lunes, 2 de febrero de 2015

LA CUEVA SANTA, MIRADAS DESDE EL PASADO

                         JOSE SOLER CARNICER Y EL
               SANTUARIO DE LA CUEVA SANTA
                                   2ª Parte
                   ARTICULOS PERIODISTICOS

Siguiendo con la serie de pequeñas colaboraciones para este blog PEÑA RAMIRO
sobre el Santuario de Nuestra Señora la de la Cueva Santa de Altura, y más en concreto
sobre las aportaciones al respecto de José Soler Carnicer, gran divulgador en temas de
geografía, excursionismo, montaña, tradiciones y turismo, a continuación repasaré algunos
de los interesantes textos y fotografías que tratan sobre la Cueva Santa de Altura publicados
por este autor en varios periódicos valencianos de los años 50 y 60 del pasado siglo XX.


El primero de estos artículos apareció el miércoles 21 de abril de 1954 en la página 8
del hoy desaparecido (dejó de publicarse en septiembre de 1975) diario valenciano de la
tarde JORNADA. Con un impactante título, “¿Encierra algún secreto la Cueva Santa de
Altura?”, está redactado con el estilo ágil propio de Soler Carnicer y en él adelanta la
primera exploración espeleológica de la Cueva Santa que iban a realizar los días 25 y 26 de
abril de 1954 espeleólogos de la Sección de Exploraciones Subterráneas (SES) del Centro
Excursionista de Valencia (CEV): “Los espeleólogos valencianos van a explorarla y a
levantar el plano total de la misma, para ello será preciso abrir boquetes en los tabiques
del famoso Santuario”.


A esta primera exploración espeleológica de la Cueva Santa de Altura por parte del
SES del Centro Excursionista de Valencia (CEV) le seguirían varias más (la segunda el 6
de diciembre de 1954, la tercera el 27 de marzo de 1955, la cuarta el 17 y 18 de abril de
1955, la quinta el 14 y 15 de agosto de 1955) hasta llegar a seis en total, durante las cuales se
realizó el primer levantamiento topográfico de la cavidad. La última y sexta fue llevada a
cabo los días 7 al 9 de abril de 1956. Las exploraciones tuvieron como finalidad y objetivos,
según el proyecto del Centro Excursionista de Valencia, “averiguar las antiguas leyendas
en lo que concierne a la existencia de pasadizos, salas y laguna”.


Dichas leyendas, donde se hablaba de grandes galerías, rocas con formas curiosas, y
un río y lago subterráneos, fueron divulgadas entre otros por el padre jesuita Josef de la
Justicia en su libro “Historia de la Virgen de la Cueva Santa”, editado en Valencia en el año
1655. Esas grandiosas salas, pasadizos, y el río y lago subterráneo no fueron hallados por los
miembros del Centro Excursionista de Valencia (CEV), aunque en la tercera incursión del
27 de marzo de 1955 sí que descubrieron una de las peculiares rocas que señalaba el padre
jesuita: "a 55 m. de la entrada hay una curiosa roca a la que el moho y la forma dan
apariencia de fraile yaciente, circunstancia que nos causó impresión, por ser conocedores
de la historia que describe el P. La Justicia, en su libro sobre la “Cueva Santa".


José Soler Carnicer era buen conocedor de los avances en la exploración de la Cueva
Santa por parte de la Sección de Exploraciones Subterráneas (SES) del Centro
Excursionista de Valencia (CEV), mostrando un gran interés por la misma, como dejaría de
manifiesto cuando publicó poco después dos nuevos textos periodísticos sobre estas
actividades espeleológicas. Primero un artículo en el diario Las Provincias del 13 de febrero
de 1955, “Interesantes exploraciones”; y luego una amplia reseña en la colaboración “Un
año de excursionismo valenciano. Espeleología”, aparecida en la página 21 de la revista
editada en Barcelona “Cordada - Revista Mensual de Excursionismo” nº21 de diciembre
de 1956.


Estas visitas a la Cueva Santa de Altura de miembros de la Sección de
Exploraciones Subterráneas (SES) del Centro Excursionista de Valencia (CEV) estaban
directamente vinculadas al proyecto de proclamación de la Virgen de la Cueva Santa como
Patrona de los espeleólogos españoles. Y su realización, que contó con la presencia y
bendición del Obispo de Segorbe y del Ayuntamiento en pleno de Altura, estaba
subvencionada por dicho municipio con 1.000 pts. El 28 de enero de 1955 el Papa Pío XII
concedió el patronazgo de la Virgen de la Cueva Santa de Altura sobre las sociedades
espeleológicas españolas. Al respecto, José Soler Carnicer escribiría en el año 1964 un
artículo titulado “La Virgen de la Cueva Santa Patrona de los espeleólogos españoles” en
el semanario valenciano “Deportes-Semanario gráfico”.


Aunque el artículo periodístico más extenso escrito por Soler Carnicer sobre la
Cueva Santa aparecía el domingo 11 de junio de 1961 en el diario Las Provincias como
parte de la exitosa serie "Rutas Valencianas" iniciada en 1956. De estas “Rutas
Valencianas”, de frecuencia mensual, se llegaron a publicar 118 rutas hasta el año 1968. En
ellas José Soler Carnicer proponía la visita turística de día completo de pueblos y paisajes
valencianos que, sin mencionarlo, debía ser motorizada pues el recorrido era bastante largo.
Estaban pensadas para el entonces incipiente turismo interior protagonizado por los llamados
“domingueros”, a bordo de su “Vespa” o “Seat 600”, que en familia o en pareja emprendían,
por caminos y carreteras destartaladas, la aventura de “pasar el domingo en el campo”.


Pero volvamos al artículo en cuestión. Como ya hemos señalado, fue publicado el
domingo 11 de junio de 1961 en el periódico Las Provincias como ruta LXXV de la serie
“Rutas Valencianas” con el título “La Cueva Santa de Altura”. A página completa,
incluía tres fotografías del propio Soler Carnicer, y un pequeño croquis, a modo de plano de
la ruta, dibujado por Vicente Izquierdo.
Por su interés voy a reproducir el texto completo así como sus fotografías, aunque
lastimosamente son de muy baja calidad en la copia que ha llegado a mis manos. Su lectura
nos permite darnos cuenta cómo eran a mediados del pasado siglo XX tanto el Santuario de
la Cueva Santa como las casi impracticables carreteras, con tramos sin asfaltar, por las que
por entonces se debía circular para llegar hasta Alcublas.
El artículo propiamente dicho se inicia con una pequeña introducción sobre la
devoción a la Virgen de la Cueva Santa:
"Iniciamos la ruta; itinerario setenta y cinco de esta ya larga andadura, yendo en
busca de uno de los más destacados hitos de la iconografía mariana de Castellón. La
Cueva Santa de Altura es centro de la devoción de una extensa comarca que adora con
fervor a la Blanca Paloma, que tiene su trono en las profundidades de un antro
subterráneo. Esta es la imagen de la cancioncilla infantil que dice así: ¡Que llueva, que
llueva, la Virgen de la Cueva!”, y es también la Patrona de los espeleólogos españoles
desde 1955".


Y continúa con la descripción del itinerario desde Valencia a Alcublas:
"Saldremos de Valencia por la carretera de Ademuz, que es la C. 234, y durante
los primeros cuarenta kilómetros viajaremos sobre asfalto, pasando por Burjasot,
Benisanó, Liria y Casinos. Al salir del pueblo de las peladillas la carretera pierde el
asfalto, tras unos pocos kilómetros lo recupera y luego le dice adiós definitivamente.
"Cruzaremos por el semiabandonado caserío de Bodegas del Campo, de aspecto
desagradable, y poco después nos enfrentamos con el puerto de las Rochas. Son cuatro
kilómetros de dura pendiente. Hemos tenido noticia de que pronto desaparecerán, por feliz
iniciativa de la Diputación Provincial, que trazará una variante, evitando este paso, uno
de los principales obstáculos que provocan el aislamiento que rodea a Alcublas.
"El paisaje es de secano; vides en el llano y algunos pinos en las pendientes de
las Rochas. Vencido el puerto, la montaña se desnuda".


Y prosigue con la descripción de Alcublas y el paisaje circundante:
"Alcublas aparece en medio de una amplia hoya, a 771 metros sobre el nivel del
mar, rodeada de elevadas montañas -Verdinal, Solana, Pedroso, etc.-, que le proporcionan
un clima de altura. La población es de aspecto común, siendo la nota destacada la torre de
la iglesia, de reciente construcción. Las fuentes más importantes son las de San Agustín y
la Salud.
" Al salir de Alcublas la carretera se estropea lamentablemente al mismo tiempo
que comienza a ganar altura nuevamente. A unos tres kilómetros veremos un amplio
llano cubierto de vides y manzanos; allí se construyó durante la guerra un aeródromo, el
cual aún está señalado en los mapas de carreteras. Continuamos ganando altura y por
nuestra derecha comienzan a aparecer las primeras alturas de la Sierra Calderona, con
una perspectiva nueva para nosotros. Ganamos el alto de Montemayor, muy cerca ya de
los mil metros, e inmediatamente comenzamos a descender.
"Este itinerario desde Alcublas a la Cueva Santa es el que todos los años realizan
a pie los alcublanos en peregrinación hasta el Santuario. Son doce kilómetros que el
primer sábado de mayo recorren descalzos muchos penitentes".


A partir de aquí el texto comienza a referirse ya al propio Santuario:
"El Santuario de Nuestra Señora de la Cueva Santa, como ya hemos dicho al
principio, es una cueva natural, conocida antiguamente como la cueva del Latonero, por
un árbol de esta especie que crecía en su boca. No lejos de allí se encontraba la Cartuja de
Vall de Crist, fundada en 1385 y hoy en ruinas; de ella era prior fray Bonifacio Ferrer (al
que se ha dedicado un monumento recientemente en las proximidades de la Cueva) y,
según la tradición, regaló a un pastor una imagen de la Virgen, la cual fue depositada en
el interior de la cueva que entonces estaba dedicada a aprisco de rebaños.
"Sería prolijo relatar ahora la historia de la Cueva; bástenos decir que la fama de
los prodigios obrados por la blanca Virgen de la cueva del Latonero se esparció por toda
la comarca y pronto las gentes comenzaron a venerarla como protectora".


Y como buen excursionista, Soler Carnicer no deja de mencionar el imponente
paisaje que puede apreciarse desde allí:
"Los alrededores del Santuario constituyen un excelente mirador, pues su altura,
822 metros, permite contemplar un amplio panorama, teniendo en frente toda la sierra de
Espadán, con la Vall del Palancia a sus pies, y al fondo, el colosal Penyagolosa".


Y remarca con énfasis y admiración el Via-Crucis monumental que en esa época se
estaba construyendo en las proximidades del Santuario, del que reprodujo una fotografía de
la XII estación:
"Sobre el monte de la Cueva se está levantando un Via-Crucis monumental, con
figuras de proporciones naturales (la Cruz de la XII estación mide cinco metros de
altura), que causa la admiración del visitante. Quisiéramos indicar nosotros que deberían
separarse un poco más las estaciones, con el fin de evitar un hacinamiento de figuras,
superponiéndose unas a otras en las perspectivas, lo cual restará individualidad a cada
monumento.
Finalmente indicaremos que en el Santuario hay hospedería, cantina, etc."


Y finaliza el artículo con el itinerario recomendado de vuelta por Altura y Segorbe a
Valencia:
"Prosiguiendo el descenso con dirección a Altura, pasaremos poco después por
la fuente de Ribas, muy ligada a la historia de la Cueva, y que está situada junto al
camino, protegida por una pequeña arboleda que veremos al cruzar un puente.
"La carretera aún está peor, camino de Altura. Este itinerario comprende 140
kilómetros, y siendo parejo el recorrido, tanto desde Alcublas como por Altura,
recomendamos que se haga la ruta completa y no de ida y vuelta por Altura, como suele
hacerse, creemos que por rutina.
"Por fin llegaremos a Altura, donde tendremos ocasión de solazarnos en su
espléndida piscina, y desde allí emprenderemos el regreso hacia Valencia, por Segorbe,
Estivella y Gilet, enlazando cerca de Sagunto con la carretera de Barcelona".
                                                                                       "JOSE SOLER CARNICER"
"(Fotos del autor.)"


Dos años después, José Soler Carnicer escribía un nuevo artículo sobre la Cueva
Santa de Altura, aunque en esta ocasión centrado en la romería desde Alcublas a la Cueva
Santa. En principio es el último sobre este tema de este autor, pues hasta el momento, y a
pesar de todas mis pesquisas, no he podido localizar ningún otro artículo periodístico
posterior de Soler Carnicer sobre la Cueva Santa. Fue publicado en el diario Las Provincias,
el sábado 11 de mayo de 1963 con el título "TRADICIONES VALENCIANAS – La
romería de Alcublas a la Cueva Santa", y en él se añadía una fotografía del propio Soler,
pero lamentablemente el original publicado presenta un excesivo grano y falta de contraste,
lo que impide que pueda apreciarse con claridad.


A pesar de su extensión, voy a reproducir el texto completo así como su fotografía,
pues capta a la perfección cómo era el ambiente y desarrollo de la romería desde Alcublas al
Santuario de la Cueva Santa en la década de los 60 del pasado siglo XX:
"Desde tiempo inmemorial, todos los años, el primer sábado de mayo, el pueblo
de Alcublas celebra su tradicional romería a la Cueva Santa de Altura, por la que todos
los alcublanos sienten acendrada devoción.
"Entre las efemérides valencianas más destacadas debe situarse en uno de los
lugares preferentes esta sencilla romería que, aun careciendo de la aparatosidad y boato
de las sexenales de Morella –entre ambas existe las misma diferencia que distancia a
poblaciones tan dispares como Alcublas y Morella- o del fuerte sabor de "els pelegrins
de les Useres", reúne, sin embargo, el ingenuo entusiasmo de un pueblo pobre, pero no
por ello menos celoso guardador de sus más prístinas tradiciones".


Y el texto de Soler Carnicer sigue con la descripción pormenorizada de la romería:
"En la madrugada del primer sábado de mayo, apenas salido el sol, comienza a
prepararse el pueblo de Alcublas para partir en devota romería hasta el distante Santuario
de Nuestra Señora de la Cueva Santa, perteneciente ya a la provincia de Castellón, y sito a
850 metros de altitud, en el término municipal de Altura.
"En las afueras del pueblo, junto a las ruinas de la ermita de Santa Bárbara, se
congrega la numerosa muchedumbre de vecinos; unos han acudido preparados para la
larga caminata más de once kilómetros de áspera ruta- y otros van a despedirlos; de éstos
son muchos los que, ganados por el entusiasmo general, deciden a última hora partir con
la romería. Un sencillo fervorín y los romeros se ponen en marcha. Sobre una rústica
anda, los jóvenes alcublanos que han recibido la licencia militar con el último reemplazo,
son portadores de la imagen de la Virgen de la Cueva Santa; tras ella un devoto lleva un
Santo Cristo en dura penitencia. Luego varios centenares, a veces sobrepasa el millar, de
romeros, entre los que se mezclan numerosas mujeres llevando en brazos a sus hijos
menores; y también algunas promesas descalzas. Cierran el cortejo carros y caballerías,
donde viajan los ancianos y se llevan las provisiones.
"Mientras remontan las cuestas del barranco del Agua, la romería es visible
desde el pueblo; al pasar por la Balsilla se abre ante ellos el amplio Llano, antiguo
aeródromo militar y hoy fértil campo de manzanos".


"La romería avanza al rápido ritmo que le imprimen los soldados y cuando llegan
a las primeras cuestas de las faldas del Montmayor, la comitiva se detiene. Han alcanzado
el Descansador, punto donde es tradicional detenerse para recuperar fuerzas. Allí todos
los romeros son obsequiados con huevos duros y tras un breve descanso se reanuda la
marcha.
"Superadas las cuestas de Montmayor, el cerro de la Cueva Santa está a la vista.
La comitiva, que se ha ido alargando por la diferencia del caminar entre los romeros, se
reagrupa bajo la colina del Viacrucis monumental. Formada la procesión, con la cruz
parroquial al frente y entonando las preces del rosario, avanza hacia la ya próxima santa
gruta.
"En el último recodo del camino les espera el alcalde de Altura al frente de su
Ayuntamiento. También desde este pueblo han subido buen número de devotos para
esperar a los alcublanos. En todos hay una jubilosa impaciencia. Un alturano es portador
de prismáticos y con ellos otea el collado de Montmayor. A su lado todos esperan,
impacientes, las noticias. Nada aún. De pronto un "¡Ya vienen!". Todo el mundo el
mundo se moviliza. "Son más que otros años", anuncia el centinela. La comitiva de
recepción se agita inquieta. Los romeros ya son visibles y pronto se percibe el rumor de
sus rezos.
"Tracas y cohetes anuncian la llegada de la romería y cuando los dos alcaldes se
abrazan el momento es de gran emoción; mientras, crepitan las tracas y suena la música
de la banda de Altura. Entonces el alcalde alturano entrega su vara de mando al de
Alcublas, confiriéndole plena autoridad en el Santuario, a fin de que no se sientan
forasteros en él. Después se reanuda la procesión, ahora presidida por los dos alcaldes".


"Llegados al Santuario todos penetran en la santa gruta y se postran a los pies de
la venerada imagen de la cueva del Latonero. Una misa solemne, con sermón y el canto de
los gozos por los peregrinos pone fin a la ceremonia religiosa. Luego se esparcen por los
alrededores para dar cuenta de la sabrosa comida que han traído en las alforjas de sus
caballerías. Hay que restaurar fuerzas tras la caminata. Se hacen algunas paellas, se asan
chuletas y también aparecen las típicas "güeñas", suculentas morcillas de picante
sabor, que hacen preciso el trasiego del apreciado vino de Alcublas.
"Mientras, el Ayuntamiento de Alcublas, como máxima autoridad del lugar en
aquellos momentos, ocupa el sitio de honor del Santuario, reunido en fraternal comida.
Los de Altura, entonces simples forasteros, deben contentarse con el comedor de la posada
(situada más abajo del Santuario); su comida es sufragada por la Comunidad como
tributo al Ayuntamiento de Altura.
"Terminado el yantar, los alcublanos invitan a los de Altura a subir al Santuario
y los agasajan con pastas y vino, a lo que corresponden los alturanos con coñac y turrón
(el famoso turrón de Casinos asociado también a la fiesta con volanderos puestos de
peladillas) y coñac.
"Luego se dirigen todos al primer recodo del camino y allí tiene lugar la
despedida oficial. Los alcaldes vuelven a abrazarse y cada uno recobra su vara de mando.
La romería se pone otra vez en movimiento, iniciándose el regreso hacia Alcublas. Los dos
pueblos se despiden y en el aire queda un "¡Hasta el año próximo!".


"Poco a poco se desanda el camino y cerca del Llano un enviado del
Ayuntamiento de Alcublas acude a refrescar a los romeros con varios cántaros de agua.
Es la típica Aguada, muy de agradecer en los días de fuerte sol.
"Mientras, en el pueblo, varios muchachos otean desde el campanario las alturas
del collado del barranco del Agua. Y cuando asoma la cabeza de la romería prorrumpen
en gozoso repicar de campanas avisando a todos el feliz retorno de los peregrinos,
acudiendo los que quedaron en el pueblo a darles la bienvenida.
"Y así concluye esta feliz jornada, de sencillo desarrollo, pero de hondo arraigo
en esta comarca serrana, por el filial amor de los alcublanos hacia la Virgen de la Cueva
Santa, demostrando en la brillante pervivencia de esta secular tradición, que también
reúne a los hijos de Alcublas ausentes, aunados en la entusiasta Colonia Alcublana en
Valencia, dando ocasión para un fraternal acto demostrativo del cariño que todos sienten
por Alcublas".
                                                                                                 "JOSE SOLER CARNICER"


En una próxima colaboración en este blog PEÑA RAMIRO espero comentar nuevos
textos y fotografías muy interesantes sobre el Santuario de la Cueva Santa realizados por
este gran divulgador polifacético que es José Soler Carnicer, en esta ocasión publicados en
varios de sus libros, y que nos acercarán algo más a como era la Cueva Santa de Altura y la
romería desde Alcublas en los años 60 del pasado siglo XX.


Por Juan Antonio Fernández Peris

13 comentarios:

con el carrito del helao dijo...

Un diez Juan Antonio, esta es de diez

Anónimo dijo...

IMPRESIONANTE TRABAJO DE INVESTIGACIÓN.

JP Morgan dijo...

No suelo hacer comentarios de sus artículos, con ello no quiere decir que no los lea.

En esta ocasión debo agradecerle el esfuerzo dedicado para enlazar una serie de datos, para introducirnos en el contexto histórico de lo que es una de nuestras tradiciones más queridas.

Parece ser que la carencia de unas buenas comunicaciones ya nos viene de antaño, por lo que deduzco que siempre estuvimos en una especie de isla sin puentes.

En este mundo lleno de lobos esteparios que no hacen nada si no hay nada que morder, es de agradecer que alguien como usted dedique parte de su tiempo en recuperar parte de nuestra historia.

Mayo Romero de Torres dijo...

A ver quien fue el listo que se le fue el perol y gano el alto de Montemayor con casi dos mil metros, menudo Indurain.
Que yo sepa toda la vida ha puesto 987 m, a no ser que la erosión haya causado estragos y a este paso en unos años en vez de pinos salgan palmeras, con permiso del picudo rojo.

Juan Antonio Fernández Peris dijo...

Para Mayo Romero de Torre

Muy amable por darte cuenta de mi error.
En efecto, el Montemayor no tiene 2.000 metros de altura sino 1.015 m.s.n.m. Y el puerto de carretera 952 m.
En el artículo original de Soler Carnicer dice: "Ganamos el alto de Montemayor, muy cerca ya de los mil metros, e inmediatamente comenzamos a descender".

Mayo Romero de Torres dijo...

De nada, era una broma

Juan Antonio Fernández Peris dijo...

De verdad, agradezco los comentarios.

Por cierto, ¿alguien quiere contar sus recuerdos sobre alguna romería en la que participó siendo niño?

¡Animaros!

montesa enduro dijo...

Imaginate,Juan Antonio:tarde de frio como esta,al lado de la estufa de leña,leyendo tu articulo de la cueva santa,que placer para un Alcublano.
Recuerdo de niño a mis abuelos con el carro preparado la tarde de antes era un ajetreo inolvidable,la olor a las "morcas"fritas la fridura y el suquete de tomate y pimiento,las empanadillas y los royos de pan,la bota de vino y las pastas que había hecho mi abuela en el horno "de la huevo duro".
Olores y situaciones que no olvidare nunca.
GRACIAS POR HACERMELOS RECORDAR.

Anónimo dijo...

No es mala idea

Anónimo dijo...

Era un recuerdo que rondaba por mi memoria y que hoy me da por recordar.
Gracias a este nuevo invento que se llama Google y Youtube, donde todo está al menos sí existe, os lo puedo contar con certeza de fechas e imágenes.
Al principio de los noventa coincidimos un par de años, es decir el primer sábado de mayo con una cofradía de Andújar(Jaén) perteneciente a al Virgen de la Cabeza de allí su tierra, hermanada con la Virgen de la Cueva Santa.
Lo recuerdo por el colorido de sus trajes, de sus bailes, de sus guitarras flamencas y todo el impresionante espectáculo que se vivió durante esos dos años. Era como vivir el Rocío sin salir de casa.
Sin embargo lo que siempre ocurre con las mentes tradicionales y cerradas, pidieron al Obispo correspondiente cambiarles la fecha a los andujareños porque el primer sábado de mayo le correspondía a Alcublas y, a las del velo con cirio Pascual les restaba protagonismo.
Que bonito hubiese sido formar una especie de hermandad para que ambos pueblos saliesen desde Alcublas, nosotros con nuestra tradición de quintos y ellos con sus vistosos trajes andaluces. Os aseguro que ahora que estamos en vísperas de la Morca de Villar, no habría fiesta en la comarca que su hubiese comparado a esta, sí con un poco de tolerancia e imaginación se hubiese llegado a un acuerdo.

PD. Hay un vídeo en Youtube colgado por Paco García Valverde cuyo titulo es. ROMERÍA DE LA CUEVA SANTA AÑO 1990. La calidad no es muy buena pero os sorprenderá.

con el carrito del helao dijo...

Impresionante documento. Minuto 8:50, Pepe Peña conversando con alguien, queee joven era.

Anónimo dijo...

No te pierdes una lince.

Anónimo dijo...

Lo que yo recuerdo es cuando ibamos con los tractores con los remolques llenos de sillas, luego una de estas la utilizaban como escalon para bajar los mayores, algun que otro carro con caballeria y las chelvanas que subian de Valencia organizadas por la Colonia, los coches se podian contar con los dedos de la mano.