viernes, 14 de marzo de 2014

VALENCIA EN FALLAS

Es tiempo de pólvora, chocolate, buñuelos... fallas. Pero queremos recordar que Alcublas siempre ha estado muy unida a esta fiesta, incluso un año se llegó a plantar una falla en Alcublas. La ilusión puede a otras muchas cosas.


La comisión fallera la integraban, Arturo (mecánico de la fábrica) y su mujer Victoria, el tío LLatas, Jose María el panadero, D. José el médico, el tío "Bejisano" y su hijo Pepe, D. Miguel el practicante, Pepe el forestal, Rafa el "Molina"... y las guapas falleras: Alicia Orrios, Mari Carmen la "Bejisana", Carmen la "Regina" y Pilar "la Pedra".


 Hubo pasacalle, música, falleras, misa... ingenio, alegria, amistad, fiesta en el "casal" del tío Bejisano, bocadillo gigante, baile... Esta es la falla de SECCIÓN ESPECIAL que se plantó en Alcublas en el año 1962, coincidiendo con las fiestas falleras de Valencia. La "Comisión Alcublana" se creó de forma espontánea en la Fábrica de envases de madera que por aquella época, existía en Alcublas y de la que hablaremos con más detalle en otra ocasión.


 Seguramente y como suele ocurrir en estos casos, surgió una idea y el entusiasmo corrió como la polvora entre los trabajadores de la fábrica y un grupo de amigos, que se unieron para organizar esta fiesta y elaborar la Falla. Pensat i fet!!! No falto de nada...


 Cuando una idea ilusiona y se convierte en "proyecto común" no hay nada que pueda pararla. Se alimenta con la energía de todos y no hay nada más gratificante que hacerla realidad. Este es un pequeño ejemplo que nos puede servir... para creer en nuestros sueños, para compartirlos... para VIVIR.


Y siguiendo con las fiestas falleras no podemos olvidarnos de las horchaterías y sus horchateras alcublanas. Las horchaterías del centro de Valencia siguen siendo el referente para muchos valencianos. El Siglo, Santa Catalina o El Collado son horchaterías que, situadas a escasos metros, constituyen todo un referente en el arte de hacer buñuelos.


Estos negocios han pasado de generación en generación a lo largo del siglo pasado, heredando la fama y el buen hacer de sus antepasados. Lo que muchos valencianos desconocen es que estas tres horchaterías han sido regentadas por alcublanos y alcublanas durante muchos años, es decir, vecinos de la localidad serrana de Alcublas. Este hecho provocaba que cuando se acercaba la fiesta fallera decenas de serranas, principalmente alcublanas, bajaran a Valencia a “servir” en las horchaterías.
Para finalizar os dejamos con el testimonio de una alcublana que trabajó de horchatera en Valencia:


Estuve sirviendo en una casa donde me las hacían pasar… Me despedí y me fui a servir a Valencia, a la horchatería El Siglo. Tengo los hombros cachos de los buñuelos. Me decían: que así no se hace, así no se hace… Me salían guitarras, de todo menos buñuelos. Pero una noche entre la Pilareta la chelvana y yo nos chisquemos un saco de harina; entre la dos, saldrían… ¡madre mía! A mí ya me hacía mal ésto de hacer y hacer…
En la horchatería habían cuatro camas en la misma habitación, dos a un lado y las otras dos detrás. Éramos todas de Alcublas menos una, que era de Aliaguilla, por Cuenca. Aquella era así (como un palo); apenas terminaba, se quitaba el cuello del uniforme y el delantal, lo colgaba allí al subir de la escalera y se iba con el novio. Llegaba a menos cinco, lo que le costaba de peinarse, y enseguida el delantal. Comía como una decosida…porque la que diga que ha pasado hambre en la horchatería miente como una…


En la otra no, en la otra se tenían que comprar comida, pero nosotras no. ¿Y el cobro? Nos pagaban al mes, no se si alguna cobraba a la semana. Yo me salí ganando 475, en el año 53, que salí de allí para casarme. Para ir a Valencia a trabajar necesitábamos el carnet. A mi me peinó una Coleja, allí al lado de Leopoldo que vive por ahí bajo… Una hermana de la mujer –que se murió- me peinó para irme a hacer el carnet para entrar en la horchatería. ¿Conoces a las de las fotos? No te diré de cual, pero de una de ellas, en esa foto esa es Vicenta la Peñarrocha; esta es la hija de la ama; la ama; Clara; la madre de Tere; la Rugala y la que está al lado de la Rugala es Pilareta la chelvana. Y la de arriba es Fina la Morca. Esta no lleva el mismo uniforme, pues como a veces iban a llevar servicios, a atender fuera… Y esta es la tía Clara, esta la Vicenta y esta la Cosma la del barrio.
En El Siglo nos daban un día libre a la semana, pero si había comunión o boda te jorobabas. Tenías que pagar y no cobrabas. ¡Encima de cuernos penitencia! Teníamos clientela de toda clase. De la parte de Liria, Benaguacil, de todos esos pueblos venían, te dejaban el capazo de la comida, se iban a comprar y luego venían a comer. Pero por la tarde gentes bien, al chocolate. El día que tomó la comunión mi sobrina, que yo tenía fiesta, le dije que me dejara ir a verla. Y me dijo que habían muchos bocadillos que hacer. Me levante con la cocinera para preparar los bocadillos para que a la hora de la misa estuviera todo preparado. Yo no quería me diera fiesta, pero sí quería ir a la iglesia a verla, pero no pude. Me pilló una lloradera…


¿Y salir de noche…? se pueden contar con estos dedos lo de todo el año. Cuando queríamos salir alguna vez, íbamos al cine y cuando estaban en la puerta de la horchatería las cuatro primeras a punto de irse decían:
-Nos vamos.
-¿Dónde vais? (la ama)
- Al cine.
-¡¡Al cine!! Anda entrar para adentro (decía la ama). ¡Arriba a la habitación!
Y arriba jugábamos a toros y a vacas. Salían a la escalera y nos decían de todo. Nos daban ocho días de vacaciones. Navidad y todo allí.
Éramos todas de la misma edad, en cuatro años íbamos todas, éramos 9. Salías a la calle, y lo que no inventaba una inventaba otra… El que fuéramos siempre chicas del pueblo a servir era porque los dueños eran del pueblo. Era tía de la Caridad, el gasógeno le decían al hermano.
Y en Santa Catalina un hijo de los dueños se casó con una chica que era de Alcublas, y por eso también bajaron del pueblo allí.

 Hoy en día esta costumbre, convertida casi en ritual, prácticamente se ha perdido. Las jóvenes serranas ya no ocupan estos lugares de venta aunque, en la elaboración de estos deliciosos dulces, todavía participen algunas veteranas en este arte de hacer buñuelos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Mujeres las protagonistas de esta historia