principales", de la A a la Z. Los relieves montañosos aparecen dibujados de perfil, con la técnica del sombreado, y recoge con una más que aceptable corrección la situación real de valles, ríos, macizos y llanos. Asimismo reseña la mayor parte de los núcleos de población de la época, Alcublas entre ellos. El original de este mapa, dibujado a tinta y lápiz sobre papel verjurados, se conserva actualmente depositado en el Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid y a su pie figura la frase «Se concluyó este mapa en 3 de Diciembre de 1794» y la firma de A. J. Cavanilles.



Hay que señalar que para la redacción de las "Observaciones sobre la Historia Natural (…) del Reyno de Valencia", A.J. Cavanilles mantuvo desde Madrid, entre el otoño de 1793 y finales de 1796, un importante volumen de correspondencia con un buen número de personas (amigos, eruditos locales, párrocos, etc.) que le facilitaron abundante información con la que pudo completar los datos que ya había obtenido durante sus viajes por tierras valencianas. En cuanto a Alcublas, lo más probable es que estos datos adicionales estuvieran incluidos en los dos "estados de población y frutos" remitidos a Cavanilles a mediados de abril de 1796 por Don Lorenzo Gómez de Ahedo, obispo de Segorbe, y que habían sido cumplimentados por los rectores de las parroquias de La Serranía y del valle del Palancia pertenecientes a dicho obispado.



Pero no es hasta el Libro Tercero (Tomo II) de las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia", Madrid, 1797, donde Antonio Joseph Cavanilles escribe sobre Alcublas. En concreto en el capítulo titulado "ALPUENTE, LA YESA, ANDILLA, ALCUBLAS Y CUEVASANTA" que comienza en la página 79. Así poco después, en la página 81, párrafo 111, al hablar de Andilla refiere que: "A pesar del conocido aumento que tomó Andilla en estos últimos años es muy corto el número de brazos para beneficiar el término de tres leguas de norte á sur entre los de Bexis y el Villár, y otras tantas de oriente á poniente entre los de Alcublas y la Yesa. Por eso se aprovecháron los del Villár, Alcublas y otros circunvecinos, y entraron á cultivar gran parte del aquel término, del qual sacan frutos considerables."



Y continúa el relato: "En general el suelo es feraz aunque gredoso, y en partes sembrado de cascajo, que conserva la humedad, y defiende del calor los campos. De esta naturaleza es la dilatada extensión que yace entre Osét y Alcublas, ondeada por lomas, donde se ve un viñedo quanto alcanza la vista". En la misma página 81, en el siguiente párrafo 112, escribe: "Aunque poco recomendable Andilla por sus edificios, situación y vecindario, lo es por su hermosa Iglesia, y mas aun por las muchas y preciosas pinturas de Ribalta que en ella se conservan. A estos ricos adornos han añadido otros de varios mármoles como el negro de Alcublas, los de Villamarchante y Liria, y el alabastro que se halla en el propio término de Andilla."



Más adelante en este mismo párrafo 112, aunque ya en la siguiente página 82, prosigue describiendo la localización de Andilla y su clima frío: "Este [pico de Andilla], y mucho mas la Bellida, famosa por sus muchas nieves, destemplan la atmósfera del pueblo [de Andilla], y de buena parte de su término: por fortuna quedan hácia el sur y sueste varias hondonadas al abrigo del norte, cuya atmósfera benigna permite gran número de producciones: tal es el recinto de Osét, abundante en delicados higos, y los campos que siguen hasta Alcublas."



Para pasar seguidamente a describir la cantera de "la Pedrera" de Alcublas: "Vense con freqüencia fragmentos marmóreos, y las peñas que se descubren son de mármol negro: distínguese entre ellos el conocido con el nombre de Alcublas, que es negro tirando al pardo, sin manchas ni venitas blancas, como son regularmente los de aquellos montes hasta Segorbe. Hállase la cantera abierta en un montecito al norte de Alcublas en bancos casi horizontales; dista como un quarto de legua de la población, y aunque no se ve comunicación sensible entre ella y las lomas calizas, que sirven de cimiento á las casas de Alcublas, no hay duda que la hay subterránea. En casi todos los edificios del pueblo se ven sillares o cantos de mármol negro, porque esta es la piedra de los alrededores".



En la misma página y párrafo describe el "estado de población y frutos", y pone de manifiesto uno de los problemas seculares de Alcublas, todavía no resuelto más de 200 años después, la pequeña extensión de su término municipal: "Viven en Alcublas 437 vecinos, buena parte de ellos aumentados en el siglo actual, lo que debe atribuirse á su aplicación, y al cuidado con que cultivan la tierra. Poseen un término reducido, incapaz de alimentarles, y por eso salen á beneficiar mucha parte de los de Andilla y Liria, resultándoles una cantidad considerable de frutos, que son 1300 cahices de trigo, 1000 de cebada, 200 de avena, 1000 arrobas de higos, 6000 de algarrobas, 600 de aceyte, y 100000 cántaros de vino".



A.J. Cavanilles no deja de mencionar la inseguridad de la zona, un conflicto grave en la época (los roderos): "Es lástima que hombres tan aplicados no perciban todo el fruto de sus sudores, y que los holgazanes y rateros les roben parte de las cosechas. Muchos, voluntariamente ociosos, que viven en los montes comarcanos á Liria, talan los campos de Andilla y de Alcublas con tal osadía, que armados y en número cometen los robos á vista y presencia del verdadero dueño. Si tal vez son sorprehendidos y castigados, vueltos del destierro renuevan sus maldades, y en una noche cortan las cepas y los árboles, quitando al propietario las esperanzas de nuevos frutos, y hasta los deseos de replantar lo que destruyó el hacha. Si tuviéramos en España un cuerpo de Guardias, semejante en facultades y objeto al que llamaban en Francia Maréchaussée, no se verían tantos robos ni salteadores de camino".



Y comienza la siguiente página 83, párrafo 113, con la descripción de los alrededores: "Al norte de Alcublas con declinacion á poniente y como á una legua y media de distancia empieza el valle llamado Canales de Bexís, que yace entre el pico de Andilla y la Bellida, quedando este monte en la parte septentrional: ensánchase el valle hácia el norte, y continúa hasta la peña cortada y término de Aragon. De aquí baxan dos riachuelos, uno con dirección á Andilla, y otro hácia Bexís, que junto á esta villa entra en el Palancia, aumentando sus caudales, como pronto veremos".


A continuación A.J. Cavanilles comenta el tema del agua, otro de los asuntos recurrentes a lo largo de la historia de Alcublas: "Si á lo ménos este corto riachuelo pasase por Alcublas, sus vecinos remediarian la suma escasez de aguas que suelen padecer en verano, reducidos á la única fuente que nace en la raiz del cerro marmóreo ya descrito, cuyas aguas conducen por una mina de mampostería; pero escasean tanto en tiempo de calores, que nadie puede entónces tomarlas aun para el consumo de su familia sino á presencia de alguno del gobierno, por su turno y en cantidad determinada".



Y ya en el párrafo 114 sigue con su descripción de la zona oriental de Alcublas y del santuario de la Cueva Santa: "Las cercanías orientales de Alcublas están enteramente cultivadas por mas de media hora, donde se ven hermosos sembrados y viñedos: no pueden subsistir en aquel clima olivos ni algarrobos; pero tal vez prosperarian los almendros, que debieran introducirse, como ya se ha hecho en sitios ásperos y destemplados. Cesa el cultivo de todo punto hácia el oriente, y empieza la aspereza, la soledad y el grupo montuoso, en cuyo centro está la Cuevasanta". Para más adelante escribir: "En dos horas llegué desde Alcublas á la Cueva, santuario de nuestra Señora, que visitan los pueblos de la comarca, y muchos á diez y doce leguas de distancia". Finaliza A.J. Cavanilles este capítulo en la página 84 con su llegada a "Altura, Segorbe y la Cartuxa", iniciando un nuevo capítulo titulado "SEGORBE, Y PUEBLOS DE LA RIBERA DEL PALANCIA" en el párrafo 115.



La localidad de Alcublas aparece de nuevo mencionada en las "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". En concreto en dos de los índices de la obra que figuran en este Tomo II. Primero en el "ÍNDICE GENERAL DE LA OBRA", página 298, donde nos remite a la pag.82 del texto: "Alcublas, canteras de mármol, p. 82 *". Y también en el "Indice de los pueblos del Reyno de Valencia con los vecinos que tenían en 1794", página 315, donde se repite la cifra de 437 vecinos, ya señalada con anterioridad al hablar de la población de Alcublas en la página 82.



El término "vecino" era la unidad habitual utilizada en España hasta el siglo XVIII para realizar los censos de población, siendo que el concepto "vecino" se refería a toda una familia e incluía de forma amplia a todos los miembros que en la misma convivían juntos (cónyuges, hijos, abuelos, etc.). La conversión de vecinos a habitantes presenta grandes variaciones, según épocas y lugares, aunque por suerte Antonio Josef Cavanilles, al final del citado "Indice de los pueblos del Reyno de Valencia con los vecinos que tenían en 1794", nos da el índice de conversión utilizado por él: "calculados a 9 personas cada dos vecinos". Es decir, según los datos facilitados a A.J. Cavanilles por el obispado de Segorbe, en el año 1794 vivían en Alcublas 1.966 habitantes.



Para terminar quisiera hacer una pequeña reflexión. El fugaz paso de este ilustre personaje por Alcublas los días 6 y 7 de septiembre de 1792 nos debería hacer reflexionar sobre el presente. A fin de cuentas, 221 años después de su visita, todavía hoy persisten la mayor parte de los problemas que entonces acuciaban a Alcublas y que A.J. Cavanilles, con gran perspicacia y poder de observación, reflejó magistralmente en su "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Así la presencia de "roderos" (aunque ya no lleven trabucos, sino maletines y vistan caros trajes italianos), lo reducido del término municipal o la endémica carencia de agua. En fin, la historia parece que, una vez más, se repite…


Por JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS 
de la Asociación Cultural La Fénix Troyana y del Centro Excursionista de Chelva, y colaborador del blog PEÑA RAMIRO


14 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta el último párrafo.

Anónimo dijo...

Impresionante articulo para resumirlo en un comentario.
Simplemente.Gracias Juan Antonio.

en blanco y negro dijo...

Llama la atención que Cabanilles hable de trigo, cebada, avena, higos, algarrobas, olivos, vino.
Sin embarga no menciona ni una sola vez la palabra almendros, y es que la foto actual de nuestro entorno no tiene nada que ver con la que se encontró tan ilustre personalidad al paso por nuestras tierras.
Por aquel entonces se encontraría con un paisaje Castellano mas que Mediterráneo. hablo de las llanos que rodean el pueblo del Alto para abajo es donde se encontraban los olivos las viñas y los algarrobos.
Aquí por el contrario sembradura.

¿nos estamos equivocando? dijo...

leyendo el acertado comentario de blanco y negro me viene a la cabeza que ahora es el almendro el amo de Alcublas.
¿Era mejor la distribución agraria de entonces o la actual? Siempre he oído que no hay que poner todos los huevos en la misma cesta, y por lo visto, es lo que se hace ahora en Alcublas, un monocultivo.
Precisamente la almendra es lo que menor valor añadido da a Alcublas, pues véase olivas (aceite primer premio), uva (Palacia), pero ¿almendras? Si se elaborara algo, otro gallo cantaría.
Es demasiado arriesgado jugar con la producción agraria de 10-15 años por un precio actual interesante de la almendra.

dios mío dios mío dijo...

Si Cavanilles hubiese venido el fin de semana pasado y olido como olía en el pueblo no se hubiera quedado dos días, no habría NI PARADO EN ALCUBLAS.

mingote dijo...

Amí lo que mas ma gustaó es lo de Rodero,...¡no por ná!,...me lo decian de chiquillo,...total por birlar cuatro rastros de morcas que dejaba el personal colgao a la fresca....Hospera pa rodero!,... el que planta la mierda en la Hoya y donde le da la gana....¡casi seguro que le pagan por llevársela!

Anónimo dijo...

Sin que se enfade el o la de Abdilla, Cabanilles ya mencionaba el problema, ademas si no fuese por los laboriosos agricultores alcublanos medio termino de ellos que son labor, serian monte y prosiblemente quemado.

perolero dijo...

entre todos la mataron y ella sola se murió.

Anónimo dijo...

Que consté que yo na la maté además no hay nadie que haya hecho más por el monte que los propios agricultores.
El día que generacionalmente esto se extinga, que vendrá el momento, veremos las aliagas llegar a la Cava.
Probablemente el entorno no es igual al que vio Cabanilles, mucha sembradura y para sombra siempre había en los lindes alguna carrasca de dimensiones colosales para dar sombra. Algún rodero ya se encargó de aniquilarlas para venderlas como leña.
Pero el futuro paisaje tampoco tendrá que ver nada con el actual, que ya se anticipa con roderos tirando los excrementos de nuestras cloacas a las puertas del pueblo.

Anónimo dijo...

Hicisteis un artículo con"algo huele mal con el negocio de las basuras". Otro con "algo huele mal en el monte de Alcublas"
Falta el "algo huele mal en los alrededores de Alcublas", gracias a un desaprensivo.

Un villarenco con envidia sana dijo...

Magnífico artículo. La serie que lleváis poco a poco se va haciendo grande. Todo un lujo esté blog para esta comarca serrana.

Anónimo dijo...

Felicidades Juan Antonio por el excelente trabajo. Te vamos a nombrar historiador oficial de Las Alcublas.

con el carrito del helao dijo...

No es mala idea.

Anónimo dijo...

En Alcublas ya hay una cronista oficial y al parecer el cargo es vitalicio.