sábado, 2 de mayo de 2015

LA CUEVA SANTA, MIRADAS DESDE EL PASADO

                                      JOSE SOLER CARNICER Y
                                 EL SANTUARIO DE
                                  LA CUEVA SANTA
                                               
                                                     3ª Parte y Final

                                                         LIBROS

Con ésta nueva colaboración para este blog PEÑA RAMIRO llega a su fin la
pequeña serie sobre el Santuario de Nuestra Señora la de la Cueva Santa de Altura y José
Soler Carnicer, uno de los escritores valencianos actuales más prolíficos dentro del campo de
la divulgación en temas de geografía, excursionismo y montaña, tradiciones y turismo. Así
pues a continuación repasaré algunos interesantes textos y fotografías sobre la Cueva Santa
de Altura publicados por este autor en varios de sus libros. Alguno de ellos centrado en la
romería de Alcublas a la Cueva Santa en el año 1963 del pasado siglo XX.


El primer libro, un clásico de los inicios del turismo valenciano, “Rutas Valencianas
II” y el subtítulo de “Itinerarios Turísticos”, con dibujos de Vicente Izquierdo González,
fue publicado en 1964 reeditándose en 1965 en una segunda edición. Se trata del segundo
tomo donde José Soler recopiló algunas de las rutas turísticas más conocidas de su exitosa
serie de reportajes periodísticos de idéntico nombre, ""Rutas Valencianas"". Llegaron a
aparecer 118 rutas desde 1956 a 1968 en el diario Las Provincias, y en ellas José Soler
Carnicer proponía mensualmente, por vez primera en la prensa en Valencia, la visita turística
de día completo de los pueblos y paisajes valencianos, buena parte de ellos de interior.


En este “Rutas Valencianas II”, páginas 197-210, RUTA XIII – LOS SERRANOS,
José Soler Carnicer nos adentra por tres lugares de gran interés: I - LA BARONIA DE
ANDILLA; II - ALCUBLAS y III - LA CUEVA SANTA DE ALTURA. En primer lugar,
se inicia el texto en la página 199, con el inicio de la ruta y el paso por Casinos y Villar del
Arzobispo, y desde allí “Para llegar a Andilla, partiremos por la carretera de Higueruelas,
desviándonos a poco a la derecha por el camino de la Baronía. El trayecto es duro y
accidentado, teniendo que salvar un elevado collado (840 metros) y remontando la rambla
de Andilla. A la izquierda quedará la aldea de Artaj y a la derecha la de Oset. Y a los veinte
kilómetros de viaje entramos en Andilla”. A continuación describe la localidad, la iglesia,
algo de su historia y la abrupta orografía de los alrededores.


Seguidamente Soler Carnicer pasa en la página 201 al segundo subcapítulo de la
RUTA XIII: II-ALCUBLAS que inicia como sigue: “El viajero guarda siempre buen
recuerdo de esta modesta población. La privilegiada situación del pueblo, el buen enclave
de que disfruta, la altitud a que se halla y, sobre todo, la proverbial amabilidad de unas
gentes, dotadas de envidiable espíritu expendedor y progresista, hacen que sólo buena
memoria se tenga de allí”.
“Desde la Baronía de Andilla podríamos ir directamente hasta Alcublas siguiendo
una pista que parte desde las proximidades de Oset y acorta distancias considerablemente,
pero, dado lo precario de su trazado, recomendamos regresar a Casinos y tomar la
carretera comarcal 224”.
“A poco de abandonar el pueblo de las peladillas, atravesamos el caserío de
Bodegas del campo y comenzamos a ganar altura acercándonos a la montaña; algunos
pinos bajan a darnos la bienvenida y pronto nos las vemos con el puerto de las Rochas,
cuatro kilómetros de dura pendiente. Afortunadamente, en el momento de redactar estas
líneas se trabaja activamente en una variante de esta carretera, y suponemos que pronto
desaparecerá este desagradable paso”.


A continuación comenta el tema de la variante de la carretera que podría unir
directamente “el Llano de Barracas con el Campo de Liria”, pasando por Alcublas, del que
con el título “ASPIRACIONES DE ALCUBLAS” había publicado un extenso artículo en
el diario “LAS PROVINCIAS el 6 de marzo de 1963 (íntegramente reproducido, incluidas
las fotografías, en http://penyaramiro.blogspot.com.es/2015/01/visitaron-alcublas.html). El
libro “Rutas Valencianas II” sigue con la descripción de Alcublas y de la romería a la
Cueva Santa, tomando como base dos artículos publicados con anterioridad por el propio
José Soler en el periódico LAS PROVINCIAS. Uno, el 11 de junio de 1961 como ruta
LXXV de la serie “Rutas Valencianas” con el título “La Cueva Santa de Altura”. El
segundo, el sábado 11 de mayo de 1963 con el título "TRADICIONES VALENCIANAS –
La romería de Alcublas a la Cueva Santa" (ambos también pueden leerse completos en
http://penyaramiro.blogspot.com.es/2015/02/la-cueva-santa-miradas-desde-el-pasado.html).
Lo más novedoso es la fotografía que acompaña al texto en la página 204: “Los alcaldes de
Altura y Alcublas cambiando sus varas de mando”.


Prosigue en la página 205 con el tercer subcapítulo de la RUTA XIII: LA CUEVA
SANTA DE ALTURA, texto acompañado con dos fotografías del Vía-Crucis tomadas por
N. Chiva Ibáñez, una de ellas a página completa: “Bajando de las altura de Montemayor, la
silueta del Vía-Crucis nos anuncia la proximidad del Santuario. Este Vía-Crucis,
actualmente en construcción, es de proporciones naturales y se levanta sobre la montaña
de la Cueva Santa. Hasta el momento solamente se han colocado tres estaciones – que se
levantan por medio de limosnas- comenzando por la última”.
“Poco después pasamos bajo el sencillo monumento levantado en honor y memoria
de fray Bonifacio Ferrer, y llegamos al Santuario. Este consta de un reducido conjunto de
edificios, el mayor de los cuales es la Hospedería, levantada junto a la boca de acceso a la
Cueva”.


José Soler continúa narrando la historia del propio Santuario, la leyenda sobre la
aparición de la Virgen y la descripción de la capilla subterránea. Como no podía ser menos,
dadas sus aficiones, se detiene a relatar en las páginas 207 y 208 con cierta amplitud las
exploraciones llevadas a cabo por el Centro Excursionista de Valencia en el interior de la
cueva: “Se ha hablado mucho sobre galerías y salas hoy desconocidas y descritas con
mucha fantasía por el padre La Justicia, que dijo: ""Cortaba los pasos una laguna a los
que se empeñaban en la entrada y escuchaban a buen trecho un arroyo que con violenta y
ruidosa corriente se precipitaba"". De esto nunca se ha sabido nada, y para tratar de
descubrir lo que había de cierto en estos datos en el año 1954 los espeleólogos del Centro
Excursionista de Valencia montaron una serie de exploraciones que dieron por resultado
el descubrimiento de una grieta existente a la derecha de la capilla, por la que se pudo
alcanzar, aunque en difíciles condiciones, una profundidad de 85 metros”.


Y sigue con la ruta: “Al abandonar la Cueva Santa, la carretera inicia un fuerte
descenso con dirección a Altura. Terminadas las cuestas se pasa por la fuente de Ribas,
junto a la que se alza una gran masía; este lugar está muy ligado a las tradiciones de la
santa cueva. Situada junto al camino, y protegida por una pequeña arboleda, la fuente de
Ribas es lugar de parada para los peregrinos, antes de iniciar la subida al Santuario”.
Aunque fue la piscina de Altura lo que parece sorprendió más: “El paisaje hasta
Altura es árido y pobre, por lo que la entrada en la población ofrece el extraordinario
aliciente de su hermosa piscina de grandes dimensiones y excelente agua”.


A continuación, Soler Carnicer aprovecha para comentar en las páginas 209 y 210 la
historia de la Cartuja de Vall de Crist, que incluye una fotografía tomada también por N.
Chiva Ibáñez, y la decadencia de la misma tras la Ley de Desamortización de 1835:
“impresionando actualmente su estado de miserable abandono”. Para terminar la
narración: “Su iglesia, los claustros, celdas y capillas, no son hoy más que unos lienzos
desmochados de pared, montones de escombros en medio de la más absoluta desolación”.
Y el texto describe el final de la RUTA XIII: LA CUEVA SANTA DE ALTURA:
“De Altura a Segorbe apenas hay tres kilómetros, y ya en esta capital enlazaremos con la
carretera Nacional 234, regresando por ella hacia Valencia. (Ver Ruta VI. Tomo I)”. Y
concluye el capítulo con las distancias acumuladas: “Altura dista 58 kilómetros de Valencia.
El itinerario Valencia, Liria, Casinos, Alcublas, Cueva Santa, Altura, Segorbe y Valencia
(sin contar el desvío para visitar la Baronía de Andilla), representa unos 140 kilómetros”.


Años después veía la luz una nueva versión, reescrita y traducida al valenciano, de
“Rutas Valencianas”. Se publicó con gran éxito con el título de “RUTES VALENCIANES”
en tres tomos (Tomo I año 1982, Tomo II año 1984 y Tomo III año 1986) en la colección
Papers Básics 3 i 4, Eliseu Climent Editor, con una segunda edición en 1992. Asimismo, y
por encargo de Vicent Garcia Editores, José Soler Carnicer escribiría entre 1985-1987 la
colección NUESTRAS TIERRAS, una obra en cuatro tomos de gran formato y lujosa
presentación en los que se recogía la historia, la geografía y las principales fiestas y
gastronomía de la Comunidad Valenciana. En 1991 se completaba la colección con un nuevo
título, NUESTRO PUEBLOS. En estos libros de Vicent Garcia Editores también se hace
mención de la Cueva Santa de Altura y de la romería a la misma desde Alcublas.


Otra de las facetas más conocidas de José Soler Carnicer es la de recopilador y
difusor de “leyendas, refraneros, personajes y modismos populares”. En el año 1997
publicaba su primer libro sobre estos temas: “Valencia pintoresca y tradicional. Vol. 1:
personajes, hechos y dichos Populares”. Editorial Carena, 1997. En su contraportada se lee:
“Este libro le dará las respuestas a las preguntas de “por qué” se dice… y también le dirá
quienes fueron las figuras más populares de nuestro pasado reciente. Personajes, hechos,
frases y lugares de nuestras tierras desfilan a lo largo de sus páginas”. Mientras que en el
PROLOGO José María Cruz Román escribió: “Su obra aporta 66 explicaciones a otros
tantos refranes o leyendas, sentencias y personajes de la fábula o de la historia siempre
dentro del mundo valenciano”.


En este libro hay un capítulo completo titulado ""¡QUE LLUEVA, QUE LLUEVA,
LA VIRGEN DE LA CUEVA! "", páginas 49-51, donde José Soler Carnicer repasa el
origen de la popular canción infantil, relacionándola con las rogativas ante la falta de lluvia y
con la Virgen de la Cueva Santa de Altura. Al final del texto se inserta una fotografía del
“Santuario de la Cueva Santa de Altura (Foto M. Pepín)”.
El autor inicia el capítulo señalando que “El agua es un bien fundamental para
todos los pueblos y, muy especialmente, para el valenciano”.
Y continúa: “La climatología valenciana ha sido siempre extrema, tanto en los
periodos de sequía como en los de abundantes precipitaciones. Hay constancia histórica
de periodos de falta de lluvia catastróficos, así como de inundaciones casi seculares. De
ahí que el pueblo buscase siempre la protección divina ante las adversidades, mediante
rogativas públicas en las que participaba toda la comunidad”.
“De estas circunstancias han quedado frases como la que nos ocupa ahora. Pero,
¿quién es esta Virgen de la Cueva a la que aclamaban los labradores impetrando las
lluvias necesarias para salvar sus cosechas? Pues no es otra que Nuestra Señora de la
Cueva Santa de Altura, a la que se tiene en gran devoción en las provincias de Castellón y
Valencia. Tan es así que en muchos lugares cuando se anhelaban las lluvias, muchos
decían:
""No plourà mentre no ixca en processó la Palometa Blanca"".
“Esta frase se debe a que la Virgen de la Cueva Santa recibe el apodo de la Blanca
Paloma”.


Soler Carnicer prosigue con una sucinta descripción del Santuario y de su historia,
para terminar el capítulo aportando su teoría sobre el origen de la canción: “Contando con
tantos devotos, especialmente entre las gentes del campo, no es extraño que se acogiesen a
ella mediante rogativas, o yendo a peregrinar hasta la cueva cuando una grave sequía
ponía en peligro sus cosechas. Y si, por fin llovía, los niños, contentos, cantaban pidiendo
más generosidad a las nubes:

                                        ""¡Que llueva, que llueva,
                                           la virgen de la Cueva!
                                           Los pajaritos cantan,
                                           las nubes se levantan...""

Y concluye: Esta popular cancioncilla se puede escuchar en una zarzuela de
Chueca y Valverde, en la que se afirma ""las nubes le obedecen"".

Se trata de “El año pasado por agua”, revista en un acto, con texto original de
Ricardo de la Vega y música de Federico Chueca y Joaquín Valverde, estrenada el 1 de
marzo de 1889 en el teatro Apolo de Madrid. Parece ser que fue la pertinaz lluvia caída sobre
la capital de España durante el año 1888 la que dio pie al libreto y al título, y por ello la obra
empieza lloviendo y con un coro cantando la conocida canción infantil:

                                        ""¡Que llueva, que llueva,
                                            la virgen de la Cueva!
                                           Los pajaritos cantan.
                                           Las nubes se levantan.
                                          ¡Qué sí!
                                          ¡Qué no!
                                          Que llueva a chaparrón""



No existe consenso entre los estudiosos a la hora de asignar un lugar de origen a esta
canción, ni tan siquiera hay una única versión de la misma, pues se trata de una canción
infantil de corro –cantada fundamentalmente por niñas- muy popular también en toda
Hispanoamérica (Argentina, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, México, etc.). Al respecto,
el especialista Gustavo Longo Díaz argumenta que “es creencia común en Piloña que esta
cancioncilla tiene su origen en la Virgen de la Cueva piloñesa”. Dicha imagen se custodia
en un Santuario en el Concejo de Piloña, lugar de Ques, de la localidad asturiana de Infiesto.
No obstante, el propio Gustavo Longo reconoce que “se disputan su cuna otros
distantes santuarios de la Virgen de la Cueva, especialmente el de Altura, junto a Segorbe
(Castellón), el de Oroel, cerca de Jaca y el de Esparragosa de Lares, en Badajoz”. Por su
parte, Eloy Martos Núñez, otro estudioso, escribe que “estas letanías nos ponen en valor
una memoria ancestral de la Naturaleza que retiene y libera el agua y del poder de
nuestros deseos, invocaciones y ""pactos"" para con ella. Nuestra hipótesis, pues, es que
la archiconocida canción infantil Que llueva, que llueva es el fruto de las
transformaciones citas, que evolucionan este tipo de consejas o ensalmos contra los males
del cielo hacia textos más locales o festivos”.


Asimismo, en el libro “Leyendas y tradiciones de Castellón”, de Carena Editors,
2002, José Soler hace un repaso de leyendas, costumbres y personajes de las comarcas de la
provincia de Castellón. Desde Almedijar (“la leyenda de la fuente de Almanzor”), Altura (“la
Virgen de la Cueva” y “la romería de Alcublas a la Cueva Santa”), Ares del Maestre (“la
romería de Santa Elena”), Argelita (“la leyenda del Bou Negre”), Benssal (“la leyenda de la
ermita de Sant Cristòfol”), Benicàssim (“el Bartolo”), Cabanes (“la leyenda del Arco
Romano”), y un largo etcétera. Como se lee en su contraportada, es un libro donde
“descubrimos hechos, fábulas, amores y algunas de aquellas historias que nuestros
mayores, de forma oral, han ido transmitiendo en tertulias al calor del fuego del hogar o
junto a la brisa del mar”.


Y dedica a la localidad de Altura dos textos. El primero en sus pág. 24-28, con el
título ALTURA – La Virgen de la Cueva, que se inicia con una fotografía del Santuario a
toda página. En él hace un sucinto relato de la historia de la Cueva Santa de Altura,
refiriendo la campaña espeleológica llevada a cabo en 1954 por el Centro Excursionista de
Valencia en el interior de la cueva donde alcanzaron “una profundidad de casi cien
metros”, y la proclamación de la Virgen de la Cueva Santa como patrona de los espeleólogos
españoles: “Así en 1955 el papa Pio XII publicaba un breve Doctrinarum en la que se
declaraba a la bienaventurada Virgen María de la Cueva Santa principal patrona celeste
de las sociedades espeleológicas de España”. Y repite el supuesto origen y significado de la
canción infantil “¡Qué llueva, que llueva, la virgen de la Cueva!”.


El segundo capítulo titulado ALTURA – La romería de Alcublas a la Cueva Santa,
en sus páginas 29 a 31, aunque la 30 contiene únicamente una fotografía de los alcaldes de
Altura y Alcublas, es una trascripción del texto ya publicado anteriormente por el propio
Soler Carnicer en su anterior obra “Rutas Valencianas II - Itinerarios Turísticos”.
Tipografía Papelería Vila. Valencia, 1964. Libro ya comentado con anterioridad en esta
misma colaboración. Incluso vuelve a reproducir la misma fotografía de los alcaldes de
Altura y Alcublas cambiando sus varas de mando, aunque en esta segunda ocasión sin pie de
foto. Este texto viene fechado en 1964, por lo que es de suponer que la fotografía debió de
tomarse durante la romería del sábado 4 de mayo del año 1963. De ser así, los fotografiados
serían José Martínez Antich (a la izquierda), alcalde de Altura durante bastantes años, y
Joaquín Lázaro Gabarda (a la derecha), alcalde de Alcublas y que ese mismo año 1963
dimitió, siendo sustituido por Emilio Tortajada Herrero.


Para terminar quisiera exponer una pequeña reflexión personal. Las romerías
realizadas a diversos santuarios son reflejo de una tradición muy arraigada y querida en
diversas localidades de la Comunidad Valenciana. Estas romerías se han ido conformando a
lo largo del tiempo como únicas. Año tras año continúan realizándose como en sus inicios, y
constituyen un importante patrimonio etnológico y cultural, además de mantener sus
connotaciones religiosas, origen de las mismas.
Por ejemplo, las diversas peregrinaciones a Sant Joan de Penyagolosa (la más
conocida es la de Els Pelegrins de Les Useres, pero también existen las peregrinaciones
desde Culla, Vistabella y Xodos), han logrado por fin en los últimos años su merecido
reconocimiento. En el año 2007 el “Camí dels Pelegrins de Les Useres” fue declarado
Monumento Natural de la Comunidad Valenciana, y ya se ha iniciado el expediente para ser
declarados Bien de Interés Cultural (BIC) inmaterial las rogativas de Els Pelegrins de Les
Useres y de Culla. Asimismo se está preparando la propuesta para pedir que Camins del
Penyagolosa sean declarados PATRIMONIO MUNDIAL por la UNESCO.


Por su parte, la Romería de Altura a la Cueva Santa fue declarada en el año 2011 por
la Conselleria de Turismo, Cultura y Deporte como Fiesta de Interés Turístico Provincial
de la Comunidad Valenciana. Esta declaración es un distintivo que se concede a “las
fiestas que tienen una especial relevancia desde el punto de vista turístico y suponen la
puesta en valor de la cultura y de las tradiciones populares valencianas”.


A la vista de ello, cabría preguntarse ¿por qué no se intenta dar más renombre e
importancia a la Romería de Alcublas a la Cueva Santa?. Su reconocimiento está más que
justificado tanto por tradición, arraigo, interés patrimonial, etc., como por su continuidad y
vitalidad actuales. ¿Para cuándo su declaración como Fiesta de Interés Turístico de la
Comunidad Valenciana?...

Por Juan Antonio Fernández Peris



3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡VIVA KA CUEVA SANTA!

Anónimo dijo...

Como bien dice Juan Antonio, ¿para cuando la declaración de Fiesta de Interés Turístico de la
Comunidad Valenciana?

Anónimo dijo...

Tal vez haga falta promocionarla alfo mas