domingo, 26 de octubre de 2014

ALCUBLAS Y LA COMARCALIZACION


                                                 PARTE 2ª
               PROPUESTAS DE COMARCALIZACION

En esta nueva colaboración para PEÑA RAMIRO repasaré algunas de las más conocidas
propuestas de división comarcal de las tierras valencianas, todas llevadas a cabo a partir de la década
de los 30 del pasado siglo XX, y naturalmente la adscripción de Alcublas en cada una de ellas. Como
en otros muchos temas identitarios, al no existir el consenso necesario respecto de una posible Ley de
Comarcalización, y después de 32 años desde la aprobación del Estatuto de Autonomía de la
Comunidad Valenciana, todavía no se ha creado la división administrativa comarcal que contempla
su actual art. 65 (anterior art.46). Y hay que repetir que un ente comarcal que coordinara desde “el
terreno” la distribución y gestión de los diversos recursos públicos que llegan al mundo rural
mejoraría su efectividad y puesta en valor.


En la anterior colaboración hice mención de los antecedentes históricos de las diversas
divisiones del territorio valenciano, tanto de carácter fiscal (Quarters del Tall del Drap, Siglo XV),
religioso (Obispados), administrativo (gobernaciones forales, gobernaciones borbónicas y provincias)
como judicial (Partidos Judiciales, Siglo XIX), y la adscripción de Alcublas en las mismas. Sin
embargo no fue hasta la década de los años 30 del pasado siglo XX cuando surgió un nuevo interés
por la identidad valenciana dentro de los llamados Círculos Valencianistas y, con este, por la cuestión comarcal. El primero en plantear seriamente una comarcalización en Valencia fue el historiador Felip Mateu i Llopis en su ensayo “El País Valencià”, publicado el año 1933 por la editorial valenciana L'Estel, volumen III de su colección Quaderns d´Orientació Valencianista.


En este pequeño libro de 135 páginas, Mateu i Llopis desarrolla su propuesta de división de las
tierras valencianas en 29 comarcas donde combina la noción de comarca “natural” con fuertes
elementos históricos. A pesar de que algunas de estas comarcas presentan bastante heterogeneidad en
el tamaño, por excesivo o demasiado reducido, la nomenclatura y límites que Mateu i Llopis asignó en 1933 todavía perduran en ciertos casos en las nuevas propuestas comarcalizadoras. En cuanto a la
Serranía del Turia fue el primero en atribuirle el gentilicio de “Els Serrans”, en la que incluía a
Alcublas, nombre que pronto arraigó entre los estudiosos y cuyo uso se ha generalizado bastante hoy
día: “La comarca que s´estén entre Pedralva i Ares d´Alpont i des de Sinarques a Alcublas, té unitat geográfica, lingüística i económica; és la gran comarca dels Serrans”.


Felipe Mateu explica el motivo de su elección de este apelativo: “Si haguerem de designar-los
tots d´una, trobariem que els pobles de les muntanyes de la vessant nord del riu Túria foren dits
“Serrans”, ço és, habitadors de la serra. Encara hui conservem el determinatiu, si bé mal usat, puix a la ciutat de València tenim el “pont dels Serrans” (no de Serranos!)”. Felipe Mateu caía en la tentadora idea de relacionar dos nombres similares otorgándoles un origen común: el Puente dels
Serrans de Valencia con los habitantes de La Serranía del Turia. Es justo decir que otros autores han señalado aun más explícitamente esta relación, entre ellos Manuel Sanchis Guarner, filólogo e
historiador, quién en su enciclopédico libro “La Ciutat de València” (1972) escribe que el Portal
dels Serrans debía su nombre al camino de la Serranía (comarca de Chelva) que allí comienza.


No obstante, también existen otros autores que han apuntado que el nombre del Portal y
Puente dels Serrans podría tener un origen diferente, mucho más antiguo y no relacionado con los
habitantes de La Serranía del Turia sino con los primeros repobladores aragoneses serranos que
llegaron como tropas junto a Jaime I. Eran originarios de las montañas de Teruel, y al parecer
pudieron asentarse en esa parte de la ciudad de Valencia tras la Reconquista. Así lo manifestaba, por
ejemplo, el padre Gaspar Blas Arbuxech en el sermón conmemorativo del 9 de octubre de 1666 en La
Seu, que reproducía y hacía suyo el erudito Marcos Antonio de Orellana en su obra “Valencia Antigua y moderna”, T-II, obra manuscrita escrita en el último tercio del siglo XVIII, inédita hasta su publicación póstuma por Acción Bibliográfica Valenciana en 3 Tomos entre 1923 y 1924.


Esta misma opinión ha sido seguida por otros historiadores posteriores como Vicente Boix,
Cronista de la Ciudad de Valencia, quién en “VALENCIA HISTORICA Y TOPOGRAFICA.”,
Tomo II, Colección Biblioteca de El Diario Mercantil. Imprenta de J. Rius, Editor. Valencia, 1863,
escribe en su pág.171: “SERRANS (Serranos) (Portal de). Esta puerta y la plaza contigua se llamó
indistintamente de Serrans ó dels Serrans, como de uno y otro modo las menciona Lop, tomando el
nombre de los montañeses que se establecieron en sus inmediaciones, venidos de Daroca, Teruel y
Albarracín”. Así pues, de ser cierta la hipótesis de que el nombre del Portal y Puente dels Serrans
se debe a los primeros repobladores de la ciudad de Valencia procedentes de la serranía de Teruel, la
moderna denominación “Els Serrans/Los Serranos” para la comarca de La Serranía del Turia
carecería de toda base tradicional/histórica que la sustentara.


Otro pionero en esbozar una clasificación comarcal fue el escritor y activista cultural Emili
Beüt i Belenguer. Con una misma concepción de comarca “natural” como F. Mateu, aunque con un
carácter geográfico muy marcado por su faceta de promotor del excursionismo, Emili Beüt dio a
conocer inicialmente sus ideas sobre la comarcalización en una conferencia pronunciada en 1934 en la ciudad de Valencia. Probablemente durante “La IIIa Setmana Cultural Valenciana” organizada del 22 al 29 de julio por el Centre d’Actuació Valencianista, del que era uno de sus fundadores y
Presidente del Departamento de Cultura. En ella Emili Beüt se decanta por una mayor fragmentación,
considerando un gran número de comarcas, 41 en total, algunas de dimensiones excesivamente
reducidas. Su difusión resultó muy limitada al no quedar plasmada en ninguna publicación.


Emili Beüt no volvería a formular públicamente su propuesta hasta 35 años después, y también
durante una conferencia: el 15 de junio de 1969 con motivo de la clausura de los cursos de “llengua i
literatura valenciana” de la entidad cultural Lo Rat Penat. En esta ocasión si fue publicada en forma de pequeño libro, “Les comarques valencianes” (1970), en la serie Publicacions dels cursos de llengua i literatura valenciana de "Lo Rat-Penat", nº20, y que volvería a desarrollar en su siguiente publicación también de Lo Rat Penat: “Geografía Elemental del Regne de València” (1971). Con muy ligeros cambios respecto de 1934, Emili Beüt concretaba sus ideas comarcalizadoras. Para él la comarca era «la partícula constitutiva del país. El Regne de València no és ni més ni menys que un conjunt de comarques». A La Serranía del Turia la denomina Serranía de Chelva, a partir del nombre de su capital histórica, quedando incluida Alcublas en la misma.


Tras la guerra civil, Vicente Badía Cortina, entonces redactor jefe del periódico “Las
Provincias”, inició una serie de estudios geográficos sobre “las comarcas de las tres provincias que
constituyeron el antiguo Reino”. Sólo llegaría a completar el dedicado a la comarca HUERTA DE
VALENCIA, que ganó los Juegos Florales de “Lo Rat Penat” de 1942, en el apartado patrocinado por la Diputación Provincial de Valencia, siendo publicado por la Editorial F. Domenech con el título de “Comarcas de la Región Valenciana. La Huerta de Valencia”. En sus págs.160-178 presenta un
“Nomenclátor regional” con todas las poblaciones. En nuestro caso, denomina a la comarca Serranía, constando todas las localidades tradicionales, incluida Alcublas, que aparece como villa del Partido Judicial de Villar del Arzobispo, Arciprestazgo de Alpuente, provincia de Valencia, comarca Serranía, Diócesis de Segorbe, con 1981 habitantes (según censo de 1940) e idioma castellano.


En esa misma década, el historiador y catedrático de Vinaròs Luis Querol Roso hacía pública
una nueva distribución comarcal del territorio valenciano en su libro de divulgación geográfica
"GEOGRAFIA VALENCIANA. Reseña geográfica actualizada del Reino de Valencia", Castellón, 1946, Sociedad Castellonense de Cultura. En la misma predominaban los elementos fisiográficos tales como llanos, valles, mesetas, huertas, etc., incluso en la nomenclatura, y donde los criterios históricos y lingüísticos, tan importantes en el sentir de la identidad comarcal, a menudo quedaban postergados.
Tal vez por ello, o por la época histórica de su aparición, lo cierto es que a penas fue tenida en cuenta
en los posteriores proyectos de división comarcal. En cuanto a La Serranía del Turia aparece con el
nombre de Comarca Chelvana, mientras que Alcublas fue uno de los pocos municipios que el autor
dejó sin adscripción comarcal expresa.


Por su parte, el filólogo y erudito valenciano Manuel Sanchis Guarner realizó con un claro
criterio etnográfico y lingüístico algunos estudios sobre las comarcas, centrándose en especial en la
recuperación de la nomenclatura valenciana. Sus propuestas, con sucesivas modificaciones tanto en la
delimitación como en la nomenclatura, las iría perfilando con los años y fueron apareciendo como
apéndices en algunas de sus obras como “Gramàtica valenciana” de 1950 (Valencia, Editorial Torre) y “Els pobles valencians parlen els uns dels altres”, 1963-1983 en 4 Vol. (Valencia, Editorial L´Estel y Editorial 3 i 4); además de la específica “Contribució al nomenclàtor geogràfic del País Valencià” de 1966 (Barcelona, Institut d´Estudis Catalans). En este último libro, en su pág. 21, hay un apartado donde figura la equivalencia en valenciano del nombre y la comarca de las poblaciones valencianas castellano-hablantes. En el caso de Alcublas, Sanchis Guarner propone para su forma en valenciano les Alcubles, en la comarca els Serrans.


En 1955 el abogado, cronista y escritor valenciano Vicente Badía Marín, hijo de Vicente Badía
Cortina, publicaba un pequeño libro de 94 páginas de divulgación geográfica titulado “Compendio de
Geografía del Reino de Valencia”. En el texto, págs. 12 y 13, hace una relación del nombre de las
“comarcas del País Valenciano”, aunque en realidad se trata de los Señoríos y Realengos históricos
con las localidades adscritas a los mismos. Para mayor confusión reproduce un “NOMENCLATOR
DE POBLACIONES DE LA REGION VALENCIANA” idéntico al realizado la década anterior
por su padre, con la novedad de estar referido al censo de población de 1950 y cuyas comarcas no
coinciden con la relación de las págs.12 y 13. En este nomenclátor siguen adscritas a la comarca
Serranía las poblaciones tradicionales, incluida Alcublas, que figura con 1.855 habitantes.


A principios de los años 60, y siguiendo los pasos de su padre sobre estudios comarcales,
Vicente Badía Marín realizó la interesante recopilación: “EL LIBRO DE LA SERRANIA. Resumen
geohistórico de los pueblos y villas de la Serranía valenciana, escrito por sus Cronistas. Prologado y ordenado por VICENTE BADIA MARIN”. Valencia, Ediciones Valencia Cultural, 1962. Cada una de las poblaciones de la comarca, a falta de Villar del Arzobispo y Pedralba, contaba con un capítulo: Alcublas, Andilla, Alpuente, Aras de Alpuente, Benageber, Bugarra, Calles, Domeño, Chelva, Chera, Chulilla, Gestalgar, Higueruelas, La Yesa, Loriguilla, Losa del Obispo, Sinarcas, Sot de Chera, Titaguas y Tuéjar. El entonces Cronista de Alcublas, José Millán Lacruz, escribió el capítulo dedicado a esta localidad, donde habla de los antecedentes geográficos e históricos; y fiestas y costumbres.


Por estos años se realizaba una división comarcal de todas las provincias de España a
instancias de la Administración Central franquista. Iniciada en 1962 por técnicos vinculados al
Ministerio de la Gobernación, se publicó en el libro “Las provincias y sus comarcas. Estudio sobre
delimitación comarcal en las provincias españolas”. Ministerio de la Gobernación, Secretaría general Técnica, Colección Documentos nº2, Madrid. 1965. Las provincias valencianas fueron divididas en 37 comarcas que, salvo el área costera alicantina, mantenían en su mayor parte los límites de los partidos judiciales existentes con los nombres de las respectivas cabeceras. Las poblaciones de La Serranía quedaron repartidas entre las comarcas de Chelva y de Villar del Arzobispo (que incluía Casinos), salvo Pedralba que continuaba unida a Liria. Por su parte Alcublas siguió con Villar.


Las investigaciones geográficas del profesor Antonio López Gómez en esta década de los 60 le
llevaron a diseñar un primer esbozo de comarcalización ("La región valenciana", en “Geografía
general de España y Portugal”, dirigida por Manuel de Terán, Barcelona, Montaner y Simón, 1966,
vol. IV–2º). Ya en 1970 daba a conocer su propuesta completa, incluido un mapa comarcal, en su
ensayo «Les condicions físiques», incluido en la obra colectiva coordinada por Ernest Lluch
“L'estructura econòmica del País Valencià”, V- 1, editorial L'Estel, València. El planteamiento de
López Gómez, en función de rasgos físicos y humanos, era abierto con algunos espacios con trazos
discontinuos, en parte por ser difíciles de agrupar en una u otra comarca, y en parte para plasmar
ciertas subunidades que podrían llegar a convertirse en comarcas. La Serranía, que denomina comarca de Els Serrans, la formaban las poblaciones tradicionales (incluida Alcublas), aunque a falta de Bugarra y Pedralba, ambas adscritas a la subcomarca Ribera del Turia.


Una nueva propuesta se fue gestando casi al mismo tiempo que la anterior (al menos desde
1964) por parte del estudioso barcelonés Joan Soler i Riber, en colaboración con el geógrafo Enric
Lluch y contando con las aportaciones de profesores universitarios e intelectuales valencianos. Este
nuevo proyecto de división comarcal del territorio valenciano fue dado a conocer en 1970 en dos
publicaciones. Primero, de forma anónima, en el pequeño folleto de 36 páginas “Nomenclàtor
Geogràfic del País Valencià”, editado en Valencia por Promocions Culturals, S.A., y que no contaba
con ningún mapa donde estuvieran plasmadas gráficamente las comarcas. Esta carencia, y la de no
conocer su autoría que daba lugar a múltiples y divertidas especulaciones sobre sus verdaderos
autores, se solventaron ese mismo año 1970 en una segunda publicación.


En concreto, y ya con el nombre de Joan Soler i Riber, volvería a aparecer en la colaboración
“La divisió comarcal del País Valencià”, capítulo dentro de la obra colectiva, dirigida por Ernest
Lluch, “L´Estructura económica del País Valencià”, V-II (València, L´Estel, 1970). Y en ella, por
vez primera, se publicaba un mapa con las 32 comarcas propuestas por Joan Soler. Según su autor, su
proyecto partía del principio de que cada comarca quedaba constituida por las poblaciones más afines
relacionadas entre ellas por vínculos de vecindad, geografía e historia, siempre entorno a un núcleo
principal o cabecera comarcal, y con el criterio lingüístico como pieza crucial. Otra de las
características más novedosas fue evitar en la mayoría de los casos dar el nombre de la “capital” a la
comarca con el objetivo de evitar en lo posible las rivalidades y susceptibilidades localistas.


Así Joan Soler buscó un nombre, casi siempre de carácter geográfico, que no hiciera mención a
la capital, acuñando nuevos topónimos como El Camp de Túria (por El Camp de Llíria) o Baix
Vinalopó (por El Camp d´Elx o L´Horta de Elx); recuperando nombres en desuso (como El Camp
de Morvedre para la comarca de Sagunt), o dando a la comarca el nombre de la segunda población
más importante (La Plana de Utiel, La Vall d´Albaida, etc.). En el caso de La Serranía, la denominó Els Serrans, con capital en Chelva y sus poblaciones históricas, salvo Sinarcas que era adscrita a La Plana de Utiel, y Alcublas (Les Alcubles) integrada en El Alt Palància. Esta propuesta de división comarcal fue criticada por los expertos, tanto por lo poco respetuoso con la historia y tradición de la novedosa nomenclatura dada a algunas comarcas, como por ciertos límites propuestos, y también por el excesivo peso otorgado al criterio lingüístico, en especial en algunas comarcas alicantinas.


Sin embargo tuvo una gran acogida, siendo divulgada entre el gran público por obras
importantes y emblemáticas, en especial “La Gran Enciclopedia de la Región Valenciana” editada
por fascículos desde 1972. Además también fue empleada en numerosos libros, trabajos académicos,
periódicos y revistas, y tomada como referente por agrupaciones culturales, sociales, etc. Sin duda se
trata de la división comarcal más conocida, y llegó a ser considerada como propia por buena parte de
los valencianos durante la reivindicación de un “Estatut d´Autonomia” en el tardofranquismo y la
transición. Pasado el tiempo ha quedado como la única propuesta de comarcalización que ha arraigado en la conciencia popular. Además, tras la creación de la comunidad autónoma, sirvió de punto de partida, aunque con retoques y cambios, para las posteriores demarcaciones territoriales oficiales.


Desde el enfoque geográfico físico, y con un gran rigor científico, son de destacar las
aportaciones del profesor Pere Pérez Puchal en varios trabajos sobre el poblamiento de las tierras
valencianas, en los que fue esbozando su enfoque sobre el fenómeno de la comarcalización. Por
ejemplo, en los mapas utilizados en sus destacados trabajos “Natalidad, mortalidad y crecimiento
demográfico en las comarcas del País Valenciano”, o en “La población del País Valenciano hasta la época estadística”, publicados ambos en la revista de la Universidad de Valencia Cuadernos de Geografía, nº8 (1971) y nº10 (1972) respectivamente. Una versión más completa de su particular
aportación a la distribución comarcal aparecería poco después en su libro, “Geografia de la población valenciana”, Sèrie Taronja nº16, Editorial L´Estel. Valéncia, 1976 (2ª edición, 1978).


En concreto en el capítulo II, “La densitat demográfica en les comarques valencianes”,
págs.63-95, el profesor Pérez Puchal describe su división en comarcas en atención a criterios
geográficos y especialmente fisiográficos. Según sus propias palabras, sigue en lo esencial a López
Gómez respecto de las provincias de Castellón y Valencia, y a Roselló Verger en cuanto a la provincia de Alicante, introduciendo sólo ligeras modificaciones. El resultado es una serie de comarcas, algunas divididas en subcomarcas a causa de sus particularidades físicas o humanas, con una cierta homogeneidad demográfica. La Serranía del Turia, que denomina Els Serrans / Los Serranos, incluye las poblaciones tradicionales (Alcublas entre ellas), a excepción de Bugarra y Pedralba que, como también hizo el profesor López Gómez, quedan en la subcomarca Ribera del Turia.


Por su parte, a finales de los 70, los economistas María José Ribera Ortún y Bernardí Cabrer
Borrás también elaboraron una propuesta de comarcalización funcional que se basaba en la distinción
de áreas económicamente homogéneas. Apareció publicada en el libro “Los desequilibrios espaciales: una comarcalización del País Valenciano”, Instituto de Administración local. Valencia. 1979 (y en 1981 en una segunda edición). El número de comarcas era de 26, designadas por sus autores con el nombre de sus cabeceras, y cuya configuración se asemeja mucho a las tradicionales. Aunque en el caso de La Serranía del Turia, denominada Villar del Arzobispo por su capital, excluían a Sinarcas, incorporada a la de Requena; y a Alcublas, Gestalgar, Bugarra y Pedralba a la comarca de Lliria.


La proliferación de propuestas comarcalizadoras, sin que ninguna de ellas contara con el
beneplácito de una mayoría de expertos, llevó a los responsables de la Diputación Provincial de
Valencia a programar una “Taula redona sobre la comarcalitzación al País Valencià” sobre este
tema, celebrada del 5 al 9 de noviembre de 1979. En la misma se presentaron 19 comunicaciones
referidas a distintos aspectos de la comarcalización, que serían publicadas en un libro de igual nombre en 1980. En la comunicación “La comarcalització del territori valencià”, Pere Pérez Puchal
desarrolló una nueva propuesta de división comarcal, con 25 comarcas, subdivididas en 52
Subcomarcas o Distritos. Era bastante similar a su anterior proyecto comarcalizador, aunque con
matices. En cuanto a La Serranía del Turia, Sinarcas era incluida en la comarca L´Altiplà castellanovalencià, subcomarca Campo de Utiel; Bugarra y Pedralba seguían en la comarca El Camp de Lliria, subcomarca La Ribera del Turia; mientras Alcublas era adscrita a la comarca El Camp de Lliria.


En esta “Taula Redona sobre la comarcalització al País Valencià”, fue presentada la
«Propuesta de comarcalización del País Valenciano desde el punto de vista de la acción
regional», por parte del equipo de economistas de PREVASA (Promociones Económicas Valencianas S.A.), desde la óptica de la ordenación del territorio y de criterios socioeconómicos. En ella se consideran 24 comarcas, siete de ellas a su vez subdivididas. Los municipios tradicionales de La Serranía del Turia, con este nombre y unida al Rincón de Ademuz, son respetados a excepción de
Sinarcas que se incluye en el Altiplano de Requena-Utiel, y Alcubla, Gestalgar, Bugarra y Pedralba
que lo hacen en El Camp de Turia. Posteriormente esta propuesta sería aplicada en la serie de
“Estudios básicos para la ordenación del territorio de la Comunidad Valenciana”, editado por la
Caja de Ahorros de Valencia, 1982. Y en la obra específica “Propuesta de Comarcalización de la
Comunidad Valenciana”, Caja de Ahorros de Valencia, 1983, con 87 páginas y 15 mapas.


El geógrafo Vicenç Maria Rosselló i Verger publicó en 1987 (“La divisió territorial del
País Valencià”, Revista de Catalunya, nº4, pp. 40-60. Fundació Revista de Catalunya, Barcelona) una nueva propuesta de ordenación territorial formada por entes administrativos con un mínimo de
100.000 habitantes, que recibían el nombre tradicional de Gobernaciones, para diferenciarse de las
comarcas, y que se designarían con el nombre de sus capitales respectivas. En realidad, se trataba de
un proyecto conjunto redactado en 1982 con Josep María Bernabé Sastre, también geógrafo, y el
economista Bernardí Cabrer Borrás, como base de partida ante la Comisión de Expertos
convocada por el todavía Consell Preatonòmic, que presidía Josep Lluís Albinyana i Olmos, para
determinar una división comarcal viable. La propuesta inicial de 12 comarcas de Rosselló, Bernabé y
Cabrer, pronto quedaría ampliada a 14 tras el proceso de discusión, para finalmente aumentar a 16 al
subdividirse Elx de Alacant, y Sagunt de València.


Esta propuesta de 16 gobernaciones eliminaba buena parte de las comarcas históricas y
geográficas y, en realidad, no era una verdadera comarcalización sino en una división administrativa
del territorio con vistas a su posible utilización en la nueva etapa autonómica. Se ganaba en
“realismo” pero a cambio de castigar duramente a las comarcas de interior, menos pobladas, que
desaparecían al integrarse en entes territoriales mayores, lo que impedía servirse de la comarca como
instrumento para la corrección de los desequilibrios territoriales. Precisamente la mayor virtud de la
comarcalización. Así, la Gobernación de Lliria englobaba las comarcas del Rincón de Ademuz, La
Serranía del Turia con Alcublas (pero excluyendo a Sinarcas que era incorporada a la Gobernación de
Requena) y El Camp de Turia. Esta división en gobernaciones serviría años después, aunque con
algunos cambios (por ejemplo Chera pasaba también a Requena), para la creación de las
Demarcaciones Territoriales de 2º Grado por parte de la Generalitat Valenciana (1988).


Finalmente, la administración autonómica valenciana, tras muchos titubeos y dilaciones, dio
un pequeño paso hacia el establecimiento de una nueva ordenación administrativa del territorio, al
publicar la Direcció General d'Administració Local, de la Conselleria d'Administració Pública, una
“Proposta de demarcacions territorials homologades” (1988) en tres niveles. En un primer escalón
aparecían las Demarcaciones Territoriales Homologadas de primer rango, coincidentes en gran
medida con la propuesta comarcalizadora de Joan Soler (1970), aunque con variaciones sustanciales
para la provincia de Alicante. Seguidas de unas DHT de segundo rango, agrupaciones de las de primer rango y bastante similares al concepto de "gobernación" de Rosselló, Bernabé y Cabrer (1982/1987). Y, por último, las DTH de tercer rango, coincidentes con las delimitaciones provinciales.


Al respecto habría que señalar que las Demarcaciones Territoriales Homologadas (DHT) de
primer rango fueron utilizadas por vez primera en la ORDEN de 23 de mayo de 1989, de la
Conselleria de Economía y Hacienda, por la que se dictan normas para la elaboración de los
Presupuestos de la Generalitat Valenciana para 1990. En concreto en su anexo IV “Distribución
Territorial”. DOGV nº1.079, de 6 de junio de 1989. En este anexo La Serranía del Turia, denominada
Los Serranos, comprende las localidades tradicionales (incluida Alcublas), salvo Sinarcas y Chera,
adscritas a La Plana de Utiel-Requena, y Loriguilla nuevo, que tras su traslado a terrenos de Riba-roja
de Turia debido al embalse, se enclava en El Camp de Turia. Estas DHT de primer rango han sido
muy criticada por los expertos, llegado a calificarlas algunos de ellos de “vergonzante
pseudocomarcalización” por su falta de valentía política a la hora de abordar un amplio proceso de
estructuración del territorio a partir de una verdadera comarcalización.


Vistas las más conocidas propuestas de división comarcal de las tierras valencianas, se
evidencia cómo Alcublas ha sido incluida indistintamente en tres comarcas diferentes: La Serranía
(Los Serranos), el Alto Palancia y El Camp de Turia. Con ello queda demostrado el fuerte carácter
fronterizo de Alcublas. Factor geográfico que hasta ahora le ha perjudicado, más que nada al verse
aislada de las principales vías de comunicación. En una próxima colaboración en este blog PEÑA
RAMIRO espero repasar otras divisiones administrativas en las que Alcublas está incorporada,
analizando las posibles ventajas de la existencia de un verdadero ente comarcal con competencias.


Por

JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS



10 comentarios:

aprendiz de Morgan dijo...

Un oasis para le lectura y la relajación en medio de un desierto de vegetación e ideas.

Como puedes ver J Antonio aquí seguimos liados por un quítame esas pajas, todo será cuestión de tiempo..paciencia.

Anónimo dijo...

ENORME artículo, Juan Antonio. Hay que reconocer Peña que este blog es referente en todo. Ánimo y a seguir así.

Otamendi dijo...

Como bien dice Juan Antonio, el carácter fronterizo de Alcublas siempre nos ha reportado cosas más negativas que positivas. Ya que eso está ahí, no nos despellejemos los unos a los otros y conseguiremos más pueblo. De lo contrario, se lo pondremos muy fácil a quien nos quiere poco.

Anónimo dijo...

La solución la cita J Antonio al final, un verdadero ente local con competencias haría desaparecer tanto a diputaciones como a varias consellerías. Disminuyendo burocracia, personal colocado sin utilidad real y con la realidad al contacto.
¿Tan difícil es?

Anónimo dijo...

Descendemos de Sacañet Bejis, Teresa, Toras y pueblos de Teruel.

me gusta leer dos diarios dijo...

Mucho pais valencia en un periodo muy corto.NO? J.Antonio.
Murcia es Región de Murcia o Murcia a secas y no pasa nada. El País Vasco o Euskadi también dos denominaciones para un mismo territorio. El caso de Valencia es diferente. Aquí la elección de uno u otro nombre (País Valenciano, Comunidad Valenciana o Antiguo Reino de Valencia) nunca es inocente.
Seguro que hay mas gente,que expondria otra texis de la comarcalizacion sin usar "pais valenciano".lo siento pero ya nos caemos de la parra

Anónimo dijo...

País es un término geográfico y no hay que ver fantasmas en eso.

telediario dijo...

Aunque no os hayan regalado local seguís con artículos de relumbrón. Esto es hacer patria, para ello no hacen falta regalos, que con el tiempo se volverán envenenados.

Al Cesar lo que es del Cesar dijo...

A estas alturas todos sabemos que quien les concedió el local no es Manolo.
Sí es que no sabéis. Conforme el Acla le editó algún relato breve, alguna salutación y algo más que no viene al caso. Vosotros deberíais haberle hecho una entrevista para ponerlo en la lista de alcublanos ilustres o alcublanos por el Mundo, que esto también es el Mundo. Seguro que así compartierais local con el Acla.
Los de Jaime I lo siento pero aunque lo suban en un caballo con una corona no tienen nada que hacer, cosas de la química.

soleiman dijo...

amigo pues si que conoces de que va el tema y lo tienes bien calao, el que lloraba por las esquinas, pero no se fue, anda que no le gusta, pero como se va a ir? otro que va de salvapatrias, gracias iluminati por mostrarnos el camino, a este lo pones de trbunal de concurso, unas fotitod con la bandera y un poco de micro y ya tienes medio gorrino cazao, ahora, lo que tu dices si eres del rey don Jaime no hay nada que hacer, pues claro que no, si solo le falta la chilaba.