martes, 1 de abril de 2014

MESA REDONDA “FUTURO DEL MEDIO RURAL, NUEVAS PROPUESTAS PARA VIEJOS PROBLEMAS”.

Decálogo para  un buena gobernanza en la política rural  de la Comunitat Valenciana

Artur Aparici. Universitat Jaume I de Castelló.  Javier Esparcia. Universitat de València. María Hernández. Universitat d’Alacant. Dionisio Ortiz. Universitat Politècnica de València.

Alcublas, 22 febrero 2104


Este documento es el resultado de un proceso de reflexión compartida en el que han participado múltiples voces y sensibilidades, y que tiene su  origen  en  diversas  iniciativas  promovidas  por  organizaciones  y  colectivos –como  la  Fundación  IVIFA,  la  Cátedra  Tierra  Ciudadana  o  el Foro Ruralia, entre otros- preocupados e implicados en el desarrollo de los territorios rurales de la Comunitat Valenciana. Pero es sobre todo un  documento  que,  procediendo  del  ámbito  académico  valenciano, persigue  promover  un  debate  sobre  el  modelo  de  política  necesario para afrontar los enormes problemas y desequilibrios que atenazan el futuro de nuestras zonas rurales de interior.
1.      1.- Aprovechar el nuevo escenario para el debate y la configuración del modelo de desarrollo y cohesión territorial valenciano.
La aprobación del marco financiero 2014-2020 de la Unión Europea y el acuerdo respecto a la financiación, las prioridades y las medidas dentro de la política comunitaria de desarrollo rural abren de nuevo el escenario  en  el  que  es  posible  debatir  y  configurar  no  sólo  la  intervención pública en materia de desarrollo rural, sino un modelo de desarrollo y cohesión territorial para la Comunitat Valenciana. El Reglamento de la UE deja un amplio margen de maniobra que permite trasladar ese marco de cooperación y decisión al ámbito autonómico, acercándolo a la participación  de  las  administraciones  e  interlocutores  económicos  y sociales con implantación en el medio rural valenciano.

2.    2.-Superar la inercia político-administrativa y mantener la visión estratégica.

El proceso de programación de la política de desarrollo rural no puede ni debe hacerse sin tener en consideración tanto los antecedentes de dicha política –esto es, las medidas y los enfoques que se han venido aplicando  en  pasados  períodos  de  programación-,  como  el  contexto económico y social en el que han de tomarse las decisiones, donde la creación de empleo y la recuperación del estado del bienestar constituyen prioridades inaplazables. Sin embargo, es necesario evitar que la inercia política y de la propia administración conduzca al mantenimiento de ciertas medidas, sistemas de gestión o ámbitos territoriales sen-cillamente porque ya estaban implantados con anterioridad, sin entrar en una adecuada valoración de sus resultados. Asimismo, es necesario evitar que la premura de la lucha contra la crisis, a la que indiscutiblemente  también  debe  contribuir  la  política  de  desarrollo  rural,  haga perder  de  vista  horizontes  temporales  más  amplios  o  minusvalorar medidas (por ejemplo las de carácter medioambiental) con unos efectos a corto plazo menos tangibles. Del mismo modo, debe evitarse una explotación a corto plazo del patrimonio natural que ponga en riesgo su sostenibilidad.

3. Aprender lecciones del pasado reciente.

El período de programación de la política rural recién finalizado (2007-2013) ha dejado por el camino algunas lecciones que deberían tenerse en cuenta para el futuro. En primer lugar, por lo que no sabemos. Carecemos de evaluaciones adecuadas para conocer el impacto real de las medidas implementadas, unas evaluaciones  a las  que  además  habría de dar difusión y hacer accesibles para los múltiples interesados en el desarrollo rural. En segundo lugar, el diseño de las medidas se ha mostrado tremendamente rígido e incapaz de poder adaptarse a un escenario  cambiante.  En  tercer  lugar,  algunas  de  las  medidas  han  estado condicionadas en su diseño y aplicación por criterios de oportunidad y comodidad política, no de eficiencia ni de eficacia.

4. Superar la tensión entre desarrollo agrario y desarrollo rural territorial.
Es  bien  conocida  la  tensión  que  subyace  en  la  propia  política  rural nacida en parte como una política de desarrollo agrario y en parte como una política de desarrollo para las zonas rurales. Esto lleva en ocasiones  a  aparentes  contradicciones  derivadas  de  una  asignación  del gasto público a proyectos que se realizan en áreas urbanas o periurbanas (ver Informe Especial del  Tribunal de Cuentas  nº7/2006).  Dada la marcada  dualidad  territorial  de  la  Comunitat  Valenciana,  se  corre  el riesgo de que las zonas de litoral –fuertemente urbanizado y dinámico- terminen  atrayendo  una  parte  importante  del  gasto  público  para  el desarrollo  rural,  en  detrimento  de  unas  zonas  rurales  de  interior  con problemas  de  declive  demográfico  y  una  estructura  económica  más débil. Es pues necesario habilitar mecanismos que prioricen las acciones (relacionadas o no con el sector primario) realmente desarrolladas en las zonas rurales de interior, legitimadoras en última instancia de la necesidad  de  una  política  rural.  Es  más,  debe  adoptarse  una  visión territorial  más  amplia que preste también atención a la relevancia de los  servicios  que  producen  los  ecosistemas  forestales  (que  ocupan más  de  la  mitad  de  la  superficie  de  la  CV)  en  la  calidad  de  vida  del medio rural, así como de la del conjunto de la sociedad valenciana.


5. Incorporar a los actores rurales en los mecanismos de gobernanza territorial.
Otro de los  pilares de la buena  gobernanza es la participación de los actores  implicados  en  el  desarrollo  económico  y  social  de  las  zonas rurales. Es imprescindible que el proceso participativo al que obliga la normativa  comunitaria,  no  consista  simplemente  en  informar  a  los interlocutores  rurales  de  las  decisiones  que  han  sido  tomadas  en  el ámbito  de  la  administración.  Por  el  contario,  el  proceso  de  toma  de decisión debe  poder  nutrirse  también de la experiencia  y  la visión de estos  interlocutores.  Asimismo,  debe  ser  una  participación  inclusiva, en la que estén presentes los diversos actores con implantación en el medio  rural.  Es  más,  sería  deseable  que  este  proceso  no  estuviese basado  en  meros  contactos  bilaterales  entre  la  Administración  y  los distintos representantes de los actores rurales, sino que se habilitas un  espacio  de  debate  (y  reflexión  estratégica)  en  el  que  participasen simultáneamente  todos  ellos.  Esto  requiere  también  una  predisposición,  compromiso  y  un  esfuerzo  que  los  múltiples  y  diversos  actores han de estar dispuestos a realizar. Este planteamiento es indispensable para cumplir tanto la letra como el espíritu de la normativa comunitaria y los principios inspiradores de una buena gobernanza.

6. Recuperar el enfoque y espíritu de LEADER en todas sus dimensiones.
Posiblemente,  uno  de  los  principales  puntos  negros  del  período  que ahora termina sea el modo en el que la Generalitat Valenciana diseñó, aplicó y supervisó el desarrollo del enfoque LEADER. El planteamiento excesivamente dirigista y politizado ha lastrado enormemente la eficacia y  minado la legitimidad  de esa modalidad de desarrollo territorial. Es imprescindible que el ahora denominado ‘desarrollo local participativo’  (DLP)  aplicado  a  los  territorios  rurales  recupere  en  la  Comunitat Valenciana  algunos  de  sus  aspectos  esenciales  originales.  En  primer lugar,  que  la  configuración  de  los  territorios  LEADER  sea  un  proceso ascendente decidido por los propios actores del medio rural (públicos y privados) y no una delimitación realizada arbitrariamente desde la administración autonómica. En segundo lugar, que las asociaciones público-privadas que opten a convertirse en Grupos de Acción Local (GAL) elaboren  sus  propias  estrategias  de  desarrollo  territorial  y  que  éstas sean evaluadas  y seleccionadas  de forma objetiva  y transparente por parte del órgano competente. En tercer lugar, que los GAL tengan, por una  parte,  margen  de  maniobra  para  promocionar  y  apoyar  aquellas acciones  que  mejor  encajen  en  su  modelo  de  desarrollo  territorial  y, por otra, la obligación de ser a su vez transparentes y capaces de rendir cuentas de sus decisiones al conjunto de la sociedad. Por último, la devolución de un mayor protagonismo a unos renovados GAL requerirá que  éstos  se  doten  de  equipos  técnicos  y  gerenciales  cualificados  y con  capacidad  de  dinamización,  seleccionados  con  criterios  independientes  y  atendiendo  a  un  perfil  que  responda,  entre  otros,  a  unas actitudes y aptitudes de acuerdo con el propio enfoque LEADER.


7. Agilizar la gestión financiera y facilitar la financiación de estrategias integradas.
Debe habilitarse un sistema que agilice la gestión financiera del programa  LEADER,  evitando  los  retrasos  en  los  pagos  y  las  situaciones  de asfixia  financiera  que  éstos  provocan,  dado  que  minan  la  credibilidad futura de este modelo de desarrollo. Es más, debería abrirse la puerta, siempre que el marco nacional lo permita, a que aquellos GAL con más capacidad lleguen a utilizar no sólo el FEADER, sino también el resto de los  Fondos  Estructurales,  tal  como  admite  la  UE,  o  incluso  a  poder explorar fórmulas de cooperación territorial urbanorural que no supongan una relación de subordinación entre ambos espacios.

8. Avanzar hacia actitudes renovadas y más abiertas por parte de los actores rurales.
Del mismo modo, si bien buena parte de la responsabilidad corresponde  a  la  Generalitat  Valenciana,  no  es  menos  cierto  que  los  diversos actores  rurales  deben  dar  un  paso  adelante  y  mostrarse  capaces  de superar ciertas barreras a la hora de interaccionar y alcanzar acuerdos con  otro  tipo  de  perfiles  y  sensibilidades.  Los  actores –instituciones, organizaciones  y  asociaciones-  con  implantación  en  el  medio  rural valenciano han de huir de visiones reduccionistas e implicarse de forma  activa  en  un  desarrollo  más  participativo,  integrado  y  multisectorial. En este sentido, las administraciones locales, que han asumido en gran  medida  el  control  de  los  GAL  deben  dejar  espacio  a  un  mayor protagonismo de los actores de la sociedad civil. Por un lado, a actores muy comprometidos y activos en periodos  anteriores y que por razones  diversas  han  quedado  al  margen  en  los  últimos  años;  las  zonas rurales  no  pueden  permitirse  el  lujo  de  prescindir  de  este  capital  humano. Por otro lado, a los actores agrarios, tanto cooperativas como organizaciones  de  productores.  Pero  del  mismo  modo,  estos  actores agrarios deben involucrarse con un espíritu abierto, y entender y aceptar  el  amplio  abanico  de  actividades  que  contribuyen  al  desarrollo  de los  territorios  rurales.  Este  esfuerzo  de  entendimiento  mutuo  es  un ingrediente  esencial  para  un  desarrollo  equilibrado  del  interior  de  la Comunitat Valenciana.



9.  Considerar  acciones  transversales  en  las  estrategias  de  desarrollo rural.
A pesar de la diversidad de las zonas de interior de la Comunitat Valenciana,  existen  problemas  que  requieren  una  acción  transversal.  Es  el caso de la masculinización o el no retorno de los jóvenes con cualificación, especialmente aquellos que se fueron a estudiar a una universidad que se ha convertido con frecuencia en un trampolín para el abandono de los municipios rurales de menor tamaño. En ambos casos, el nuevo  Reglamento  de  desarrollo  rural  de  la  UE  dota  de  herramientas para tratar de revertir estos procesos, como por ejemplo el diseño de subprogramas temáticos para jóvenes agricultores y mujeres rurales, u otras  fórmulas  de  apoyo  a  iniciativas  empresariales  no  agrarias  para personas jóvenes. Ha de favorecerse así no sólo el impulso de acciones de dinamización económica, sino tratar de revertir unos desequilibrios  en  la  estructura  demográfica  que  condicionan  la  sostenibilidad social de medio rural valenciano.

10.    Mejorar  la  transparencia  en  la  toma  de  decisiones,  fomentar  la cultura evaluativa y cumplir con la obligada rendición de cuentas.
Finalmente,  dos  de  los  elementos  básicos  de  una  buena  gobernanza son la transparencia en la toma de decisiones y la rendición de cuentas por  parte  de  la  Administración  autonómica.  Para  responder  a  ambas, es  necesario  que  la  Administración  impulse  y  garantice  estudios  y evaluaciones rigurosas e independientes. Asimismo, esas evaluaciones no  deben  ser  meros  formalismos  para  superar  las  exigencias  de  las autoridades  comunitarias.  Han  de  ser  un  mecanismo  de  aprendizaje colectivo,  derivando  en  diagnósticos  más  participativos,  ser  ampliamente difundidas entre los múltiples colectivos interesados y ser plenamente accesibles para el conjunto de la sociedad. Promover un Comité de Seguimiento de la política de desarrollo rural, tal como prevé la normativa comunitaria, con contenido real puede constituir una fórmula adecuada para este objetivo. Esta cultura de la evaluación ha mostrado en otros ámbitos ser extremadamente útil para la adopción de decisiones argumentadas, eficaces y entendibles para el conjunto de los actores sociales.


2 comentarios:

De simple lo hacemos complicado dijo...

Que conste que me lo he leído todo, y aparte de un foro para promover el debate, lo único que he encontrado es un montón de palabras gastadas, que cuanto más las enlazas menos dicen.
No será más fácil decir.
-Ensanchar y quitar curvas de la carretera.
-Restaurar y promocionar el patrimonio histórico que tenemos, la Cava, los Molinos, plza San Agustín, la Mena, la manzana de la plza de la Iglesia el Ventisquero etc.
-Hacer de Alcublas un pueblo bello y bien comunicado.
-Promover suelo público para donar a cualquier empresa que se quiera instalar siempre que cree puestos de trabajo.
-Facilitar los medios para que los jóvenes tengan acceso a la cultura el deporte, pero también al ocio nocturno.
-Buscar más recursos hídricos por sí la actual sequía persiste.
-Creación de un comedor social para nuestros mayores.
-Restauración de las zonas quemadas mediante la limpieza y esclarecida de los nuevos pimpollos.
-Y de una puñetera vez ponerle las aspas a Los Molinos, aprovechando su energía eólica para iluminarlos por la noche.

perolero dijo...

Lo de la carretera los fines de semana es una pesadilla con las motos y las bicicletas, con lo facil que es ensanchar la fardeta un metro por cada lado, el otro dia subiendo iba adelantando a un peloton de ciclistas y de golpe unas motos a doscientos de cara, si te arrimas a la derecha te llevas por delante a unos cuantos ciclistas y si continuas las motos se te comen, asi que ya sabes frenazo y que los demas tambien lo hagan, en fin todo el mundo tiene derecho a la vida pero no pasa mas porque dios no quiere