miércoles, 27 de agosto de 2014

ALCUBLAS Y LA COMARCALIZACIÓN


                        PARTE 1a 
    DIVISIONES TERRITORIALES

En esta nueva colaboración para el blog PEÑA RAMIRO trataré de las diversas adscripciones comarcales de Alcublas en los más importantes intentos de comarcalización. La comarca es una figura clave para el desarrollo rural y, aunque en estos tiempos de crisis pueda parecer una herejía la creación de un entramado comarcal con atribuciones administrativas y presupuestarias, posiblemente sea la única salida factible y racional al desolador panorama de las subvenciones implementadas hasta el presente para el mundo rural. Ayudas importantes y cuantiosas, en su inmensa mayoría procedentes de fondos de la Unión Europea, pero muy poco efectivas por no ser planificadas ni gestionadas desde las propias zonas rurales.

Para ello comenzaré con los antecedentes históricos de las diversas divisiones del territorio valenciano, y la situación de Alcublas en las mismas, partiendo de la reconquista cristina por parte de Jaime I entre 1232 y 1245. En el “Tratado de Almizra” firmado el 26 de marzo de 1244 por el propio rey Jaime I y su yerno, el Infante Alfonso X “El Sabio” de Castilla, se fijaron los límites del sur del nuevo Reino de Valencia, quedando en poder de la Corona de Castilla los castillos de Almansa, Caudete, Villena, Sax, Petrer, Elda, Agost, Alacant, Elx y Aigües de Bussot. Sin embargo las definitivas fronteras con Castilla quedarían establecidas por la Sentencia Arbitral de Torrellas de 1304, con su nieto Jaime II como rey, siendo incorporados al Reyno de Valencia gran parte de los territorios del valle del Vinalopó, y las ciudades de Alacant, Elx y Oriola (Orihuela).



Durante la época foral (hasta la abolición de los fueros por Felipe V en el siglo XVIII), el Regne de València se dividió en dos gobernaciones: la de València o deçà (lo riu de) Xixona, con capital en la ciudad de València (cap i casal, del reino), y la de Oriola o dellà (lo riu de) Xixona, con capital en Oriola (Orihuela). Debido a su gran tamaño, la gobernación de València (a la que pertenecía Alcublas) a su vez se dividió dos subgobernaciones o tenencias. Una al norte (dellà lo riu d’Uixó), desde la Sierra de Espadán y el río d’Uixó o Belcaire, con capital en Castelló hasta la frontera con Aragón y Cataluña. Y otra al sur (dellà lo riu Xúquer), con capital en Xàtiva, que se extendía desde el rio Xúquer por el norte hasta las sierras de Biar y del Maigmó y el rio de Xixona o Montnegre al sur. 



Además, existían unas divisiones eclesiásticas que no se adaptaban a las gobernaciones forales. Así, buena parte de la Subgobernación de Castelló formaba parte del obispado de Tortosa, mientras que la Governació d ́Oriola dependió del obispo de Cartagena hasta 1564 en que lograba formar una diócesis independiente. Asimismo existían otras incongruencias, como que el Alto Mijares, de la gobernación de la Plana, perteneciera al obispado de València; mientras que El Rincón de Ademuz, el Alto Palancia y una parte de La Serranía (caso de Alcublas), de la gobernación de València, estaban adscritas al obispado de Segorbe. Además Betxí y Olocau del Rey dependían de Teruel y Zaragoza, respectivamente, y no de Tortosa; y Ayora y Caudete de Oriola y no de València.



En cuanto a las divisiones administrativas por debajo de gobernaciones y diócesis, al finalizar la Edad Media aparece la primera de la que se tiene noticia. Para recaudar el llamado Tall del Drap, impuesto indirecto de la Generalitat Valenciana sobre los tejidos vendidos para la confección y que se licitaba al mejor postor, el Reino de València quedó dividido en 26 Quarters (o distritos). En los primeros contratos conocidos del Tall del Drap, de finales del S. XIV (1384 y 1391) e inicios del XV (1404, el más completo), Alcublas figuraba en el Quarter IX: <<La vila e lochs de Xèrica amb sa tinença, e de Bexix, de les Alcubles, de Pina, del Thoro, de les Barraques e de Gayvell ab totes lurs alqueries, térmens e pertinències>>. Estos Quarters pueden considerarse, con reservas, como el primer esbozo conocido de división comarcal. Y lo que más sorprende es que, transcurridos seis siglos, muchos de ellos coinciden a grandes rasgos con las actuales propuestas de comarcalización.




Esta relación administrativa entre Alcublas y Jérica venía de antiguo, al menos desde que el rey Jaime I donara Alcublas el 10 de abril de 1257 a Doña Teresa Gil de Vidaurre, que ya poseía desde 1255 la villa de Jérica, entre otras posesiones, y que al pasar a sus descendientes conformaron la Casa de Jérica durante algo más de un siglo. Aunque hay que decir que desde 1280 con un litigio con Lliria por la posesión de Alcublas, para lo que recomiendo leer el magnífico texto de nuestro admirado Vicente Vallet: http://penyaramiro.blogspot.com.es/2009/10/delimitacion-de-terminos-de-las.html. La muerte en 1369 de Juan Alfonso de Jérica sin herederos hizo que se extinguiera la Casa de Jérica, y la mayor parte de sus posesiones (entre ellas Jérica y Alcublas) pasaron como bien real de nuevo a la Corona. Poco después, en 1372, el rey Pedro IV “el Ceremonioso” donaría esas posesiones al infante don Martín, futuro rey Martín I.



La incorporación de Alcublas a la Corona Real sin embargo duró poco tiempo. En enero de 1407 el rey Martín I “el Humano” de Aragón hizo donación de Altura y Alcublas a la Cartuja de Vall de Crist, estableciéndose con ello el Señorío de Vall de Crist, que permanecería vigente hasta su desaparición en el primer tercio del Siglo XIX. Al mismo tiempo, tanto los vasallos del propio monasterio de Vall de Crist como los habitantes de Altura y Alcublas adquirieron la consideración de vecinos de Valencia, por lo que disfrutarán de las mismas franquicias y privilegios que los habitantes de la capital del Reyno. El ejercicio de la jurisdicción criminal normal se mantuvo para los Justicias Locales, pero las causas de mayor transcendencia penal (pena de muerte, exilio y amputación de miembro) se reservaron para el Justicia Criminal de Valencia.



La división territorial foral perduró hasta la abolición dels Furs por Felipe V, primer monarca de la nueva dinastía borbónica, por Real Decreto de 29 de junio de 1707 de <<Derogación de los fueros de Aragón y Valencia; y su reducción a las leyes y gobierno de Castilla>>. En el antiguo Reyno de Valencia, convertido en una única provincia, se implantaron 13 gobernaciones inalteradas hasta 1812: Morella, Peñíscola, Castellón, Valencia, Alcira, San Felipe (Xàtiva, por resistirse a las tropas de Felipe V, fue arrasada y su nombre cambiado por el de San Felipe; y Caudete, también por haber defendido la causa austracista, pasó a formar parte de Murcia, en la actualidad de la provincia de Albacete), Montesa, Cofrentes, Denia, Alcoy, Jijona, Alicante y Orihuela. Bien es verdad que Alcublas continuaría adscrita, como había ocurrido en la época foral, a la Gobernación de Valencia, y como una posesión del Señorío monástico de Vall de Crist.



Esta división borbónica inicial, con una distribución poco homogénea del territorio por provincias con multitud de enclavados, en especial en Castilla, tuvo algunos tímidos intentos de nueva organización en la época de la Ilustración. El primero de ellos en 1799, promovido por Miguel Cayetano Soler, Secretario de Hacienda, y donde se crearon seis nuevas provincias, todas “provincias marítimas” siguiendo criterios de tipo económico-fiscal. Entre ellas Alicante que se separaba así de Valencia. Sin embargo en 1805 se produjo otra reforma en la cual la provincia de Alicante se reintegró a la provincia única de Valencia. En ambas reformas, las 13 gobernaciones en las que se dividía el antiguo Reyno de Valencia se mantuvieron sin variación, y en el caso de Alcublas siguió adscrita a la gobernación de Valencia como buena parte de las poblaciones vecinas del Alto Palancia.



Los convulsos inicios del siglo XIX en España se caracterizan por los sucesivos intentos de modernización de sus arcaicas divisiones administrativas. Así, tras la invasión francesa, el rey José I Bonaparte pretendió aplicar el modelo de los departamentos franceses a España, proyecto que llevaría a cabo José María Lanz y Zaldivar, teniente de navío, cartógrafo, matemático e ingeniero, y desde septiembre de 1809 Jefe de la sección primera del Ministerio del Interior del gobierno de José I. En ella José Mª Lanz dividía la España peninsular en departamentos con nombres de accidentes geográficos, fundamentalmente ríos y cabos, ignorando las afinidades históricas. Así el antiguo Reyno de Valencia era troceado y dividido entre cuatro de ellos: Ebro, con capital en Tarragona (incluía el norte de Castellón); Guadalaviar Bajo, con capital en Valencia (gran parte de Valencia, incluida Alcublas, y sur de Castellón), Cabo de la Nao, con capital en Alicante (sur de Valencia y la mayor parte de Alicante) y Segura, con capital en Murcia (el extremo sur de Alicante).




En diciembre de 1809 el plan de José Ma. Lanz fue estudiado por el Consejo de Ministros que
determinó introducir algunas variaciones, las más importantes llamar prefecturas a los departamentos, darles el nombre de sus capitales y resolver las alternativas a la capitalidad de algunas. El decreto de creación de las 38 prefecturas peninsulares fue firmado el 17 de abril de 1810, en Sevilla. En su preámbulo se señalaba: «Queriendo establecerse de un modo uniforme el gobierno civil de los pueblos del Reyno, visto el informe de nuestro ministro del Interior, y oído nuestro Consejo de Estado». Aunque apenas tuvo vigencia, ya que expulsados los franceses en 1814 fue totalmente abandonado, su importancia radica en ser el primer gran proyecto de división territorial, partiendo de bases racionales y modernas, de cuantos se trazaron en España en la primera mitad del siglo XIX.



En la misma época, y en paralelo, las Cortes de Cádiz plantearon una reordenación territorial.
Idea que aparece en la constitución de Cádiz de 1812, en su título II («Del territorio de las Españas, su religión y gobierno, y de los ciudadanos españoles»), capítulo I, artículo 11: «Se hará una división más conveniente del territorio español por una ley constitucional, luego que las circunstancias políticas de la Nación lo permitan». A tal efecto se presentó la correspondiente proposición de ley: «... quieren las Cortes que la Regencia, reuniendo todos los datos y noticias que estime necesarios, presente el plan de división política más conveniente del territorio de la Península y sus islas adyacentes para proceder a su examen y aprobación» (Diario de Sesiones de Cortes, 12 de junio de 1813). Encargo confiado al mallorquín Felipe Bauzá y Cañas, capitán de fragata y reputado cartógrafo, que por cuenta propia ya había realizado estudios sobre el particular. 


El 21 de septiembre de 1813 Felipe Bauzá remitía al Secretario de la Gobernación una memoria con la Descripción de una nueba (sic) División de España”, donde se dividía España en 44 provincias de tres clases con un sistema complejo y un tanto contradictorio: 10 provincias de Primer Orden (las más importantes y pobladas, equivalentes a Regiones), 18 de 2o Orden (de menos estensión, población y riqueza que siempre se han manejado por sí solas, y también algunas provincias marítimas), y 16 de 3a clase, que en realidad eran subprovincias que dependían de alguna otra de Primer Orden, si bien Bauzá dejaba abierta la posibilidad para que las subalternas se declaren Provinzias independientes o para que solo se coloquen en ellas Gefes Políticos Subalternos.

En el caso de Valencia, la propone en el grupo de provincias de Primer Orden, y se dividirá en tres con los nombres de Valencia, Segorve y Alicante, siendo Alicante y Segorbe subalternas. Los límites eran similares a los del antiguo Reino, con el añadido del territorio conquense de Utiel- Requena más una pequeña zona de Tarragona hasta el Ebro y excluyendo la Vega Baja del Segura que pasaba a Murcia. En cuanto a Alcublas seguía adscrita a la provincia de Valencia, con la novedad de convertirse en fronteriza al limitar con la nueva provincia de Segorve que <<Comprenderá las Gobernaciones de Morella, Peñíscola, Castelló[n], y una pequeña parte del Corregimiento de Tortosa. Su límite meridional, que será el se[p]tentrional de Valencia, es el de la Gobernación de Castelló[n] hasta Fayax en el río de Murviedro, y siguiendo una línea a Jérica, continuar por la orilla izquierda de dicho río, y el [de] Canales, hasta el límite de Aragón>>.



 El proyecto de Bauzá fue revisado por Miguel de Lastarría, secretario de las Cortes, quien antes de someterlo a la deliberación de la cámara introdujo algunas modificaciones. Entre las más destacadas, la supresión de la tercera categoría, dejando solo dos: principales y subalternas. Además elevaba de rango a las provincias subalternas de Cataluña, Valencia y Galicia; dividía a Aragón en sus tres provincias clásicas, Teruel como subalterna y, siguiendo la sugerencia del propio F. Bauzá, fusionaba las tres provincias vascas en una con capital en Vitoria. Con ello el número de provincias se reducía a 42 en total, de ellas 36 principales. Sin embargo, el proyecto de Felipe Bauzá, revisado por Lastarría, no llegó a ser aprobado, pues tuvo entrada en las Cortes para su discusión solo tres días antes de que Fernando VII firmara el 4 de mayo de 1814 el “Decreto de Valencia” por el que derogaba el régimen constitucional, quedando restaurado el absolutismo y disueltas las Cortes el 10 de mayo. Ante ello las deliberaciones serían interrumpidas y archivados los expedientes en tramitación. 


Con la llegada del Trienio Liberal, y tras la jura por Fernando VII de la Constitución ante las Cortes el 9 de julio de 1820, se reanudaron los trabajos de la división territorial de España en provincias, al nombrarse una comisión parlamentaria para preparar un nuevo proyecto. La continuidad con la anterior venía asegurada puesto que estaba formada por Felipe Bauzá, nombrado por el propio Fernando VII en 1815 director del Depósito Hidrográfico, con la colaboración del ingeniero José Agustín de Larramendi, que realizaron dicha encomienda remitiendo el correspondiente informe con el título “Dictamen en Que Se funda el Proyecto de División del Territorio formado por le Comisión Especial nombrada e este efecto de Orden de S. M.”, de 17 de marzo de 1821. En él, y teniendo como base la división revisada por Lastarría en 1814, que perfecciona y completa, se establece una división del territorio peninsular español en 46 provincias, cuatro más que en 1814.

Las Cortes nombraron poco después una Comisión, presidida por Diego Clemencín, para que informara el proyecto. Este informe, basado en el criterio de que la nueva división provincial debía servir para que la acción del gobierno pudiera ser “uniforme, espedita (sic) y fácil en todas ellas, era presentado el 19 de junio de 1821, aunque no empezó a ser discutido hasta que las Cortes Extraordinarias iniciaron el nuevo periodo de sesiones a fines de septiembre de 1821. Con algunas modificaciones poco relevantes quedó aprobado, estableciéndose finalmente 52 provincias, al añadir a las 46 iniciales propuestas por Bauzá-Larramendi las nuevas de Palencia, Játiva, San Sebastián y Bilbao, además de las insulares Baleares y Canarias. Promulgado por Fernando VII mediante el Decreto LIX de 27 de enero de 1822 de “División provincial del territorio español”. Su alcance práctico fue muy limitado al producirse la invasión de España por los Cien Mil Hijos de San Luís que restablecieron en 1823 la monarquía absoluta de Fernando VII acabando con el Trienio liberal


Con este Decreto LIX de 27 de enero el antiguo Reino de Valencia quedaba fragmentado en cuatro provincias: Valencia, Castellón, Játiva y Alicante. Estas nuevas provincias, que constituirían su primera Diputación en el mes de mayo de 1822, no coincidían exactamente con las antiguas gobernaciones y subgobernaciones forales ni conservaban los límites históricos del antiguo Reino. Así Orihuela, junto al resto de la Vega Baja, era incorporada a la provincia de Murcia y el Rincón de Ademuz a la de Teruel; aunque en contrapartida algunos municipios aragoneses fronterizos pasaban a la de Castellón, el Marquesado de Villena a la de Alicante, y la Meseta de Utiel-Requena a la de Valencia. En cuanto a Alcublas seguía perteneciendo a la provincia de Valencia, pero dejó de ser fronteriza puesto que todo el Valle del Palancia también quedaba incluido en la provincia de Valencia. 


Con la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833 acababa la década ominosa”, iniciándose el reinado de su hija Isabel II bajo la regencia de María Cristina de Borbón. En un primer momento siguió al frente de la Secretaría de Estado el político reformista Francisco de Cea Bermúdez, que nombraba el 21 de octubre como Secretario de Estado de Fomento a Francisco Javier de Burgos y del Olmo con el encargo de «plantear la división civil del territorio, como base de la administración interior». Proceso culminado en el tiempo record de 39 días con la firma del Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 sobre la división civil del territorio español.





En este Real Decreto, publicado en la Gaceta de Madrid no 154 de 3 de diciembre de 1833, Javier de Burgos estableció la división provincial de España que, con pequeñas alteraciones, es la que continúa vigente en la actualidad. Todos los datos demuestran que debió de basarse en la de 1822 sobre la que introdujo ciertas modificaciones. Las principales fueron reducir a 49 las 52 provincias anteriores con la supresión de las provincias de Villafranca del Bierzo, Calatayud y Játiva, el respecto máximo de las fronteras de las provincias y reinos del Antiguo Régimen o el cambio de nombre de algunas al cambiar de capital. Asimismo todas las provincias recibieron el nombre de sus capitales excepto cuatro de ellas, que conservaron sus antiguas denominaciones: Navarra, con capital en Pamplona, Álava con Vitoria, Guipúzcoa con San Sebastián y Vizcaya con Bilbao.

Esta división de Javier de Burgos restituyó los límites históricos del Reino de Valencia aunque no mantuvo la tradición de las cuatro demarcaciones, pues la provincia de Játiva creada en 1822 desapareció y sus términos municipales fueron en su mayor parte a la provincia de Valencia y el resto a la de Alicante. Según esta división provincial de 1833 la Vall d’Albaida y la Safor sin la Valldigna se integraban en la provincia de Alicante, pero en un 1836 se produjo una rectificación pasando a la de Valencia, aunque no Oliva, Vilallonga y pueblos vecinos que no se incluirían en Valencia hasta 1847. Por otra parte, con el tiempo también fueron incorporados nuevos territorios históricamente no valencianos. Así en 1836 Villena (desde Albacete) y Sax (desde Murcia) pasaban a la provincia de Alicante, y en 1851 la Plana de Requena-Utiel (desde Cuenca) a la de Valencia.

Por el norte, en esta división de Javier de Burgos las provincias de Castellón y Valencia quedaban separadas por las sierras de la Calderona y Almenara, como hoy en día, con un reajuste de los límites provinciales respecto de la división de 1822 entre las antiguas demarcaciones de Castellón y Valencia, al incorporar definitivamente en 1833 a la provincia de Castellón las poblaciones del Alto Palancia. Con ello, la localidad de Alcublas volvía a quedar como límite de la provincia de Valencia. Sin embargo, Gátova era incluida en la provincia de Castellón sin tener en cuenta que era el único municipio de dicha provincia situado al sur de la Serra Calderona. No fue hasta el año 1995 en que se solucionaba esta disfunción al pasar Gátova a la provincia de Valencia.

Asimismo, la creación de la figura de los Partidos Judiciales establecida a raíz del Real Decreto de 21 de abril de 1834, respetando los nuevos límites provinciales de 1833 que los delimitaba, supuso desde un primer momento un fuerte impulso para cohesionar los municipios incluidos en cada Partido, creando entre ellos nuevos vínculos y una cierta unidad. En el caso de La Serranía del Turia su territorio quedaba adscrito a dos Partidos Judiciales, con capitalidades en Alpuente y Villar del Arzobispo (al que pertenecía Alcublas). Sin embargo, el reparto de las cabeceras de estos Partidos también creó ciertos focos de tensión en los que se adivinan rivalidades locales. De hecho, pocos años después, la capitalidad pasaba de Alpuente a Chelva que la mantuvo hasta mediados del siglo XX al integrarse, junto al de Villar del Arzobispo, en el Partido Judicial de Lliria.

La División Territorial Provincial de 1833 y la implantación de los Partidos Judiciales de 1834 supuso la separación por límites administrativos de territorios que históricamente habían tenido una gran relación. En el caso de Alcublas respecto a las poblaciones del Alto Palancia como Jérica, Altura o Segorbe con las que hasta entonces mantenía un fuerte sentimiento de pertenencia y vecindad. No debe extrañar, por tanto, que en las diversas propuestas de comarcalización de las tierras valencianas Alcublas haya sido adscrita indistintamente tanto al Alto Palancia como a La Serranía del Turia. En una próxima colaboración en este blog PEÑA RAMIRO espero repasar algunas de las más conocidas.


Por

JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS 


sábado, 23 de agosto de 2014

LA HISTORIA NO CONTADA

CUANDO FRANCO VINO A ALCUBLAS

Creemos que ya es momento de contar un episodio de la historia reciente de Alcublas silenciado en su momento y olvidado hoy. Francisco Franco fue invitado a una jornada de caza a Alcublas y vino a nuestro pueblo.


Debemos retroceder al año 1962, concretamente al mes de mayo. Fue un año atípico en Alcublas: llovió muy poco durante el otoño pero sin embargo los primeros meses del año fueron pródigos en nieve. Y por ahondar más en lo extraordinario de ese año, fue el único en el que se celebraron fiestas falleras con plantá incluida.
Pero, ¿qué pasaba mientras en España?. Para ello os dejamos con un documento del momento (NODO)...




El 10 de mayo de 1962 era la fecha señalada para la visita de Franco a Alcublas. El Caudillo quería que su presencia pasara desapercibida y no fuese publicitada para poder, como él decía "... poder cazar tranquilo y sin favores políticos..."
Para ello se montó un evento paralelo tutelado por los generales Antonio López Revuelta y Juan Díez. Fue informado también el alcalde de Alcublas, Joaquín Lázaro Gabarda. En el marco de un homenaje local a Víctor Albalat, el generalísimo vino de incógnito; pasó la noche en el pueblo y se dedicó a uno de sus mayores aficiones como era la caza durante todo el día posterior.


El alcalde pensó que lo más adecuado era que la población saliese a la calle a vitorear al Jefe de Estado, pero el general López Revuelta se lo desaconsejó. En realidad sí que gran parte del pueblo salió de sus casas pero estaban creídos que era para ver la llegada del insigne vecino Don Víctor Albalat.
Franco se alojó en el recientemente construído chalet de Don Víctor al que llegó a media tarde. Su cena fue frugal, una tortilla francesa y algo de fruta.



Lo que sí que hay que reconocer es que Alcublas ese 10 de mayo de 1962 estaba revuelta. Eventos así no eran habituales en el pueblo. Don Víctor Albalat hizo los honores como anfitrión de unos actos a los que ninguna autoridad acudió, por lo que el pueblo creyó que se trataba de un homenaje a su próspero conciudadano. También acudieron al mismo los señores Castillo Civera y el doctor don José Albalat. Ambos desconocían la presencia de Franco en el pueblo.


Varios de los mejores paelleros de Alcublas tuvieron el encargo de hacer más de seis paellas que fueron degustadas posteriormente en el chalet de don Víctor, y de las cuales salió maravillado por su sabor el Jefe del Estado. Tampoco sabían estos alcublanos para quién estaban cocinando.


El único testimonio gráfico de la visita del generalísimo a Alcublas es esta foto en la que aparece de incógnito, escopeta en mano, en la parte inferior izquierda. Los responsables de los perros y que ayudaron en la cacera pensaban que era un amigo de don Víctor Albalat.
Y ahí quedó todo. Este episodio de nuestra historia reciente quedó para los medios de comunicación como un homenaje de un pueblo a uno de sus vecinos, como podemos apreciar en la reseña periodística.


Lo que fue innegable es lo que afirmó el general Díaz al término de la jornada:
"Hacía tiempo que no veía disfrutar tanto con la escopeta al generalísimo".

Y eso sucedió en Alcublas.


lunes, 18 de agosto de 2014

ESAS PIEDRAS ESQUINERAS...

El Domingo pasado íbamos paseando por el pueblo y uno de mis amigos me preguntó, ¿para qué pondrían estas piedras en las esquinas de las casas?.
Yo le contesté lo que normalmente sabíamos desde pequeños en el pueblo: que esas piedras las ponían para que los carros no diesen en las esquinas y pudiesen estropearlas. Las cantoneras eran un bien muy preciado... ¡como para que se rozaran sin parar!

Veis, con qué poca cosa se le puede sacar partido a la Historia de Alcublas. Le hicimos fotos a varias y empezamos a “charrar”, ¡que gente tan “espabilá”!. Como seguro que a más de uno en alguna ocasión le fastidiaría la esquina pues pensaron en la piedra, y lo bien trabajadas que están, redondas, de más a menos, bien picadas ……
Luego otro dijo, pues yo también me acuerdo de algunas entradas de casa que también tenían a los lados piedras redondeadas para cuando entrase el carro en casa no estropease los laterales de la puerta, incluso en algunas, recuerdo que como el carro no cabía, a la altura de el eje le hacían en la pared un poco de hueco para que pudiese pasar.

Por supuesto, tanto unas como otras, todas de mármol negro de nuestra Pedrera.
Preguntamos a alguna gente si sabían alguna anécdota de ellas, pero nadie nos dijo ninguna, si alguien sabe alguna podía meterla en algún comentario,(si se enganchó alguna vez algún carro, si tropezó alguien , etc.)

Pues lo dicho, ya contaréis...



Pallamin

lunes, 11 de agosto de 2014

LAS FIESTAS DE ALCUBLAS YA ESTÁN AHÍ

Del 14 al 25 de Agosto celebramos en Alcublas las Fiestas de Verano. En esta ocasión, la Comisión de Fiestas LA POLSEGUERA será la responsable de su organización y de hacernos disfrutar de unos fantásticos días a todos los vecinos y visitantes de Alcublas.


La organización de las fiestas de verano está encargada, desde el año 1990, a las chicas y chicos de la misma “quinta” y que en el año en el que son festeros cumplen 21 años. Esta juventud se traduce en entusiasmo e ilusión renovados en cada ejercicio festero, programando actividades para todos los gustos y edades.


Las fiestas comienzan con el “chupinazo” y el pregón y continúan con la feria popular y artesanal, cena popular en la calle La Parra, verbenas, teatro, día de los niños con el “mundo infantil” y la merienda, día de los jubilados con merienda amenizada por la banda de Alcublas, cena de “quintas”, campeonatos deportivos, cabalgata, procesiones en honor a S. Agustín, Virgen de los Desamparados y el último día de las fiestas y como colofón a las mismas, Misa a las 20 h en honor a la Virgen de la Salud y posterior procesión y gozos con castillo de fuegos de artificiales.

Pero el año que viene hará ya 50 años que Manolo Santolaria Civera, más conocido como Manolo el Pito se hizo cargo de las fiestas de verano por petición del Ayuntamiento.
Manolo, presidente entonces de los toros, buscó colaboradores para sacarlas adelante. Se hicieron cargo de las fiestas con gran temor pues no sabían como iba a responder el pueblo, que finalmente tuvo una respuesta muy positiva.
En aquel entonces, los encargados de organizar las fiestas también tenían que hacerse cargo de los toros. Cuando fue presidente Manolo habían unos 750 socios que pagaban una cuota de 150 pesetas. Además  hacían donativos de 50 pesetas todas las personas que querían colaborar. Se compraban cuatro vacas que eran sacrificadas el último día de fiestas y su carne se repartía entre los socios y colaboradores.
Rafael, Paco, Manolo, Isidro, el tío Garvelles... ayudaban a Manolo en todas las tareas organizativas.
Los mejores grupos musicales del momento pasaron por Alcublas. En 1965 fueron contratados los Kasins. El siguiente año, Manolo, asesorado por su primo Suco fue siendo cada vez más ambicioso. Por Alcublas pasaron Ethel y los Draker´s; Suco y los Escorpiones; Els Cinc Chic´s e incluso el Titi.
Los Módulos tocaron en Alcublas en tarde y noche, y Nino Bravo estuvo contratado, pero por su fatal desenlace no pudo venir a actuar.


Pero todo esto ya es historia. Este verano debemos apoyar todos a LA POSEGUERA pues la comisión está poniendo todo de su parte para que las fiestas del 2014 sean inolvidables para todos nosotros.

domingo, 10 de agosto de 2014

FRASES ALCUBLANAS

Basándonos en un trabajo realizado por Míriam Civera, hemos recopilamos frases hechas alcublanas relacionadas con la agricultura –siguiendo la línea de la influencia de la economía en el lenguaje- que sirven para describir las virtudes o defectos de personas y cosas:


-“Que pocos estiles has de romper”.
Esta expresión se dice a las personas poco trabajadoras, independientemente de que se dediquen a la agricultura o no. En su origen servía para referirse a las personas que no eran muy aplicadas en el campo, ya que si rompían pocos estiles (mangos de las azadas) era porque iban a cavar poco.

-“Ser más basto que un arado”.
Expresión que se aplica a las personas poco finas y brutas, tanto a chicos como a chicas.

-“Ese es un abogado de secano”.
Se dice de las personas que, sin tener estudios, utilizan un lenguaje altivo y con muchas leyes y exigencias.

-“Pues no tiene ese leyes, ni nada”
Expresión sinónima a la anterior.

-“Menudo alsijo tenía escondido la abuela, ¡cómo para encontrarlo!”.
Un alsijo es un escondite de dinero o comida.

-“¡Qué turroz eres!”.Se utiliza para designar a las personas muy cerradas y de ideas muy retrógradas.

-“Eres un ababol”.Expresión que se utiliza para designar a las personas excesivamente delicadas, que decaen rápidamente, de forma similar a como lo hace el ababol (amapola) cuando le da el sol.

-“Barata perras”.
Expresión utilizada para indicar que con dinero todo se puede comprar.

-“Que me han quitado el rozao”.
Esta expresión se utiliza para referirnos a los del Villar, ya que cuentan una anécdota en la que un villarenco se iba todos los días al bar pero a su mujer le decía que se iba a rozar (labrar). Un día la mujer le dijo que quería ir a ver lo que había hecho y cuando llegaron al bancal, dijo el hombre: ¡Ay, si me han quitao el rozao!
La fama de los villarencos de personas poco trabajadoras y muy juerguistas –inmerecida o no, se debe a las rivalidades habituales entre pueblos vecinos- está presente en muchas otras expresiones e incluso en las canciones de los Quintos (que son un reflejo de la vida del pueblo):
“Allá va la despedida al estilo del Villar
la mañana está perdida lunes antes de almorzar”

-“Ese bancal tiene muchas novias”.Se dice de los bancales que están bien ubicados, tienen mucha molla,... y por tanto muchas personas que los quieran comprar.

-“Estas manzanas son cundidoras”.
Se dice de aquellos frutos de tamaño mediano que son fácilmente repartibles.

-“No te cunde el estudio ni la faena”Se dice de aquellas personas que se entretienen mucho y que no avanzan ni en sus estudios, ni en sus tareas.

-“Lo quiere cundir todo”.
Se dice a aquellas personas que quieren estar en todos los sitios, que son muy activas.

-“Ser más tonto que un día de aire”.
Los días de aire son muy molestos para los agricultores, ya que tienen que salir a trabajar al campo con un tiempo desagradable. Por lo que esta frase quiere decir que una persona es muy molesta.

-“A ese chico le hace falta un regón”.
Se dice de aquellas personas que actúan a la ligera, con poco sentido común.

-“A ese le hace falta un regón pero con abono y todo”.
Expresión sinónima de la anterior, pero más reciente.

-“A ese le falta un regón pero con 15-15 (tipo de abono)”.Expresión sinónima de las anteriores, pero mucho más reciente.

-“Ser un ceporro”
Se dice de aquellas personas poco avispadas.

-“Ser un caga tajos”.
Persona poco trabajadora que deshace las cuadrillas de jornaleros porque no cumple con la parte de trabajo que le correspondía.

-“¡Qué mantellina!”

-“Caga poquico y estiéndolo bien”
Persona que realiza pocas actividades y que encima presume de ellas.

-“¡Qué socarrón!

-“¡Qué melsa!”

-“¡Menudo malfatán!”

-“¡Qué panlliga y estora vieja!”

-“¡Qué perrango!”

-“¡Qué memo!”

-“¡Que desmanotado!”
(Estas siete últimas expresiones son una crítica hacia las personas poco trabajadoras).

-“¡Cóvala bien!”Expresión que se dice cuando no te apetece levantarte de la cama para ir al monte y ya se hace la hora de salir de casa (la dicen, sobre todo, los padres a los hijos).

-“Te va a salir el lucero”
Expresión utilizada para indicar que está anocheciendo y que no te va a dar tiempo a acabar la faena del monte que estás realizando.

-“Estar como una cepa”.
Ir borracho.

-“Ir carambocano”.
Ir borracho.

-“¡Te dan unos araboques!”.Persona que actúa por impulsos, sin reflexionar. Hace alusión a los “araboques” climáticos (corrientes de aire fuertes y repentinas).

-“Parecer una tabla de atablar”.
Se dice de aquellas chicas que tienen poco pecho.

-“Me voy a dar una vuelta a ver si se me desemboira la cabeza”.Expresión que indica que estás mareado o agobiado, y que necesitas despejarte.

-“Eres un empelte”.Se aplica a aquellas personas que no están quietas, que no se comportan como deben. Podríamos relacionarlo con el hecho de que un empelte (injerto) es algo añadido, que no está en su posición natural.

-“Es más largo que una lastra”.
Se aplica para designar a las personas muy altas.

-“Topetarse con alguien”.
Acción de encontrarse con alguien por casualidad, es similar a lo que les ocurre a los tractores cuando están labrando y se “topetan” con algún obstáculo.

-“Estar en la parra”.

-“Estar en la higuera”.
Expresiones sinónimas que significan no estar atento, estar en las nubes. Una hace referencia al cultivo de la vid (parra) y otra al cultivo de las higas (higuera).


*Extraído de Influencia de la economía en el lenguaje. Alcublas y la agricultura (1998) de Míriam Civera Jorge.


miércoles, 6 de agosto de 2014

REUNIÓN SOBRE EL FUTURO AERÓDROMO DE ALCUBLAS


Reproducimos el artículo de la revista Economía 3 que recoge la reciente reunión convocada por el Ayuntamiento de Alcublas y Economía 3 para debatir el futuro del aeródromo.

Asistieron autoridades de Alcublas, técnicos municipales y representantes de las distintas entidades relacionadas con la aeronaútica. En la misma se llegó a la conclusión que el aeródromo de Alcublas es una necesidad turística, deportiva, formativa y empresarial.
Os dejamos con el artículo.






lunes, 4 de agosto de 2014

AQUELLA PARTIDA...

Las imágenes siempre han tenido un poder desbordante. A veces, mucho más que las palabras. Fotografía, según su origen etimológico, deriva del griego (foto= luz y grafos = escritura). Es decir que fotografiar se puede considerar al arte de pintar o escribir con luz.

Seguramente si se nos preguntara a cada uno de nosotros por las imágenes que más nos han impactado o que consideramos más representativas del siglo pasado, muchos coincidiríamos con aquella tan terrible del hongo atómico causado por la primera bomba nuclear sobre Hiroshima. También vendría a nuestras retinas alguna fotografía de Hitler, o de los campos de concentración alemanes. Y siguiendo con el tema bélico (el siglo XX desgraciadamente no ha sido muy pacífico que digamos), la famosa foto de Robert Capa en la que inmortaliza a un miliciano español abatido por un disparo en la guerra civil.
Fotografías del Che Guevara, Marilyn Monroe, los Beatles, Ghandi, Kennedy, etc., estarán para siempre en nuestra memoria porque nos han acercado y ayudado a conocer a personajes que han marcado nuestra historia más reciente.
Hace unos días, un buen amigo mío, me mostró la foto que acompaña a estas palabras. Al verla, quedé largo rato en silencio, disfrutándola. Esta fotografía es una verdadera joya. Porque representa un trozo de la historia más reciente y a la vez ya lejana en el tiempo, de nuestro pueblo.Muchos de nosotros recordamos, seguro, aquellas tardes o noches de invierno, cuando se reunían nuestros abuelos, padres, tíos o vecinos en torno al fuego después de cenar. La abuela ponía a hervir un perol con malta (algunas veces, las pocas, café) y, de repente, la pequeña mesa de madera que servía para muchas cosas, se disponía en el centro de la habitación y alrededor de ella, cuatro sillas bajas con aquellos asientos de hilete, algo estropeadas por el uso y los años (las mismas que se sacaban a la puerta en las tardes de verano para estar a la fresca).
Y allí estaban, dos parejas de jugadores, una baraja, una brisca, unas bromas y diversión asegurada. Con la malta, alguna copica de cazalla o de mistela y con los primeros envites del juego, con los ánimos todavía aplacados, los contrincantes acordaban jugarse algún almuerzo o en noches más “flamencas” una paella con algún conejico o liebre de la temporada de caza recién inaugurada.
Me recuerdo de niña sentada con mi silla cerca de mi abuelo, siguiendo la partida. En aquellas noches aprendí las señas, la mecánica del juego, las cartas que eran triunfos, los trucos, el vocabulario especial que usaban para despistar al “enemigo”, lo que era una “garra”, a contar los puntos… En aquellas noches aprendí que para divertirse no hacen falta grandes cosas. Solamente bastaba una mesa, unas sillas, una baraja y las ganas de estar juntos. Aprendí a que la risa es sencilla y se transmite con facilidad, que estábamos contentos, que no había mucho para compartir, pero lo poco que había se compartía de corazón.
Esta foto cuenta muchas cosas. Os invito a que la observéis largamente… seguro que desde el fondo de vuestros recuerdos aparecerán imágenes próximas, vivas, entrañables, a pesar de que queden ya lejanas en el tiempo.

Asmara.

sábado, 2 de agosto de 2014

USO RACIONAL DEL AGUA ESTE VERANO

En el año 1945 se inauguraron seis fuentes públicas, instalándose una de cuatro grifos en la plaza de los Olmos, otra con dos en la plaza de Florentina Mañes y con uno en la plaza de la Cruz, en la calle del Olmo, en la calle Mayor (en el Porche) y en el Mesón.

Las aguas de estas fuentes procedían del pozo de la Tejería, a dos kilómetros de la población. Las dos fotos que publicamos corresponden a las obras de canalización.
Posteriormente se construyó un pozo en La Cava que ayudó al suministro del agua de las fuentes.

SAN AGUSTÍN
Hasta los primeros lustros del siglo XVII no existía fuente alguna, se debió encontrar alguna señal de agua el 23 de agosto de 1615, encargándose de la explotación Joaquín Velasco. Se encontró el manantial de agua que existe en el pozo, el día de San Agustín del año 1618 (de ahí su nombre) y las obras de conducción de este manantial a la población duraron siete años. El acueducto (la Mena) quedó terminado en el año 1625. Se calculó a mediados del siglo pasado, que por sus dos caños salían al día unos quince mil litros.
LA CAVA
La fuente consta de un grifo empotrado en la pared y cuya construcción se inició en 1668, pero esta iniciativa se paralizó hasta veinte años más tarde. Gracias al apoyo de tres sacerdotes hijos de Alcublas, la obra se terminó sin demora. Llegó a producir diez mil litros al día. Posee un abrevadero para el ganado.



FUENTE DE LA SALUD
De escasísimo caudal aunque de muy buenas aguas. Procede del desaparecido pozo de los Arenales y su construcción data de 1932.
POZO DE SAN ISIDRO
Este pozo daba una importante cantidad de agua salitrosa, con la dificultad que generaba el tener que sacarla a motor. Fue reconstruido por el Ayuntamiento y más tarde restaurado y casi construido de nuevo en 1944.
FUENTE POZO CERVERA
Se encuentra a unos 500 m del pueblo y fue construido por la Hermandad de Labradores en el año 1950, con la colaboración del Ayuntamiento. Además de la fuente, cuenta con un abrevadero.
POZO DE CAÑAS
Construido en 1950, fue de gran utilidad para la ganadería.
FUENTE DE LAS DUEÑAS
La Hermandad Sindical en colaboración con la alcaldía reparó esta fuente e hizo un abrevadero más adecuado para la ganadería que el existente hasta entonces.
LAVADEROS
La Cava posee un lavadero que se construyó aproximadamente en 1932. Hay otro lavadero en la fuente de San Agustín, reconstruido en 1951. Su reconstrucción costó 50.000 pesetas.

Nos encontramos ante uno de los años más seco de nuestra historia reciente. Debemos tener memoria: El agua siempre ha sido uno de nuestros problemas históricos.