lunes, 23 de marzo de 2015

ALCUBLAS Y LA COMARCALIZACIÓN

                                                     Parte 3ª
                         PARTIDOS JUDICIALES

Siguiendo con esta pequeña serie de colaboraciones para este blog PEÑA RAMIRO sobre
Alcublas y la comarcalización, a continuación voy a repasar la figura de los partidos judiciales en
el tiempo y la adscripción de Alcublas a los mismos. De hecho, la configuración actual de La
Serranía del Turia proviene de la distribución de sus municipios entre los dos partidos judiciales
históricos creados en el siglo XIX: Chelva y Villar del Arzobipo. A partir de las relaciones y lazos
tradicionales marcados por convivir en un mismo territorio compartido, la existencia de estos
partidos judiciales ha servido de vínculo real, a los largo del tiempo, para conformar una cierta
conciencia comarcal entre los habitantes de LA SERRANIA DEL TURIA.


Es evidente que las diversas divisiones territoriales responden a concretas necesidades
políticas, económicas y sociales de cada momento histórico determinado. Así, a lo largo de los
siglos han ido desapareciendo unas demarcaciones determinadas para dar lugar a otras nuevas,
hasta llegar al actual modelo territorial que es síntesis de las diversas realidades sectoriales y de los
cambios experimentados en el devenir de la historia. Claro ejemplo de esta evolución son los
partidos judiciales. Aunque hoy día han perdido gran parte de su relevancia en la organización
territorial, en un pasado no muy lejano la cabeza de partido judicial era una figura de gran
importancia. A modo una pequeña capital administrativa, la cabeza de partido actuaba en cierta
forma como centro comarcal intermedio entre los municipios y la capital de provincia, aglutinando
no sólo los servicios judiciales, sino también los de educación, sanitarios, comerciales, etc.


El origen histórico de los actuales Partidos Judiciales es consecuencia directa de la
introducción por parte del Régimen Constitucional de la separación de poderes que afectaba a la
prerrogativa de impartir Justicia que, durante el Antiguo Régimen, habían tenido los corregidores,
alcaldes mayores y alcaldes ordinarios; y también de la división provincial de España de Javier de
Burgo establecida por Real Decreto de 30 de noviembre de 1833. Al año siguiente, y con el fin de
completar la división administrativa del país, se promulgaría como desarrollo legislativo el Real
Decreto de 21 de abril de 1834 donde las provincias quedaron subdivididas en partidos judiciales.
Asimismo se cesaba en el ejercicio del poder judicial a los alcaldes ordinarios de todos los
pueblos, aunque los corregidores y alcaldes mayores seguían manteniendo provisionalmente sus
funciones judiciales, y se establecía la figura de los jueces letrados de partido.


En este Real Decreto, publicado en la Gaceta de Madrid nº 62 del miércoles 23 de abril
de 1834, con la rúbrica en Aranjuez de la Reina Regente, en nombre de su hija Isabel II, y del
político y jurista valenciano D. Nicolas María Garelly, Ministro de Gracia y Justicia, se estableció
en España la primera división en partidos judiciales que a grandes rasgos, y por supuesto con
alteraciones, es la que continúa vigente en la actualidad. La dificultad de las comunicaciones y la
lentitud de 1os medios de transporte de la época, hicieron aconsejable la proliferación de Juzgados
como medio indispensable para que cada cabecera de partido pudiera atender debidamente a todos
los habitantes de los núcleos urbanos que constituían su demarcación. Esta es la razón que
determinó que el número de partidos judiciales creados en 1834, en concreto de 463, fuera bastante
elevado.


Según la subdivisión de 1834, la provincia de Valencia, con unos límites más reducidos
que los actuales (Requena-Utiel aun en la provincia de Cuenca; y la Vall d’Albaida y la Safor
integradas entonces en la de Alicante), quedaba distribuida en 15 partidos judiciales, con 245
pueblos, 94.302 vecinos, y 388.759 almas. En cuanto a los municipios de La Serranía, eran
adscritos a dos partidos judiciales, el de Alpuente, que incluía también los del Rincón de Ademuz,
y el de Villar del Arzobispo. Así el partido judicial de Alpuente comprendía las siguientes
localidades de La Serranía: Alpuente, Aras de Alpuente, Benagever, Chelva, Layesa, Sinarcas,
Titaguas y Tuejar. Y el de Villar del Arzobispo estaba formado por Alcublas, Andilla, Bugarra,
Calles, Camio (¿?), Chulilla, Cucalón, Domeño, Geltalvar, Loriguilla, Llosa del Obispo, Marines,
Olocau, Olla, Pedralva, Sot de Chera y Villar del Arzobispo.


Sin embargo, no es en esta norma donde se concretarían las atribuciones de “los jueces de
partido”. Fue en 1835, por Real Decreto de 26 de septiembre, cuando se aprobó el Reglamento
Provisional para la Administración de Justicia, y donde por vez primera se les denomina como
Jueces de Primera Instancia. Y por Real Orden del Ministerio de Gracia y Justicia de 27 de
septiembre de 1835 (Gaceta de Madrid nº307, jueves 29 de octubre de 1835), los Juzgados de
Primera Instancia quedaban divididos en categorías según su importancia y presupuesto: Término,
Ascenso y Entrada. A ambos juzgados de La Serranía, Alpuente y el Villar el Arzobispo, se les
dio la categoría de Juzgado de Entrada, la inferior.


El propio Real Decreto de 21 de abril de 1834 contemplaba la posibilidad de alteraciones
en estos partidos judiciales. De hecho, fueron muchas las quejas que se enviaron al Ministerio de
Gracia y Justicia por parte de alcaldes, gobernadores e incluso clérigos, referidas sobre todo a la
capitalidad. En el caso de la Serranía, las autoridades de Chelva, tras diversas gestiones, lograban
conseguir ser cabeza de partido, sustituyendo a Alpuente. Y poco después, en el año 1842, se
produjo una nueva reestructuración en los partidos de Chelva y Villar del Arzobispo. Por un lado,
Calles, Domeño, Higueruelas y Loriguilla se incorporaron al partido de Chelva, que quedó
conformado por los municipios del Rincón de Ademuz así como por las siguientes poblaciones de
La Serranía: Alpuente, Aras de Alpuente, Benagever, Calles, Chelva, Domeño, Higueruelas, La
Yesa, Loriguilla, Sinarcas, Titaguas y Tuejar.


Por otro, las poblaciones de Marines y Olocau, pasaban al partido judicial de Liria, con lo
que el partido de Villar del Arzobispo quedó muy disminuido respecto de la demarcación inicial de
1834. En el de Villar del Arzobispo seguirían el resto de poblaciones de La Serranía: Alcublas,
Andilla, Bugarra, Chera (que el 1 de enero de 1841 formó nuevo ayuntamiento al independizarse
de Sot de Chera), Chulilla, Geltalgar, Llosa del Obispo, Pedralva, Sot de Chera y Villar del
Arzobispo. Además de Casinos, que se integró en el partido judicial de Villar tras su segregación
de Liria en 1843. Cambios en el partido de Villar que continuaron, pues por Real Orden de 2 de
abril de 1851, y después un largo proceso iniciado en el año 1846, el municipio de Pedralba se
incorporaba al partido judicial de Liria, separándose así del resto de La Serranía.


Acorde a lo convulso de esos años, la evolución de los partidos judiciales en España a lo
largo del siglo XIX también fue muy fluctuante. Incluso en dos ocasiones se llegó al punto de
suprimir juzgados de primera instancia por razones de ahorro presupuestario. Y en ambas, el
juzgado de Villar del Arzobispo sería uno de los suprimidos. La primera vez por Real Decreto 27
de junio de 1867 del Ministerio de Gracia y Justicia, que lo justificaba por “La apremiante
situación del Tesoro”. En el art.2º del mismo decreto se señala que “Los pueblos de los Juzgados
suprimidos se agregan por Ayuntamientos íntegros à los partidos judiciales limítrofes”. Así, las
poblaciones del partido de Villar se agregaron a los partidos cercanos. Chulilla, Losa del Obispo y
Villar del Arzobispo al partido judicial de Chelva, pasando al partido de Chiva las localidades de
Chera, Sot de Chera y Gestalgar. Y Alcublas, Andilla, Bugarra y Casinos al partido de Liria.


Aunque esta situación no duraría mucho, pues 5 años después, por Decreto de 18 de marzo
de 1872, el partido judicial de Villar del Arzobispo era restablecido de nuevo. La segunda
supresión fue por Real Decreto de 29 de Agosto de 1893, publicado en la Gaceta de Madrid
242 del miércoles 30 de agosto de 1893 (y rectificado por Real Decreto de 8 de septiembre de
1893), con la rúbrica de la Reina Regente María Cristina, en nombre de su hijo Alfonso XIII, y el
político oriolano D. Trinitario Ruiz Capdepón, Ministro de Gracia y Justicia. En la exposición de
motivos se indicaba que "La ley de Presupuestos de 5 del mes actual impone la necesidad de
reorganizar los servicios afectos à la administración de justicia, limitando considerablemente
sus gastos; reforma que supone un patriótico esfuerzo de la digna Magistratura española, en
alivio del tesoro público". Se suprimieron desde el 1 de septiembre de 1893 ochenta y siete
Juzgados de Primera Instancia e Instrucción en toda España, entre ellos el de Villar del Arzobispo.


Las localidades adscritas al desaparecido juzgado de Villar del Arzobispo, fueron
distribuidas por agregación entre los juzgados más próximos, aunque curiosamente, de manera
diferente a lo sucedido en el año 1867. En esta segunda ocasión la distribución de los municipios
del antiguo juzgado de Villar fue la siguiente. Al juzgado de Chelva pasaron Andilla, Chulilla y
Losa del Obispo. Al de Liria se unieron Alcublas, Bugarra, Casinos, Gestalgar y Villar del
Arzobispo. Y al juzgado de Requena las poblaciones de Chera y Sot de Chera. Pero la legislación
volvería a cambiar tres años después, con la Ley de 20 de agosto 1896 en la que se autorizaba a
restablecer los juzgados suprimidos, pero con la condición de que “las Diputaciones o los
Ayuntamientos interesados” se hiciesen cargo de los gastos de personal y mantenimiento. No
obstante, el juzgado de Villar del Arzobispo quedó sin restablecer, “porque ni el Ayuntamiento ni
la Diputación provincial lo solicitaron”.


Debió de pasar una década, ya entrado el siglo XX, cuando en el año 1906 “el Alcalde de
Villar del Arzobispo, en nombre del Ayuntamiento que preside, de la Junta municipal de
Asociados y de los pueblos que componían el partido judicial del mismo nombre” presenta
instancia al Ministerio de Gracia y Justicia “solicitando su restablecimiento conforme á lo
dispuesto en la Ley de 20 de Agosto de 1896”. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de
Villar del Arzobispo era restablecido por Real Orden de 28 de noviembre de 1906, “con la
categoría de entrada y la misma capitalidad y territorio que tenía al ser suprimido”. Y una vez el
Ayuntamiento de Villar del Arzobispo hubo ingresado en el Tesoro “la cantidad necesaria para
atender en el año 1907 á los gastos del personal y material” se dictaba Real Orden de 15 de
diciembre de 1906 disponiendo “que el expresado Juzgado de primera instancia é instrucción
comience á funcionar el día 1º. de Enero del próximo año 1907”.


Salvo la pequeña reestructuración que supuso el paso de Higueruelas en 1913 del partido
judicial de Chelva al de Villar del Arzobispo, la planta judicial para los pueblos de La Serranía se
mantuvo durante el siguiente medio siglo hasta que por Decreto de 11 de noviembre de 1965 (BOE
de 26 de noviembre) se suprimirían ambos partidos judiciales, fusionándose con el de Liria.
Posteriormente, en 1970, Sinarcas pasaba al partido de Requena, y la Ley Orgánica de
Demarcación y Planta Judicial de 28 de diciembre de 1988, actualmente en vigor, adscribía Chera
también al partido de Requena, confirmando la progresiva vinculación de ambos municipios a la
vecina comarca. La desaparición de los partidos judiciales de Chelva y Villar del Arzobispo, con
su inclusión en el nuevo Partido Judicial de Liria, constituye el punto de inflexión en el proceso de
pérdida de importancia (social, demográfica, económica, política, etc.) de las poblaciones de La
Serranía, y su dependencia, cada vez más evidente, de la vecina Liria, que “de facto” asume en la
actualidad el papel de capital supracomarcal del Rincón de Ademuz, La Serranía y Camp de Turia.


El único futuro que le queda a La Serranía, para que sus habitantes puedan decidir en la
medida de lo posible su futuro, sin imposiciones, es la existencia de un verdadero ente comarcal
con competencias, figura clave para el desarrollo rural. Por separado y en solitario, los municipios de La Serranía no tienen ninguna opción de lograr alcanzar los objetivos de un mínimo desarrollo para el bienestar de sus habitantes. Mal que nos pese, o se aúnan esfuerzos o La Serranía del Turia seguirá su lento declive iniciado ya hace más de medio siglo con la desaparición de los Partidos Judiciales de Chelva y Villar del Arzobispo…


Por
JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Chapeau de nuevo Juan Antonio. Un lujo que un blog local publique con este nivel. Yo me he dado cuenta enseguida al leerlo de tu mensaje entre líneas y que al final desarrollas.
Un pueblo no es nada, y menos en estos tiempos. Una comarca es algo más, por lo que si la Serranía no tiene acciones conjuntas que le den peso y caracter propio, estamos muertos antes de hora.

Ya queda poco.

Anónimo dijo...

Ya.. lo que pasa es que estamos engullidos por el dichoso politiqueo y no reconocemos los que hacemos, J.A perdonanos que no sabemos difernciar las churras de las merinas.

Don quijote dijo...

Jo, es que para leerse estos "mamotrepos" hay que desayunar nntes!!
Te quedas tan lelo que a ver que comentas!!